“Me gusta la improvisación planificada” Laia Gil

¿Nos cuentas un poco de ti?
Me llamo Laia Gil y soy realizadora de publicidad. Estudié en la ESCAC y me especialicé en montaje y postproducción y durante bastante tiempo estuve trabajando dentro de este campo. Hace unos años ya, descubrí los fashion film y me di cuenta que era el género perfecto para mi, porque mezclaban las dos cosas que más me gustan de este mundo, el cine y la moda. Me pareció que este nuevo género estaba hecho especialmente para mí…. Jajajaja….
Empecé a rodar fashion films y descubrí que haber estudiado montaje era lo mejor que podía haber hecho para ser directora.
Diversos fashion films que rodé empezaron a estar seleccionados en festivales de todo el mundo y ganaron algunos premios. Mucha gente me conoció a través de ellos y es cuando bastantes productoras de publicidad me descubrieron y se empezaron a interesar por mí y mi trabajo. A partir de ahí, empecé a trabajar rodando anuncios para diferentes marcas comerciales. Hasta hoy.

¿En qué momento de tu vida decides encaminarte por el mundo audiovisual?
Desde pequeña me han interesado las artes. Estudié, y terminé Jajajaja,  la carrera de piano y en mi casa siempre se ha visto mucho cine. De hecho, nunca me pusieron ningún límite a la hora de ver las películas que me interesaban. Mis padres siempre me incentivaron a leer, hacer música y ver películas. Así que tampoco les pareció extraño que quisiera estudiar cine cuando lo comenté en casa. De hecho, me animarón a estudiar algo que me gustara sin pensar en si tendría una salida o no. Recuerdo estar en el instituto y preguntar a mis amigas si querían ir a ver según qué películas y acabar yendo siempre sola porque nadie me quería acompañar. Así que cuando llegué a la ESCAC y descubrí que había tantísima gente como yo a la que le entusiasmaba ir al cine, comentar las películas y rodar, fue como si de repente, se abriera un nuevo mundo. Los años en la ESCAC fueron divertidísimos y muy intensos. Todavía hoy,  trabajo con gente que conocí en la ESCAC. Si tuviera que elegir ahora mismo una carrera, volvería a estudiar cine.

¿Cuánto de metódica y cuánto de improvisación tienen tus trabajos?
Soy bastante metódica a la hora de enfrentarme al trabajo. Planifico todos mis rodajes. Me gusta conocer con mucha antelación las localizaciones donde voy a rodar. Me inspiran y me ayudan a planificar las acciones en función de la localización. Con ellas en la cabeza, diseño los planos, dónde voy a poner la cámara y qué van a hacer los actores. Incluso hago mi propio storyboard en 3D. No me gusta mucho improvisar, aunque a veces lo tenga que hacer por algún problema inesperado. Me gusta más pensarlo todo en casa, prepararlo, planificarlo y en rodaje, ejecutar. La improvisación funciona si hay una buena base de trabajo previo. Me gusta la improvisación planificada…Ja,ja,ja… No me fío mucho de la gente que dice, cuando lleguemos allí, improvisamos. En un rodaje, este tipo de acciones, no acostumbran a salir bien. Además, y me pongo un poco intensa, me parece poco respetuoso con el resto de tu equipo. No me gusta que la gente tenga que ir con la lengua fuera porque a mí, en el último minuto antes de rodar, se me ocurra cualquier improvisación.

¿Otra profesión qué te hubiese gustado tener?
Me encantaría haber sido diseñadora de vestuario. Es un mundo que me atrae un montón. Ampliar y enriquecer la historia que estás contando a través del vestuario me parece dificilísimo. Pero a la vez, muy creativo. Es una forma muy sutil de marcar las situaciones por las que va pasando el personaje y puedes decir muchísimo de él sin ser evidente. En mis trabajos pongo muchísima atención al vestuario,-obviamente en los fashion films es indispensable-, a los colores, a las texturas que aparecen en plano, porque es algo que queda en la retina y va penetrando en el espectador. Y te da muchas pistas de cómo va a ir evolucionando el personaje .  Me parece sensacional que esto se pueda hacer con el vestuario. Una serie que ha jugado muy bien con la narrativa del vestuario ha sido Game of thrones. Cuando Sansa empezó a cambiar y a madurar, también lo hizo su vestuario y la paleta de colores con la que se vestía. Y esto, aunque no te interese para nada el vestuario o ni te des cuenta a primera vista, inconscientemente te va calando y llegas a notar este cambio de registro.

¿Dónde te ves en unos años?
Espero seguir trabajando de realizadora de publicidad y seguir rodando piezas personales. Lo digo por este momento que estamos viviendo ahora mismo, el confinamiento en casa por el coronavirus. Este 2020 va a ser bastante difícil para el audiovisual, para el mundo en general,  pero espero que todo se calme y en pocos días, todo vuelva a su cauce. We can!

– Kluid va de artistas así que recomiéndanos 3 artistas que te gusten.
Me gusta mucho Eiko Ishioka, diseñadora de vestuario de películas como Drácula o Mishima.
Park Chan-wook, director de cine de películas como Old Boy, Stoker o Thirst.
Bach. No sé si por haber pasado tantísimas horas estudiando Bach al piano, pero cada vez que oigo una pieza suya, me emociono y tengo que parar de hacer lo que esté haciendo para escucharla con toda la atención. Entro como en un modo “concentración” y me acuerdo de cada una de las notas que llegué a tocar. No sé, es muy loco. La gente que haya pasado años estudiando un instrumento horas y horas, lo entenderá perfectamente.