Las 50 sombras de Vero

El nuevo y paradójico concepto de red social en su lucha por el trono

“Senador, publicamos anuncios”. Así explicaba Zuckerberg frente al senado de los Estados Unidos cómo podía mantener un negocio en el cual los usuarios no pagaban por sus servicios.

Y así, en la coyuntura de los hechos que llevan al CEO de Facebook a esta delicada tesitura, es como otro multimillonario aprovecha su debilidad para lanzar su nueva red social a la cima y aumentar el número de usuarios en 2 millones. Una red que promete “el oro y el moro” de las redes sociales, que vende transparencia.

¿Pero qué estrategia podíamos esperar de un fundador en cuya espalda lleva 30.000 denuncias de trabajadores que no han recibido su salario y han sido abandonados? Y esta dura carta de presentación es la de Ayman Hariri, un libanés hijo de P….rimer ministro del país, del que sólo haría falta googlear su nombre.

Transparencia dicen. Si no nos lo creemos de los políticos, ¿nos lo creeremos de un ambicioso emprendedor con un pasado cuestionable y cuyas pretensiones son tumbar a los titanes Facebook, Instagram y Twitter creando un “batimix” de las tres? (sazonado con un poquito de Pinterest, claro).

 

La nueva red (si es que del 2015 podemos considerarla nueva) levanta una bandera de moralidad declarándose add-free (libre de publicidad). ¿Y no es verdad, señoría, que si promueves una red a base de influencers y famosos, cuyo modus operandi es hacer publicidad de marcas, es otra manera de explotación publicitaria?

Vero basa su modelo en que los usuarios pueden hacer recomendaciones de libros, música, películas o lugares, llevándose la red así una comisión por cada venta. Y no sé si es mi ojo crítico pero yo aquí sigo viendo embajadores de marcas (nuestros idolatrados influencers), solo que esta vez de manera encubierta.

 

 

Abajo el postureo? Me pregunto si es que pondrán un filtro donde te censuren fotos de desayunos con diamantes de bloggers y las fotos al espejo del gimnasio estilo “Vota mi cuerpo”. Ah no, que también dicen que abajo la censura… Aunque aquí hay que concederles un voto a favor. “Free the nipple” por fin!!

Otra característica diferenciadora es un estupendo filtro de selección de amigos. Ahora puedes puntuar a tus contactos! La escala queda así: amigo íntimo-amigo-conocido-seguidor. Y podrás elegir cuáles de esos grupos ven cada publicación. Pues bien, Vero, yo te planteo lo siguiente: tengo una amiga muy guapa y muy simpática (juro que no soy yo) que vive en Valencia, una ciudad muy dada a la farándula, donde todos conocen a todos. Esta amiga esta con otra cotilleando en Vero y aparece una publicación de un amigo que tienen en común, pero una puede verla y la otra no. Oh! Calificaciones discriminatorias, ¿cómo has pensado lidiar con esto?

Y a mi ex… ¿en cuál lo agrupo?

Pero estoy siendo muy hater, “sin ser nada de eso yo”. Parece que otra premisa de la red es un orden cronológico de las publicaciones, cero algoritmos. Tentador…

Y bueno, no está mal eso de que un anuncio como tal no irrumpa entremedias de una publicación de sushi y una del outfit de la semana de la moda de Paris o de un morritos-boomerang, haciendo del baño un glamuroso escenario.

 

La nueva red social (como ya hemos dicho se nutre de las críticas a Facebook) rehúsa del Big Data, ofreciéndonos los datos a los usuarios para nuestra propia concienciación del tiempo que gastamos en ella. ¿Virtud o defecto? Quizás acabemos volviendo a Instagram para que las barras de esos gráficos de datos no aumenten y no nos sintamos tan mal con nosotros mismos…

Sea como sea, no podemos todavía augurar un próspero o corto futuro a Vero. Tirando de esas expresiones españolas que tanto nos gustan, diría que “lo que mal empieza, mal acaba”. Y esta red ha empezado con muchos fallos técnicos y críticas a sus términos de privacidad, además de avisando de que será de pago en un futuro próximo. La gente somos muy de lo malo conocido, y de pereza de aprender a manejar una interfaz nueva. Por no mencionar a la cantidad de influencers que no renunciarán al gran número de seguidores que tanto tiempo les ha llevado conseguir en Instagram…

La palabra veracidad se respira en todo su marketing. Su nombre es Vero (=verdad en latín, esperanto e italiano) y su eslogan “true social”, una declaración de intenciones muy delicada en los tiempos que corren, y no seremos benévolos. Sus valores y diferenciación tienen potencial y esperaremos a ver si esta red, que por ahora está en pañales, no queda en un déja vu de “Tuenti” o “Ello”.

Por lo pronto, os dejo con su lema: “menos redes sociales, más vida social”. Irónico, ¿verdad?