Dejar que el tiempo se pare delante de platos sucios

Madrid. EXT. DÍA.

La conversación se interrumpe sólo por un sorbo al copazo de vino y el sonido de los platos cuando se cambia del primero al segundo.

Que no, que no, que no, que no: son más de compartir. El cambio de vajilla llega con el postre. Se han sentado en aquella mesa hace ¿cuánto? Dos horas, quizás tres…

Pero en realidad da igual. Es fin de semana y han decidido salir a comer a ese sitio que tienen tantas ganas de probar. Se saben la carta de memoria- hasta han buceado por las fotos de aquella cuenta de Instagram.

Casi las seis y solo quedan unos cuantos platos sucios con restos del chocolate de la tarta que se ha empeñado en pedir. No nos damos cuenta muchas veces del significado que tienen las cosas que hacemos (y las que no). Pero no hay prisa en un sábado de otoño en el que tú, que no eres nada de postres, has decidido compartir un enorme trozo de bizcocho que se vuelve infinito como la conversación. Todavía puede durar un poco más.

Dejar que el tiempo se pare delante de platos sucios.

Corte a negro.

DINAR PROJECT

De las sobremesas, de quién hay detrás, del que se sienta a comer y del que habla de ello.