“31 de mayo, hoy… EL TRIPULANTE DE CABINA”

He de confesaros que años luz y muy a mi pesar, la primera vez que escuché el término “tripulante de cabina” lo primero que se me pasó por la cabeza fue la imagen del capitán Spock y de su equipo intergaláctico en aquella franquicia del cine de ficción llamada Star Trek. Posteriormente, aquella reflexión me llevó a lo que hoy conocemos como auxiliares de vuelo. Pero bueno y a lo que voy, que toda la vida estos profesionales del “aire” han sido los azafatos y sobre todo las azafatas (porque hasta no hace demasiados años, las del sexo femenino eran las encargadas de la atención al pasaje y los “machirulos” de corbata, los facultados para pilotar el avión). Cosas de la antigüedad.

Como no podía ser menos, ellos y ellas también tienen su propio día en el calendario tal cual Santo que se precie o festividad reivindicativa. ¿Pero quiénes son?.  Es evidente que en alguna u otra ocasión hemos topado con estos/as profesionales a la hora de realizar un traslado aéreo, porque sí, entre sus atribuciones se encuentran las de proporcionar un servicio de calidad al pasajero, de velar por su seguridad y  que la comodidad del mismo sea plena, aunque sí es cierto, que esto último suele depender de las aerolíneas con la que compartas tus experiencias.

Si yo tuviera que hacer ahora mismo y de inmediato un “Top ten” de lo más exquisito a la hora de viajar, sin duda me quedaría con Fly Emirates. Un cúmulo de atenciones e intenciones, que en ocasiones hasta rozan el mas puro servilismo. Es evidente que cada compañía y en este caso esta en concreto, están muy influenciadas por las normas, tradiciones, imposiciones… bla bla bla que marca el país o la cultura a la que pertenecen y como no, el perfil de la clientela que contrata sus servicios. No hay más que ver lo monos y monísimas y felices y contentos y conjuntados y… que acuden a su trabajo. Claro está, estos no realizan trayectos de Liverpool a Palma de Mallorca, faltaría más,  pero de esos ya hablaremos después, porque ahí sí que hay tela para cortar.

Como casi todo en la vida, entre los tripulantes de cabina también “siempre ha habido clases”, no porque las criaturas pertenezcan o no a escalas sociales inferiores (me corto la lengua antes de afirmarlo), sino porque han tenido la suerte o más bien la desgracia de recalar con sus huesos en compañías digamos “diferentes”. Vamos, hablando claro y como yo digo en “perruning class”. Sus jefes se empeñan en transmitir esa imagen laboral de “seguridad, estabilidad, confort…” etc etc. pero la realidad es claramente otra y es por ello que hoy 31 de mayo “Día internacional del tripulante de cabina” quiero dedicárselo a ellos y a ellas, los grandes “sufridores” del espacio aéreo.

 

Como bien decía antes, si tienes la suerte de que te toque un trayecto como el de Liverpool a Palma de Mallorca por poner solo un ejemplo, “válgame Dios, estás perdido”. Aquello que normalmente debería de ser un vuelo apacible y relativamente corto, se convierte en toda una “fiesta” al más puro estilo desfase. Si no, que se lo pregunten a Melendi que no necesitó viajar en el Top ten de los macrobotellones (Liverpool-Palma) para liarla parda camino de México. Una crisis de ansiedad por su miedo a volar, fue la excusa perfecta de su promotora para justificar aquél arrebato colérico que sufrió el cantante “pobrecito” y no las infinidad de botellas de alcohol que subieron a la nave solo con el fin de que actuaran como “relajantes musculares” y madre si lo relajó, que tuvo que intervenir hasta la guardia civil. Mi más sentido pésame pues a los tripulantes de cabina. Pero chicos/as, ojo, que todos los días no se ve a Melendi ehhhh.

MADRID. 7.6.2007. ENTREVISTA CON EL MUSICO MELENDI. FOTO: JULIAN DE DOMINGO. ARCHDC.

Un avión, un vuelo relativamente cómodo y la ayuda de un buen “apretón sexual” dejan volar en muchas ocasiones y nunca mejor la imaginación. Acostumbradas estas criaturas de los aires a ver, oír  y casi callar en muchas ocasiones, han sido testigos de la necesidad insaciable de muchos pasajeros que se ven “forzados a pasar el rato” y si no que se lo digan a ellos, que en pleno vuelo dieron rienda suelta a su amor y es que ya se sabe que “cuando las ganas de comer aprietan…ni los asientos de los aviones se respetan”.

El cine también se ha encargado de dejarnos joyitas relativamente acertadas sobre la vida diaria de los tripulantes de cabina. Evidentemente ha habido de todo, porque como ya sabemos la industria de los sueños tiene cuerda para rato y desde el malo o mala malísimos que intentan destruir el avión a toda costa, hasta el héroe aéreo (esto es muy hollywoodiense) que arriesga su propia vida por salvar a los demás y lógicamente al resto de la humanidad. Lógicamente aquí en España no íbamos a ser menos y ya Almodovar  se encargó de dejarnos una divertida comedia de enredos, y de moda claro (que el magnífico vestuario era de nuestro recordado David Delfín). Aunque quizás no fuera una de las películas más exitosa del aclamado director manchego, sin duda dejó patente su originalidad (soy Pedrista, claro!!!) a la hora de retratar la parte más entretenida y loca de estos viajeros incansables en “Los amantes pasajeros”.

Voy a ir terminando para no ponerme demasiado pesado con este mi pequeño homenaje a los tripulantes de cabina. Pero no quiero dar por finalizado este artículo, sin hacer referencia a una de mis “joyas” de cabecera dentro del mundo del 7º arte. Porque para divertida, ridícula y esperpéntica, me quedo sin duda con una de esas leyendas mas frikis del cine americano de los años 80 “Aterriza como puedas”. Así que en este caso y para despedirme, solo me quedaría deciros… “Señoras y señores, abróchense bien los cinturones… y nos vemos en la próxima”.