¿Dónde están los deportistas homosexuales?

 

Quizás algún día veamos a un llamado “Equipo Sagrado de Tebas” que, a similitud de aquel ejército formado por amantes masculinos con el que contó Alejandro Magno, humille a los varones que sobresalen en cualquier especialidad deportiva en la que, inentendiblemente no hay cabida para los deportistas LGBTQ.

 Y seguramente, aun así, quedarían relegados a una liga distinta creada para marcar la desigualdad impuesta por un colectivo de aficionados que se proclaman tolerantes con la boca chica, pero que cambian de canal cuando el partido no se juega entre sentidos “machotes” afines a lo que han interiorizado. Y claro, los poderes económicos que están de este lucrativo negocio no son proclives a cambiar el status quo.

Pero la cosa es más grave. Un jugador propio de este colectivo que apoya cualquier cosa relativa a la homosexualidad, es excluido por la afición y probablemente su carrera deportiva se verá por siempre estigmatizada. Así que, aquellos homosexuales que desean hacerse un camino en su amado deporte no les queda más remedio que ocultarse por el miedo y la vergüenza, invadidos por la frustración de no ser ellos mismos y de no poder expresarse con libertad. 

Y es que toda esa afición aún no entiende que el deporte no es solo fuerza, que la fuerza no ha sido concedida sólo a un grupo de definidos heterosexuales y que en el éxito deportivo cabemos todxs, juntos, no segregados.

 

Fotografía: Vero Santana @verosantana__

Modelos: Einar Alemán @einarcissism y Damien Sepulveda @demi_pardisima

Ropa: @qualitysportswear