fbpx

La salvación de tu armario tras el COVID-19 se llama economía circular

La aparición de una pandemia que ha congelado todos los planes por los que habíamos brindado a inicio de año echa por tierra las expectativas que teníamos depositadas en el 2020. Un cierre de década que nos ha exigido aprender a marchas forzadas que no existe remedio sin la colaboración colectiva. Ahora que cada provincia comienza a conjugar a su ritmo el verbo “desescalar”, nos sorprendemos ilusionandonos por nimiedades que hace meses ignorábamos: volver a pasear, volver a hacer deporte, volver a conversar cara a cara con un amigo, y por qué no reconocerlo, volver a vestirnos .

La salvación de tu armario tras el COVID-19 se llama economía circular

Mica Argañaraz

El uniforme chandalero con el que nos habíamos pertrechado a mediados de marzo deja de tener sentido conforme se alargan los días, aumentan las temperaturas e incrementa el nivel de polen que flota en el ambiente. Queda confirmado, la desescalada convive con el comienzo del verano. Es hora de hacer cambio de armario con su correspondiente lista de deseos.

Mientras las marcas nos bombardean con rebajas imposibles que buscan deshacerse del stock remanente en tienda, toca evaluar la naturaleza de nuestras próximas adquisiciones. La compra compulsiva motivada por la excesiva bajada de precios pierde atractivo cuando tus ingresos salen de una subvención por desempleo. La ilusión con la que te enfrentas a la renovación de vestuario es inversamente proporcional al presupuesto del que dispones. Quizás ha llegado el momento de modificar nuestra cultura de consumo.

 

 

El sistema tradicional, denominado como economía lineal, a través del que una marca de moda centra su producción en la extracción constante de recursos naturales que transforma en prendas, perpetúa la mentalidad de “adquirir-usar-eliminar” por parte de los consumidores. Un enfoque cada vez más obsoleto debido a los cambios que estamos experimentando. La confección masiva de prendas con su consecuente eliminación de residuos “post-consumo” defiende un sistema repleto de desventajas ambientales y económicas.

 

Estamos ante la oportunidad de poner en práctica un método alternativo que nos beneficie a todos, evolucionar de la economía lineal a la economía circular. ¿Y si lo que tu consideras que es una montaña de camisetas viejas es el origen de una nueva prenda? La mentalidad circular propone circuitos cerrados en el que las materias primas, los componentes y los productos prese

rvan su valor durante el máximo tiempo posible. Esta nueva metodología pretende acabar con el consumo de recursos finitos y practicar la optimización a partir de tres principios básicos: reparar, reutilizar y reciclar.

Observar nuestro vestidor desde una perspectiva circular nos permitirá determinar de forma más consciente qué prendas queremos descartar de nuestro armario y cómo elegimos darles una segunda vida. Dentro de la economía circular, estas prendas lejos de ser un desecho “post-consumo”, cobran un nuevo significado a través de las siguientes vías:

– Upcycling: este concepto que cada vez suena más fuerte en la industria de la moda no pretende más que transformar productos preexistentes o materiales descartados en nuevas prendas. Creatividad e ingenio son los ingredientes principales de esta técnica que marcas como Melisa Minca o Designers Remix utilizan para confeccionar sus colecciones a partir otras prendas y residuos textiles. Si una sábana puede convertirse en una chaqueta, ¿qué no vas a poder hacer tú con tres pantalones?

Melisa Minca

– Reciclaje: si las manualidades no son lo tuyo, siempre podrás depositar todo aquello de lo que hayas decidido prescindir en un contenedor de reciclaje textil. Su destino suele ser la donación de ropa a personas necesitadas o el traslado a plantas de reciclaje donde las prendas se descomponen para originar nuevas fibras.

Pero, ¿qué hay de adquirir nuevos tesoros que traigan un soplo de aire fresco a nuestro vestidor? Reducir el consumo es clave dentro de la economía circular, sin embargo, tener una visión más responsable nos capacitará para avivar la emoción de lucir novedades sin necesidad de recurrir al sistema tradicional:

– Intercambio de ropa: la limpieza de armario ha sido deporte nacional durante la cuarentena, déjate sorprender por lo que tu círculo más cercano tiene que ofrecerte.

– Ropa de segunda mano: decantarse por prendas de segunda mano no solo será más económico para tu bolsillo sino que favorecerá la reducción del impacto generado por la industria de la moda. Cuando una prenda vuelve a ponerse en circulación, extendemos su valor optimizando así todos los recursos empleados en su producción original.

– Alquiler: dejar a un lado la posesión para poner en práctica el uso es una de las experiencias que nos propone la economía circular. ¿Por qué comprar algo que no vas a utilizar con frecuencia? Los servicios de alquiler de ropa son cada vez más comunes y nos permiten disfrutar de aquellas prendas que deseamos vestir pero que no amortizaríamos en nuestro armario.

Habrá un antes y un después de este COVID-19, mientras desciframos juntos en qué consiste la nueva normalidad, hagamos el camino más fácil dejando atrás viejos hábitos que han demostrado su falta de adaptación ante los cambios. Nuevos tiempos requieren una nueva forma de entender la realidad.