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Despedimos al 2017, el año de las mujeres.

 

Reconozcámoslo, el 2017 ha sido un año movidito, con algunas cosas dignas de repetir y otras que no. El panorama político, también el internacional, nos ha sacudido a todos como en una coctelera y nos ha dejado algo aturdidos y con un futuro un tanto incierto. Pero hay algo que sí que le debemos al 2017, y es el pequeño (gran) paso en el camino del empoderamiento de la mujer. Empezando por que 2017 ha sido el año en que se ha roto el silencio sobre los escandalosos casos de acoso sexual de mujeres y hombres en Hollywood y, como ondas que se propagan en el agua, las denuncias han llegado al sector tecnológico y al mediático. Gwyneth Paltrow, Cara Delevinge, Léa Seydoux, por mencionar tan solo algunos nombres, son algunas de las profesionales que han dado la cara y han hecho algo más que no solo denunciar a un hombre, sino alentar a toda una sociedad a que haga lo mismo sin tener miedo por ello.

 

 

Las redes sociales han sido sin duda el motor que ha dado pie a esta y muchas otras revoluciones que este año han puesto a la desigualdad de género en el punto de mira. Pero, ¿qué papel han tenido la moda y la cultura? Que una prestigiosa, longeva e internacionalmente conocida firma de alta costura como es Dior haya aprovechado las pasarelas (también en 2016) para lanzar mensajes estampados en sus camisetas como “¿Porqué no ha habido más grandes mujeres artistas?” o “Todos deberíamos ser feministas” es una revolución en sí misma. O que esta misma idea fuera imitada por la más reciente Prabal Gurung, con el mensaje “El futuro es femenino”, llevada nada más y nada menos que por la nombrada modelo del año 2016, Bella Hadid, también hace temblar los cimientos de la sociedad. O que el color del año, elegido por Pantone, sea el violeta, color asociado al movimiento feminista, y utilizado en diversas ocasiones por Hillary Clinton.  O que hombres y mujeres del mundo del cine aprovechen los próximos Globos de Oro para vestir totalmente de negro en protesta por los casos de abusos sexuales. Un papel de telón de fondo, pero un papel que ha demostrado que la moda es una potente arma liberadora y expresiva para las mujeres y que ha sido la reina del 2017.

 

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