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D.E.P. XXXTentación y su polémica trayectoria

Larga vida a XXXTentación, la que no ha tenido terrenalmente. Pero ¿cielo o infierno? Y es que el rapero nadaba en vida entre polémica y controversia, y así estaba escrita también su prematura muerte.

 Jahseh Dwayne Onfroy, personificación de XXXTentación, recibía ayer varios disparos al salir de una tienda de motocicletas y, tras ser ingresado en el hospital, fallecía posteriormente. Se desconoce la causa del asesinato y se atribuye a un presunto robo, intuición proveniente de la sustracción de un bolso de Louis Vuitton de la parte trasera de su coche.

 

Apenas recién llegado a la veintena, sus letras y sus actos seguían un ritmo frenético de vida que, a la vez que causaba su exclusión de Spotify por contenido inapropiado, le hacían único y le convertían en una gran promesa del escenario mundial de hip-hop.

Pero resulta paradójico el entusiasmo de los fans ante un personaje cuyas declaraciones beben del machismo y la homofobia, lo cual hace recapacitar sobre el bien y el mal, y sobre la concienciación interesada e hipócrita de la sociedad. “Ayer twitteaba sobre la injusticia de la violación de esa pobre chica borracha, y hoy dedico mis stories a llorar la muerte de un rapero que esperaba un juicio por maltrato a su novia embarazada”. La misma paradoja que le llevo a conquistar la cima de las listas en ventas digitales hace escasos meses. La misma paradoja que, ahora tras su sonada muerte, lleva a Spotify a readmitirle en sus listas (Spoti, tú antes molabas).

Pero es que al final somos un rebaño en busca de esa oveja negra que desafíe al perro pastor. Hace dos semanas alabábamos a C. Tangana tirando abajo la monarquía y llamando “gilipollas” al rey, y hoy entronaremos a XXXTentación y mitificaremos su muerte como si de un mártir de tratase. Todos ansiamos ese poder de revelación, todos deseamos tener semejante autoridad para escupir injurias y ser escuchado pero, ¿a qué precio? ¿Y bajo qué criterios? Alabando cualquier acto de revelación de “falsos ídolos”, sin filtros, seguimos siendo parte de este aburrido rebaño.

Pero, trayectoria personal aparte, no hay que robarle el mérito a un “chaval” que, asiduo en correccionales y de reiteradas polémicas, alcance un vertiginoso éxito mediante la defensa de su versión de ideales, fiel a su imagen y “valores”. Un mérito conseguido mediante la publicación de sus temas en SoundCloud. El adolescente supo encontrar la receta del éxito: metes en la batidora unas cuantas letras atronadoras, un poco de despotismo, doble ración de chulería y unas rebosantes cucharadas soperas de dogmatismo…. Voilá!: nominación a los premios Billbord con su álbum debut “17”. Pero no consigues esto sin ganarte algún enemigo en el camino de la talla de Drake, claro…

 

El artista parece que ha hecho lo que yo llamaría un “David-Bowie” (Dios me libre de comparar, por supuesto). El veinteañero publicó un álbum poco antes de su muerte y, si bien dicen que todo lo que rápido sube, rápido baja, en el caso de su éxito continuará subiendo debido al reciente acontecimiento.

 

Pero el hecho que parece que el público se empeña a tratar con normalidad y que a mí me inquieta a nivel que dormiré con un ojo abierto, es que publicó horas antes en Instagram su intención de hacer un evento de caridad en Florida próximamente (igual de escalofriante que el hecho de que escriba David Bowie y suene una canción suya en la radio…). Sobra mencionar la incoherencia de este mensaje con su comportamiento en vida…. ¿sería para ganarse el cielo en un acto desesperado, fruto del presentimiento de su muerte? Podríamos pasarnos la tarde teorizando sobre este hecho digno de Cuarto Mileno. ¿Quién da más?