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Detrás de las pasarelas de Paris Fashion Week

Hola Kluiders.

Hoy os traemos la experiencia de la modelo Sara Coma detrás de las pasarelas en la Paris Fashion Week, todo eso que el resto de personas desconocemos.

 

A punto de entrar en uno de los últimos castings del día, me quedo alucinando viendo en el calendario que la semana de la moda se acaba hoy y que estamos ya en octubre.

 

Y es que septiembre es el mes más intenso y frenético del mundo de la moda.

Pasa en un abrir y cerrar de ojos. Es el enero de la industria: nuevo comienzo, nueva temporada… y e aqui nuestro propósito: conseguir un máximo de desfiles de los castings de las diferentes capitales de la moda.

 

Estamos en Paris cerrando el circuito anual y mítico: Nueva York, Londres, Milan y finalmente la capital de la luz, luz que esperamos que ilumine nuestra carrera por completo.

Nuestro dia a dia consiste en asistir a numerosos castings, la mayoría de los cuáles constan de varias horas de cola (unos 7-10 por dia con 1:30/2h horas de espera), fittings (en caso que te quieran para algun desfile), trabajos (sean desfiles, presentaciones o sesiones de fotos) y meetings con agencias internacionales. Y lograrlo no es fácil: hay horarios y distintas localizaciones y eso hace que el tiempo libre sea escaso. En verdad, tal y como lo es para muchos lograr comer las 12 uvas en 12 campanadas, es todo un reto conseguirlo.

 

Aun y así, como siempre he dicho, es una industria complicada, con mucha competencia y exigencia, y creo que aún más por ser Paris. Además, al ser la ultima semana de la moda, la mayoría de chicas para los desfiles ya están cogidas en las anteriores capitales y hay pocas plazas adicionales disponibles. Y es por eso que esta llena de altibajos, como la vida misma. Eso si, los bajos pueden resultar bastante malos (poneros en la piel de tener 8 entrevistas de trabajo diarias y que en todas te lleves una respuesta negativa), pero los altos son incomparables, ya que por ahora ningún trabajo ha logrado producirme tanta felicidad como conseguir uno en este universo. Una montaña rusa de sentimientos y un sinfín de emociones. Muchas esperanzas y pocas oportunidades. 

 

El universo ‘fashion’ brilla más que nada. Adorado por muchos, odiado por otros, por allí donde pasa causa sensación. La cantidad de monumentos cerrados para ciertos desfiles en esta ocasión (Balmain lo hizo en Opéra, Dior en el museo Rodin o L’oreal en medio de los Champs Elysées) demuestra el poder de la industria. La movilización de gente y la de aviones cargados de it girls, celebrities o instagrammers que han aterrizado a la capital es incalculable. Cruzarte a una blogger o una modelo en cada esquina se convierte en la ‘baguette’ de cada dia. Me atrevería a decir que cada vez más, somos más los que trabajamos en ella, y que miles de personas (se) matarían por estar dentro. Ser modelo está de moda. La moda está de moda, más que nunca.

 

Un universo enérgico, dónde la inmediatez y el fast fashion manda, y dónde las tendencias (sean físicas como de ropa) cambian en un abrir y cerrar de ojos. Un momento fugaz, como la última noche del año, pero que marca un antes y un después, y que queda gravado para siempre. 

Creo que la moda está aqui para disfrutarla. Es un arte que no todo el mundo sabe o puede apreciar, como mucha gente le pasa con los días festivos, pero tiene una magia que si te toca te deja encantado y enganchado y se convierte en vicio.

Aunque creedme que tiene muchos trucos. No todo lo que se ve es real, y no hablo solo del querido photoshop, sino que si nos preparan bien en algo en este trabajo que te sirve para el resto de tu vida es en potenciar tus atributos y esconder tus puntos débiles. Y es que todos, incluso las modelos, tenemos defectos; la magia reside en saberlos camuflarlos y enseñar aquello que más nos orgullece. Eso combinado con un poco de actitud y seguridad en uno mismo os abrirá todos los castings del mundo real.

 

Pero eso si, seguimos siendo humanos, y como en todo año nuevo, al fin y al cabo, lo que necesitamos y queremos es salud, felicidad y amor. Mucho amor, que por eso estamos en su capital. Y si este año no funciona, no tenemos que perder la esperanza, ya que siempre nos quedará el siguiente. Y no olvidemos que siempre, siempre y siempre, nos quedará Paris. 

Feliz año nuevo.