Condicionales

Caía una rama en medio del verano

y el golpe del suelo hizo romper como el hielo las pequeñas vértebras que dejó el invierno sin dañar.

Caía una rama y no estuve para verlo,

ni siquiera oigo, estoy debajo del agua

aullando,

enterrado en una lápida dibujada con miles de jeroglíficos,

son mudos.

¿Existe todo lo no que oímos? ¿Lo que no vemos?

Se disuelve en montones de caminos en los que podría haber escuchado el crujido de la parte de un árbol caer,

pero se ha disuelto.

Se desvanece en condicionales banales, asesinos de un orden cronológico.

Apología del desorden.

Cortemos los cordones umbilicales

que nos limitan el alimento

externo. Dejemos caer una manzana podrida y exprime el jugo

que dejó la lluvia en las hojas del silencio.