fbpx

COVID-19 HA LLEGADO A LAS LINEAS DE ESTA SUPERVIVIENTE.

Livin’ la vida loca decía Ricky Martin  y nunca mejor dicho en los tiempos del COVID-19 en los que salir del monotema resulta casi imposible y mirar a través de la ventana nos acerca una vez más al mundo multipantalla del que hemos manejado cierta dependencia.

Nuestro rito diario de supervivencia se gestionaba en tiempos de bonanza, a través del calendario de Google y el amable acto de pasear se convertía en un espacio de tiempo muerto donde aprovechábamos para llamar a nuestras madres, gestionar tareas sociales de índole comunicativa y supervivencia límite para mantener ciertas amistades. La hiperconectividad hizo de nuestro ocio la curiosidad extrema de conocer los detalles de la vida de personalidades desconocidas hablando ante una cámara. Queríamos saberlo todo, queríamos mostrar los talentos ocultos de nuestra vida, dibujantes, artistas, músicos, cocineros y si el talento no era tan cool en la pantalla nos lo inventábamos. Pero todos queríamos estar ahí, siendo partícipes del espectáculo.

A día de hoy la pantalla se ha impuesto y Guy Debord realizaría una conga virtual poniéndonos frente al espejo que nos retrata en estos días. Si podemos elegir, elegimos la pantalla y si nos imponen, elegimos la vida.

Hoy el acto de caminar, para el sector trabajador que vive en casas de 50m2, supone un privilegio que discurre entre el escritorio (aquel lugar donde se intenta teletrabajar o quizá lidiar con algún que otro ERTE bajo la manga) y la nevera, donde las arterias disfrutan del festín viral de aquella compra heroica que realizamos pensando que el ser humano dejaría de existir si no llenábamos la nevera hasta arriba, dejando un rastro de frutas y verduras pudriéndose para que, si el virus no acaba con nosotros, lo haga una infección gástrica.

De esta paranoia y contaminación informativa que va a posicionar el oficio de la psicología en primera linea post pandemia, yo me quedo, a parte de con Ricky Martin, con gente que hace del humor y de lo festivo algo para lidiar con los informativos a la hora de comer y su posterior indigestión.

Creativos como Adrian Langreo de Other Lands que con su compinche @visual3000 nos regalan videos llenos de humor manchego con una serie de videos titulados ‘The House of Corona’  donde realizan una ácida sátira al postureo online donde de repente, la operación bikini de este año me da un miedo terrible por la cantidad de culos tersos que voy a encontrar, culos unidos a un ejercito de soldados del renacimiento 2.0, donde las habilidades creativas pasan de la cocina gourmet, al ganchillo, papiroflexia profesional, jardinería indoor, musicólogos y lectores empedernidos.

Con este percal a mi la pandemia me puede durar tres meses más para ponerme al día con el nuevo nivel intelectual del estado europeo o mi propia mediocridad me hundirá más que la cuarentena. Por que todos andan romantizando la pandemia, como diría mi querida @lapicarajustina pero yo, me he pasado los primeros días abrazando al COVID-19 desde debajo de la cama, deseando irme por la puerta trasera sin que nadie se enterase con el único propòsito de abrazar a la gente que quiero lejos de la Zona Cero.

Aunque sinceramente, el pensar que todos vamos a salir igual de pálidos a este nuevo verano me hace confiar más en mi misma, ante la palidez no hay nalga tersa que valga.

Una vez gestionada la cuarentena propongo a @mueveloreina como antídoto para gestionar la falta de perreo social, uniendo la hidratación facial y la higiene personal (muy importante en estos tiempos) con ejercicio aeróbico tan de moda en estos días, el resultado es  haciendo del costumbrismo urbano fuente de inspiración para recalentar la cena con mucho brío.

Dos últimas cosas antes de irme a mi clase de aquaerobic, el tema de quedarnos en casa como siempre, tiene que ver con el privilegio de clase como nos recuerda @pamelapalenciano y de la boca de Pedro Sanchez, me da por generar duda pero si Dioni de Camela me hubiera cantado esto antes #yomequedoencasasindudarlo.

Y por último y como consejo de amiga, si comemos como cerdas y nos matamos a sentadillas no conseguimos nada, conclusión, compraos maquillaje tono Julio Iglesias en Marbella por que cuando salgamos, tenemos que ser españolas y muy españolas, folclóricas y pandémicas en nuestras playas recién desinfectadas.