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CANOA LAB: el proyecto más poético que has visto hasta el momento está en Valencia

 

Raquel Vidal y Pedro Paz son los nombres que hay detrás de CANOA, el proyecto más poético que has visto hasta el momento. Se trata de un laboratorio ubicado en Valencia en el que sus fundadores diseñan objetos basados en procesos artesanales que encierran un discurso apasionante sobre la reflexión del espacio y su relación con el tiempo.

Este laboratorio artístico tiene una personalidad y carácter tan pensados como sus creaciones finales. Y la elección del nombre no iba a ser menos. CANOA es una embarcación primigenia que requiere de la fuerza humana para moverse y desplazarse, del mismo modo que se necesita de la interacción con las personas y los múltiples talentos para lograr grandes cosas.  Es lo que se puede extraer del discurso de la almeriense y el gallego.

 

 

Pero la retórica y simbología del tema va mucho más allá, pues la forma de la nave también les da pie a la reflexión:  “su proa y su popa tienen la misma forma, […] no apunta a una dirección concreta sino que está como a la deriva, y nosotros queríamos eso, un proyecto que se desarrollase a base de lentas y continuas variaciones de rutas que establecemos pero que también se ven naturalmente desviadas por los efectos del viento o los torbellinos”.

 

CANOA LAB

En Kluid hemos hablado con ellos y nos lo han contado así:

 

¿Qué es y quién forma Canoa Lab?

 Es difícil marcar un momento, un lugar y un cómo para explicar el nacimiento de CANOA. Desde que nos conocimos hemos trabajado juntos en muchos proyectos, principalmente de carácter expositivo. Tras varios años de trabajo en los que combinamos nuestra producción más plástica con proyectos de imagen vinculados a la fotografía, el vídeo, la gráfica y la dirección de arte, nos encontramos con el metal y el barro. Estos dos materiales nos atraparon por la infinidad de posibilidades que ofrecían, por lo de “definitivo” que hay en ellos en cuestión de durabilidad y porque indudablemente han marcado el desarrollo de las sociedades estando además, estrechamente vinculados entre ellos.

Nos dimos cuenta de que los objetos de barro y metal siempre se han necesitado, para portar alimentos, para servirlos, para guardar esencias, para señalizar estados, identificar familias y pertenencia a determinados grupos…Se podría decir que este es el momento en que CANOA comienza a germinar, de manera inevitable anexada a todo aquello que habíamos y estábamos haciendo anteriormente.

De repente descubrimos que CANOA era el medio que nos permitía vincular todos nuestros intereses y que CANOA-lab podía ser el lugar físico donde trabajar, experimentar y compartir tiempo, experiencias y proyectos a un ritmo más pausado y con mayor profundidad que la que la velocidad del mundo de afuera nos demanda. Necesitábamos que nuestro trabajo se alejara un poco de las acciones instalativas para convertirse en un proyecto en el cual las relaciones humanas se estableciese de otro modo. Sentíamos la necesidad de construir un lugar en el que el diálogo con las personas que se acercasen a él fuera más físico y más relacional.

 

¿Cuál es vuestra formación?

Ambos nos formamos en Bellas Artes y nos especializamos en producción artística. Siempre hemos trabajado en el ámbito de la plástica, desarrollando sobre todo instalación y audiovisual, hablando del espacio y de su irrefutable relación con el tiempo. Ya desde el principio generamos un buen tándem, Raquel había trabajado más la parte espacial a través de la escultura y la instalación y Pedro la temporal mediante el audiovisual. El hacer convivir los dos lenguajes nos abría un mundo infinito para desarrollar nuestro imaginario, muy ligado al mundo de las formas primigenias que a su vez se relaciona directamente con la organicidad de las construcciones más naturales.

Entre tanto y tanto habíamos trabajado en diseño con dirección de arte, gráfica y audiovisual. Nuestro trabajo previo en plástica y en diseño nos ayuda a desarrollar todo lo que tiene que ver tanto con la conceptualización del proyecto como con la dirección artística del mismo, el diseño y desarrollo de las propias piezas. Ahora en CANOA pese a trabajar con el metal y el barro y generar con ellos piezas de cerámica y joyería hay un interés enorme por todas las formas de expresión que habíamos empleado anteriormente y que aún forman y formarán parte de lo que estamos construyendo.

 

Entre tantas disciplinas y materiales, ¿qué hizo que os decantarais por la joyería y la cerámica?

En nuestro caso la elección viene dada por varios factores, pero tal vez el más importante y significativo es el fuerte interés que nos incitan los materiales utilizados en ambas artesanías. El barro y el metal son materias primas que se han utilizado desde el principio de los tiempos tanto para fabricar herramientas y útiles, como para la elaboración de piezas de contemplación y de diálogo con el cuerpo, el espacio y el tiempo. La cerámica y la joyería han ido de la mano con el desarrollo de cada sociedad, mutando y mostrando los intereses, gustos, necesidades y preocupaciones que marcan cada época. Nos ayudan a comprender a nuestros antepasados […].

Nos gusta pensar que ambas prácticas nos convierten en una especie de arqueólogos del metal y la cerámica, en exploradores temporales que recuperan antiguas sensibilidades para llevar a cabo una producción de objetos ajustada al tiempo natural, responsable con el mismo, que centra su interés en la observación pausada del medio natural, en el valor artesanal y en la experimentación plástica.

 

Vuestra propuesta formal y técnica tiene un carácter muy temporal. ¿Qué tiene de moderno el pasado?

Creemos que el pasado siempre ha sido el gran archivo de referencias y referentes, un constructo abierto a la reflexión y al diálogo con los pensamientos contemporáneos que permiten las re-lecturas y re-elaboraciones. Entendemos que sin los menhires no existiría un Ghiberti, ni un Brancusi, ni una Louise Bourgeois.[…]. En una época donde las redes sociales nos bombardean con imágenes, donde hay plataformas que nos permiten archivar miles de ellas en poco tiempo, nos encontramos cómodos visitando lugares dónde la arqueología realiza un verdadero trabajo pinteresteniano.

 

“Objetos que nos hacen desplazarnos y abandonar un tiempo el mundo de las imágenes digitales para sumergirnos en el tiempo de la contemplación pausada de los objetos físicos”

 

En estas piezas, eminentemente estéticas, ¿entra en juego la funcionalidad?

Creemos que la funcionalidad siempre ha sido una característica muy flexible dependiendo desde dónde se aborde. Si pensáramos que los objetos están diseñados para ejercer una función concreta nos perderíamos grandes cosas, como utilizar una mesa para que se transforme en una cueva prehistórica donde pintar, un palo de escoba que se transmuta en un caballo con el que cruzamos las frondosas selvas de nuestra terraza o un jarrón que se transforma en un recipiente capaz de contener algún líquido aromático.

El ser humano es capaz de otorgar significado funcional a todo aquello que se puede percibir con los sentidos e incluso a las acciones abstractas como por ejemplo “pensar”, una acción que no tiene una materialización física pero que no abre dudas con respecto a su funcionalidad. Si partimos de este punto, es fácil entender que nuestras piezas están cargadas de una funcionalidad abierta a cada una de las personas que las adquiera. También entendemos que desde la perspectiva estética podemos encontrar un alto grado de funcionalidad, al igual que sucede con el cine, las artes plásticas o la poesía […].

 

¿Qué aspectos de vuestro trabajo os proporcionan más placer?

Es difícil hacer una selección de aspectos que nos proporcionan placer. Cuando comenzamos a pensar en Canoa no teníamos claro que llegaría a ser exactamente, pero sí sabíamos que era lo que no queríamos hacer. A partir de este punto fuimos construyendo el proyecto como si de un traje a medida se tratara […].Queríamos diseñar y construir objetos, pensar la dirección de arte de las sesiones fotográficas, pensar y hacer toda la imagen de la marca, hacer fotografía y tener tiempo para poder investigar en los procesos constructivos del metal y el barro.

También queríamos que nuestro espacio se convirtiera en un lugar para la reflexión y la difusión de nuevas maneras de hacer y entender la artesanía, por lo que decidimos abrir el taller a cursos semanales y a workshops impartidos por docentes y profesionales externos a Canoa. Todas estas líneas de trabajo nos proporcionan la posibilidad de disfrutar de lo que hacemos cada día.

El contacto directo con nuestros clientes y el feedback tan bueno que estamos recibiendo en tan poco tiempo por parte de mucha gente nos hace sentir muy arropados y genera mucha de la energía necesaria para poder seguir trabajando.

Canoa Lab es un espacio abierto a la colaboración. ¿Cuáles son vuestros proyectos más inmediatos?

Se podría decir que vivimos en una colaboración continua.  Todas las semanas aterrizan en Canoa-lab personas que trabajan en diferentes campos y que aportan nuevas visiones y preguntas sobre nuestra profesión, tanto del lado de la producción como del de la docencia. Entendemos esta parte como eje fundamental de nuestro desarrollo personal y profesional, ya que en el intercambio de conocimientos, en la incertidumbre que suponen muchas veces los procesos y en la tensión de la reflexión es donde, para nosotros, se produce la magia y surgen los descubrimientos de mayor intensidad.

Por otro lado y en relación a nuestras piezas, en los últimos meses hemos trabajado con Luisa Gutiérrez, de nuevo con Anais Florin y también hace poquito nos contactó Paula Ayet para participar en un proyecto de vídeo que supone una especie de secuela de un proyeto anterior dirigido por Adrián Martín Salvador en el que han trabajado de la mano en el arte/styling con Claire O’Keefe de Keef Palas. Además, estamos trabajando en nuestra nueva serie de piezas que verá la luz de manera conjunta en Febrero si todo va bien, así que lo más probable es que de nuevo surja alguna colaboración para la imagen de la misma.

 

Por último, en Kluid nos gusta hablar sobre música, moda, gastronomía y arte. ¿Nos podríais hacer una recomendación de cada una?

 ¡Haríamos muchas recomendaciones de cada una! ¡El mundo está lleno de propuestas interesantísimas! En música todo un clásico, Miles Davis y su eterna sordina de acero, escuchamos una y otra vez Kind of Blue. En la hibridación moda/diseño/arte/artesanía sin duda las hermanas Toogood y Cherevitchkiotvichki el proyecto de Victoria Andrejeva y en gastronomía altamente recomendable un lugar muy cercano, Tora (LA taberna Japonesa de Valencia).