Ella

Ella se escondía en la casa de un herrero,

ella se enredó entre los escudos y las espadas más afiladas del lugar.

Ella era de las montañas,

de donde los bosques no hablan,  donde las estrellas iluminan

y el sol ciega las limitaciones.

Ella era de cristal y un día prendió fuego a un lozano monte que hablaba de realidad.

Ella corría por el río, pisaba el agua como un funambulista cruza los límites del vértigo.

Ella se escondía entre espadas

y yo, lejos de la valentía, sabía que iba a cortarme al querer recogerla.

Peronunca vi llamas igual, nunca he visto dudar al viento si soplar a la verdad o al sueño.

Y ella lo hizo, ella vino de las montañas y yo quiero llevarla de allá de donde los dioses son ciegos mortales.