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El cóctel surrealista de Venusmansion

El artista coreano Sol Lee va a hacer que  tu mirada entre en contradicción. Un primer vistazo a su obra puede dejarte algo aturdido, pero al mirarla detenidamente puedes encontrar minimalismo en tanto caos expresivo. Es lo que provoca jugar con la mezcla de iconos y colores saturados de forma tan potente.

 

Venusmansion (el apodo que ha elegido para darse a conocer) hace descender iconos clásicos que antes quedaban relegados a un pedestal para hacerles interactuar en escenarios de apariencia cotidiana. Objeto y espacio pierden su convencional relación para dar lugar a escenas surrealistas y teatrales con un toque kitsch.

 

 

 

Tres puntos clave forman la obra del artista: una iconografía muy concreta, el color y el espacio. Y es precisamente este último el que tiene mayor importancia y el que adquiere mayor valor para él. La intención de Venusmansion es trabajar el espacio a partir de sus emociones personales, y el resto de elementos actúan como mero complemento. Se divierte reubicando objetos cotidianos y de la vida contemporánea desprendiéndolos de su significado original, y así consigue jugar con la ambigüedad y crear un fuerte contraste con el escenario y el color.

 

Es así como esculturas tan famosas como el David de Miguel Ángel o la Venus de Milo dialogan con iconos religiosos como Buda y los desacralizan acompañándolos de iconos pop tipo Hello Kitty o Ziggy Stardust (el alter ego de David Bowie). Imágenes que nuestra sociedad tiene interiorizadas y con las que nos sentimos cómodos habitan en espacios diseñados arquitectónicamente.

 

 

 

Mete todas esas imágenes icónicas en una coctelera, elimina todas sus connotaciones, añádele una buena dosis de color rosa y otros tonos saturados, agita bien fuerte y sírvelo en 3D. Ahí tienes el cóctel Venusmansion. Repetirás seguro. Pinky promise!