Lara Costafreda”Toda creación, sea de quién sea, tiene una mirada personal”

Hoy queremos traeros a 19 ilustradores que debes conocer para el próximo año 2019.

En Kluid hemos decidido un formato de entrevista corta e intensa donde poder conocer a 19 de los ilustradores más influyentes del panorama español. Se trata de ilustradores de diferentes estilos y formas, pero al final cada uno de ellos son fácilmente identificables gracias a la personalidad de sus trabajos.

Nosotros amamos la ilustración y por ello os traemos muuuuucha ilustracióm de la mano de Lula Balula, Erika Rossi, Ana Bustelo, Sastraka, Mercedes Bellido, Laura Perez, Lara Costafreda, Nacho Eterno, Luisa Castellanos, Malota, Stereo Plastika, Mariano Pascual,Ilustra Alba,Adolfo Serra, Ana Matamoros, Amalia Torres, Lantomo, Bianca Yespica e Irene Mala.

Hoy hablamos con Lara Costafreda:

-¿Nos cuentas un poco de ti?

En realidad, mi historia es una historia de casualidades. Nací en un pequeño pueblo de Lleida, Llardecans. De pequeña me crie en un ambiente muy alejado de la ciudad y no tenía ningún conocimiento ni de moda, ni de diseño, ni de nada que se le pareciera.

Estudié el bachillerato tecnológico y se me daba tan mal que cuando acabé no quería seguir estudiando. De pequeña había dibujado mucho, sí. Me gustaba. Pero tampoco era algo al que darle atención supongo, simplemente algo que hacen los niños y las niñas… Cuando acabé bachillerato me encontré con una prima lejana que estaba estudiando diseño de moda en BAU (Barcelona) y me animó a estudiar diseño ahí. No tenía absolutamente ni idea de lo que era, pero tampoco tenía un plan mejor, así que decidí probarlo.

Hice la carrera de diseño de moda en Barcelona y, por un tiempo, también estuve en la Saint Martins de Londres. Por ese entonces se me daba fatal dibujar. Tanto que suspendí la asignatura de dibujo y me tuve que pasar un verano dibujando para recuperar el suspenso.

Cuando acabé la carrera vi que lo que me interesaba de la moda, no era la ropa en sí, sino todo el mundo que se genera a su alrededor, la parte más sociológica y de estrategia comunicativa, así que decidí irme a Brasil a estudiar comunicación visual y bellas artes que era lo más parecido a aquello que creía que me gustaba. En Brasil empecé a dibujar de forma más constante. Entré a trabajar en una empresa de diseño de estampados que proveía a marcas de todo el país. Aprendí muchísimo y profesionalicé mi técnica de ilustración y diseño.

¿En qué momento de vuestra vida decides iniciarte en la ilustración?

Después de un largo tiempo en Brasil, volví a Barcelona decidida a emprender como diseñadora/ilustradora. Mientras me empezaban a llegar pequeños encargos de familiares, conocidos y amigos, me dediqué a generar proyectos personales que mandaba después a blogs y revistas y que acabaron siendo mi puerta de entrada al mundo profesional.

Mientras todo esto empezaba a tener forma y los encargos que me iban llegando eran cada vez más grandes aproveché para formarme en Ilustración estudiando un Posgrado de Ilustración creativa en EINA. Todo lo que había hecho hasta entonces era bastante amateur. Todo menos los estampados, claro.

Mi primer gran encargo fue para Marie Claire México y Carolina Herrera y a partir de ahí, mi trabajo empezó a destacar entre los ilustradores de moda del momento y los encargos para grandes marcas, editoriales y agencias empezaron a llegar.

-¿Qué es para ti el arte?
El concepto de arte es un concepto europeo que nace para diferenciar lo que es arte de lo que es artesanía (entre muchas otras razones). Establece una clasificación des de un punto de vista clasista y racista: esto sí, esto no. Dicho de otra forma, y generalizando, en Europa y en Estados Unidos hacemos arte, en América Latina o en África hacen artesanía.
En un museo un cuadro de un paisaje es arte, en una academia ese mismo cuadro es una pintura más o menos bonita, un elemento decorativo para el comedor de la casa de alguien, o el hobby de una persona, sin más. No me gusta hablar de qué es arte porque me no me gusta entrar en este juego de categorías que excluyen muchos matices de lo que es artístico.
Y también, porque tengo un infinito respecto por aquellos artistas que claramente aportan algo más que un paisaje bonito. Aquellos que hacen proyectos de investigación artística para visibilizar cuestiones sociales. Demás, yo no me considero artista, aunque haga proyectos artísticos o creativos, y creo que esa pregunta debería responderla alguien que sí se sienta interpelado por esa palabra.
Personalmente, me interesa más hablar de para qué sirve lo artístico o lo creativo -al servicio de quién está- y para qué tendría que servir. En ese sentido, creo que hoy en día las profesiones artísticas, el diseño y la comunicación (publicidad, branding, etc.) son instrumentos imprescindibles para la existencia del capitalismo. Lo que no se comunica, no existe y por tanto, no se vende y no genera capital.
Para los que estudiamos diseño en el contexto del capitalismo liberal nos formaron para ayudar a las marcas a conectar mejor con su público o, lo que es lo mismo: para vender más y más productos que nadie necesita y que ayudan a pudrir un poco más el mundo.
Muy a mi pesar y generalizando, es así. Personalmente, como diseñadora, es un tema que me viene preocupando desde hace mucho y pienso que es muy importante que los diseñadores y todas las personas que nos dedicamos al mundo de la comunicación tenemos que ser más conscientes de nuestro rol e increíble poder para definir un mundo que no esté atravesado por la violencia en su sentido más ámplio
-¿Qué tienen tus pinturas que hacen diferenciarte del resto?
Toda creación, sea de quién sea, tiene una mirada personal y esto es lo que la diferencia del resto. Mis ilustraciones dibujan un universo vegetal, libre, salvaje, surreal y onírico con colores mediterráneos y ritmo latino.
-¿Cómo ves a la gente de vuestra generación?
Hace un par de años hice un trabajo de investigación teórica donde intentaba encontrar las razones del porqué del boom de la ilustración en Catalunya. Las conclusiones fueron que el sector de la ilustración es, en su mayoría, un sector muy precarizado. Tan solo un 6% de los profesionales obtienen una remuneración justa.
Paralelamente a esta realidad hay algunos nombres propios cuyas ilustraciones tienen muchísimo impacto y su trabajo está muy bien remunerado. Por eso, se puede creer que el sector está en horas altas. Algunos medios hablan del “boom de la ilustración”, pero hay que saber que ese boom se explica sólo a través de algunos nombres y no representa la realidad media del sector.
¿Y qué diferencia hay entre aquellas personas que viven de la ilustración y aquellas que no?
Mis conclusiones apuntaban a tres grandes puntos:
1) Estilo personal muy marcado e identificativo. Exceptuando algunos casos, la mayoría de ilustradores que reciben más remuneración por su trabajo y que son más reconocidos por los medios y los seguidores, tienen un estilo muy marcado e identificativo que repiten sin cesar. Puede haber evolución y experimentación en su estilo pero la base, el look & feel, es el mismo.
2) Internacionalización. La mayoría de ilustradores que viven (bien) de la ilustración trabajan para marcas, empresas, editoriales y agencias de fuera del marco catalán y/o español. En España una portada de una revista se paga a 150-300€. En otros países de Europa o Estados Unidos, un dibujo para el interior de una revista está sobre los 600€. Hay mil excepciones que desmienten estas cifras, lo sé, pero son dos ejemplos reales que conozco de primera mano y que señalan que si trabajas solo para el contexto local es difícil vivir de la ilustración.
3) Capacidad comunicativa. El 94% de los ilustradores de Cataluña no comunican bien su trabajo. Eso quiere decir que no tienen una buena web o esta no es clara y no se entiende muy bien qué estilo tienen o qué tipo de ilustración realizan. Tampoco tienen un buen tratamiento de sus redes profesionales. Hay muchísimos profesionales que tienen perfiles en redes supuestamente profesionales donde cuelgan fotos oscuras, con textos muy difíciles de entender e intercalan sus vacaciones, comidas familiares y estiramientos de sus gatos entre dibujos. Eso hace que el director de arte cuando entra en su perfil no entienda muy bien si esa persona es profesional o simplemente dibuja como hobby.
Además, y lo más grave, es que una gran mayoría de los profesionales no se atreven a enseñar su trabajo. No saben cómo buscar clientes, les da vergüenza enviar un e-mail con su portfolio a un posible cliente o no cuelgan sus dibujos por miedo a que les copien.
-¿Qué consejo le darías a un artista que acaba de empezar?
Conviértete en profesional de la ilustración: experimenta, invéntate proyectos personales que te permitan probar y coger soltura con las técnicas manuales y digitales. Aprende a cambiar el color y la composición de tus dibujos con muy pocos clics. Desarrolla un estilo personal, busca tu mirada, todo el mundo la tiene, tú también.
Y cuando tengas todo esto: prepara una buena web y busca clientes. No pases a este punto hasta que el anterior esté impecable.

-¿Otra profesión qué te hubiese gustado tener?

Me gustaría trabajar en el campo social a través de la comunicación creativa. No me gusta servir al sistema del capital y hacer que empresas sin ningún tipo de responsabilidad social o medioambiental, que son la mayoría, se enriquezcan con mis dibujos. Eso me tiene muy preocupada y estoy trabajando para cambiarlo.

-¿Dentro del mundo de la ilustración, donde te ves en unos años?

Ojalá teniendo una agencia de comunicación social donde no sólo hagamos ilustraciones sino muchas más cosas y que estas cosas sirvan para construir un mundo donde podamos vivir sin odio hacia el otro, sin discriminación y sin podrir el planeta.