Introspección

Traduzco los pensamientos

al idioma que dan mis pasos por la calle.

Soy la esfera que rueda simple por el vacío del espacio, un viento que suena y nadie oye en el desierto.

El egocentrismo es mirarse el ombligo cada vez que sale el sol y sentirse solo por no levantar la cabeza.

Amanezco descalzo en el asfalto ardiendo en llamas por el fuego

que causan los gritos de la noche.

Un buzo ahorcado en el fondo del mar

buscando el aire que perdió

cuando el frío llegó a su espalda.

El silencio incómodo entre dos personas que solo quieren besarse y se separan por la vida efímera.

Una pared blanca que no se deja escribir y un miedo que no para de poner su misma música

Día Tras Día.

Soy el hacha del leñador pero me siento madera cortada en el rocío de tu mañana.

Una nube que solo  hace sombra al camino que añoro

y un sol que ciega mis impulsos.

Soy el roto de un papel cuando niegas haber hecho tal cosa.

Soy pilar de la torre de Pisa que se tuerce hacia la izquierda y no aguanta el derrumbe.

Soy la palmera ululando el tic tac del reloj de Alicia.

Soy la resaca del mar cuando un nadador quiere volver a casa.

El despertador que recuerda que no has vuelto hacer una vez más

eso que amas.

Soy la cama vacía y una espalda olvidada por las caricias.

El egocentrismo es mirarse el ombligo cada vez que sale el sol y sentirse solo por no levantar la cabeza.

He dejado de dibujar círculos alrededor de mi cicatriz

para salvar a ella del peso de mis lápidas.

Injusto es decir todo lo que digo

y no hacer nada.

Ya que posible es todo menos lo que no imaginas.

¿Y qué imagino?