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La vida de la piel se acoge en la intimidad, porque la verdad, está en las pieles

Hay un lugar en la memoria desde donde evocaremos y crearemos gran parte de nuestras vidas, es el lugar donde los recuerdos se escriben con la piel.

La vida de la piel se acoge en la intimidad, porque la verdad, está en las pieles

Pic by Alexander Krivitskiy

La primera vez que nos tumbaron en el pecho caliente de nuestra madre tras llegar al mundo. La mano llena de surcos, áspera y llena de amor con la que nos acariciaban nuestros abuelos. La textura de los labios y de la lengua viscosa de nuestro primer beso. La suavidad infinita de aquella espalda en la que nos podríamos quedar a vivir, o cuando por primera vez aprendimos que las caricias más inverosímiles también se pueden hacer con la boca.

La piel es el órgano más extenso que tiene el ser humano. Es la puerta de entrada al mundo exterior, y la forma de comunicarnos en primera persona no solo con lo que nos rodea, sino también con quien nos rodea. Y sin embargo en este mundo de prisas, cuánto cuesta a veces pararse a valorar el “detalle” más grande de nuestro cuerpo.

Hemos crecido en la normalidad de ver cómo se da una patada, se grita e insulta a otras personas, la juguetería está llena de armas de plástico…pero no hay un cuento sobre las caricias o sobre todos los besos que podremos dar en nuestra vida. La censura contra la violencia apenas existe, pero todavía mostrar ciertas partes del cuerpo en público sigue siendo delito, o hay rubor en las escenas de besos y se cambia de canal si hay menores delante.

 

Pic by Jana Sabeth

 

Hemos crecido y seguimos creciendo en la idea de que el cuerpo humano es indecente. La timidez y el recato a pesar del estar en el S.XXI sigue formando parte de nuestras vidas. La vida de la piel se acoge en la intimidad, y no es que es que eso esté fuera de lugar, el problema es cuando se crece tan al margen de ella y de las enseñanzas tan profundas que podemos aprender de la realidad que nos muestra, porque se piensa que tiene que ver más con la cochinada que con la sabiduría.

Nuestra cultura de lo inmediato y del fast food de la satisfacción, nos hace alejarnos del foco de la sensualidad, de la información y deleite que proporcionan los sentidos. Vivimos y proyectamos nuestros encuentros en la ansiedad de la pasión y sin embargo profundizar en el camino, en las satisfacciones de lo lento como cuando arrastramos suave la yema del dedo desde la clavícula hasta el ombligo, se nos olvida.

Pic by Aiony Haust

 

Que nadie os engañe, por mucha Viagra que se venda, si todavía no has aprendido a disfrutar del viaje, aún queda mucho por aprender. No somos conejitos de Duracell, somos seres humanos con la necesidad profunda de acariciar y de ser acariciados.

Quizás en esta tarde de verano en la que arde Madrid, sea un buen momento para dedicarse a lo lento y suave de saber qué tocamos y el placer inmenso que es poder tocarlo.

Porque la verdad, está en las pieles.

Pic by Cristina Gallego

 

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