fbpx

“Antes muerta que sencilla…con mi mascarilla”

“Querida Naomi, ni te imaginas lo que me estoy acordando de ti en estos días. Estar en casa cumpliendo una obligatoria cuarentena que nos tiene confinados en por no sabemos cuantas semanas (eso, yo inyectando positividad a los lectores) me ha hecho rememorar esos momentazos maravillosos, en los que como alma que lleva el diablo, te ponías como loca y a golpe de Sanytol y mascarilla, a desinfectar  tu humilde asiento de first class de cualquier aerolínea. De las caras, claro ¡¡¡. Por eso, no quiero ni contarte lo que sería para ti viajar con Ryanair en perruning-class, como solemos hacer el resto de los mortales. Con esto, no pretendo en absoluto echarte nada en cara, ni a ti, que siempre fuiste, eres y serás nuestra Diosa de Ebano, ni al  recordado Rey del Pop que también nos barruntaba (de: ¿se abarrunta tormenta no?) de una forma u otra, la desgracia en representación de virus que se nos venía encima. Sin duda, dos auténticos visionarios”.

Pues sí, podría perfectamente comenzar este articulo con una carta dirigida a la top más histérica del mundo de la moda o al maniático más universal de la música… o ya puestos, al actor que mejor ha lucido una máscara en el mundo del cine, quiero decir Sir Anthony Hopkins. Pero mas allá de referenciarlos a todos ellos, he preferido centrar “lo mollar” de este articulo, en un complemento muy recurrente para  firmas como Maison Margiela por ejemplo, las cuales han hecho de este accesorio un objeto de culto incuestionable, porque… alegría, alegría ¡¡¡. Os voy a enseñar que es posible estar encerrados en casa, en chándal o en pijama y cogiendo kilos a mansalva pero  como diría aquella precoz  cantante solistaactrizpresentadora y modelo española.1​” (fuente wikipedia). Antes muerta que sencilla. Si si, nuestra querida María Isabel. Y es que estar en casa o salir al tranco de la puerta con una mascarilla no es nada  nuevo. Por eso quiero enseñaros, para recuerdo de estos memorables momentos que vivimos, las propuestas más fashion del mundo de la moda.   

La utilización de máscaras como complemento en moda no es novedad alguna. A lo largo de sus diferentes temporadas, la utilización de las mismas se ha convertido en una forma más de enriquecer estilísticamente un outfit o dar sentido a una colección. Es por ello, que a lo ancho y largo de la historia reciente de la moda y como no, de las pasarelas, hemos podido ver desde máscaras faciales con filtros de aire, hasta estilos de mascarillas más vanguardistas, sin dejarnos por supuestísimo, la exquisitez de las que sin ser joyas, rozaban lo estéticamente divino. Por tanto, podemos afirmar que este misterioso accesorio ha sabido aportar intriga y drama al sentido de las colecciones, conectándose a la par, con el sentido  místico que transmiten. Y es que a lo largo de la historia, el significado de las mismas ha estado relacionado con lo religioso y lo teatral, utilizándose en ocasiones para ocultar o alterar la identidad del propio ser humano.

En moda, la firma Maison Martin Margiela (hoy Maison Margiela), ha sido siempre la pionera en la utilización de este tipo de complemento facial. Y es que su diseñador, que quiero creer, nunca hizo una aparición pública durante su carrera, valoraba más su privacidad en beneficio de la propia firma, comenzando en ello a proteger a sus propias modelos de miradas indiscretas y creando máscaras con joyas personalizadas que cubrían por completo sus caras. Es más, desde que Martin Margiela lanzó su sello en 1989, él y todos los que diseñaron para la Casa de alta costura Parisina, no solo habían sido tímidos con las cámaras, sino que prácticamente no existían. (hasta que llegó el de Gibraltar claro). Hay quien opina que este anonimato es potencialmente lucrativo, pero lo cierto es que Maison Margiela siempre ha pretendido vender la “calidad” y “exclusividad” de sus diseños y no a su director creativo como celebridad mediática, algo que imagino no habrá sentado nada bien a John Galliano. Así que podríamos afirmar, que con Margiela, hablamos de una firma totalmente comprometida con la forma de vida anónima y ​​no como un truco de relaciones públicas. Incluso en sus oficinas, cada empleado/a utiliza una bata blanca de laboratorio para cubrir sus elecciones de estilo personal. Algo que por otro lado, no resulta para nada extraño dentro del mundo de la Alta Costura.

 

También otras grandes firmas como Alexander McQueen, Viktor & Rolf o Thom Browne por ejemplo,  han hecho que sus diseños y su sentido del arte en moda, tuvieran como exponentes en sus colecciones  la utilización de mascaras para poder evocar misterio o drama. Sin duda, no deja de ser una forma más de invitar al espectador  a concentrarse de cerca en las prendas, a sumergirse en el sentido de la propia colección o a  tratar de descubrir que misterios se esconden  detrás de la máscara. Realmente, se trata de algo paranoico pero apasionante.

Llegados a este punto, no solo me queda intentar refrescaros las neuronas en este martirio de encierro que llevamos con artículos como este. También y de alguna forma, pretendo conectar con vosotros para no caer en ostracismos  como el de la  firma francesa a la que le hemos dedicado casi toda nuestra atención y que ha hecho de su anonimato su propia cuarentena mediática. Una vez mas y como despedida, os dejo un desfile del Gran Alexander McQueen que hace  19 años se adelantaba a nuestra situación actual…dando miedito sí. Y es por eso yo prefiero despedirme con un: “Mejor nos vemos por las calles”