Menos seguidores y más talento. Cagatekid, la protesta irónica de Instagram.

Tras Cagatekid hay mucha ilustración conceptual, poesía visual, crítica social y humor gráfico. A Javier Díaz, el diseñador que firma estas creatividades, le gusta llamarlo protesta irónica.

Conocimos a este estudiante madrileño de 24 años en un evento de creativos para creativos en Matadero Madrid y, cansado de la incertidumbre laboral y de que el éxito se mida más por el número (cuestionable) de seguidores que por el talento, decidimos que él también tendría su espacio en Kluid Magazine. 

¿Cómo te defines?

Ante todo, creativo. Soy una persona inquieta. Inquieta mentalmente, porque soy bastante vago. También extrovertido, disfrutón y amigo de mis amigos. Aunque todavía no me he muerto.

¿Qué has encontrado en la ilustración?

La vía de escape a toda mi creatividad. Ideas que me vienen a la cabeza en las situaciones más inesperadas y que apunto en las notas del móvil para que vean la luz en forma de dibujo o de juego de palabras.

La ilustración es mi manera de desahogarme. De llamar la atención, por así decirlo. De comunicar mediante líneas una profunda reflexión, mi postura crítica ante un tema o, simplemente, una gilipollez.

¿Qué te cabrea tanto de las redes sociales?

El uso que se las da y cómo han cambiado a las personas, en concreto a mi generación. El “que los demás vean lo bien que me lo paso y lo bien que como”. Hoy día, si no hay foto no lo has vivido. 

Cuando mi padre dice “antes sin tanto teléfono nos lo pasábamos mejor”, no hay discusión posible, por mi parte. 

Como ilustrador me cabrea que el talento se mida más por el número de seguidores que por lo que de verdad importa: la capacidad creativa y la manera de diferenciarte del resto. Pero, por otra parte, lo veo lógico. Al final, todo es negocio y todos intentamos vivir de ello. Es el sistema, no culpo a nadie ni se puede luchar contra ello. Las editoriales, o cualquier marca que necesite los servicios de un ilustrador, saben que si trabajan con un ilustrador o ilustradora con x seguidores tendrán una cantidad de libros asegurada. A toda la gente de este sector, que tiene la suerte de tener tanta repercusión e influencia en redes, les haría la siguiente pregunta: ¿qué eres antes, influencer o ilustrador?

¿Por qué nos reímos de cosas de las que no nos deberíamos reír? 

Es parte del humor. Está claro que no todos tenemos el mismo y por ello el humor es un sentido. A una persona le hace gracia lo que a otra no. Pero si a una sola entre mil le parece gracioso, funciona y por lo tanto hay comedia. 

Una vez definí el humor como la mejor de las excusas. En mi opinión, en el humor todo vale, pero la realidad no es esa. Por suerte, para los cómicos, no todo vale. Digo suerte porque a pesar de que te puedan poner una denuncia, es precisamente ahí donde está la comedia. Las cosas de las que no nos deberíamos reír son justamente las que más gracia me hacen. Hay un tipo de humor que se mueve por esa cuerda, entre lo que está bien y lo que está mal, de lo que te puedes reír y de lo que no. Una cuerda que, en esta sociedad de ofendidos, es más fina que un folio. 

¿Con qué marca o agencia te gustaría trabajar? 

Es un tópico. Aunque me sonaría bastante repipi en boca de otra persona, con cualquiera que reconozca mi talento. Donde me sienta respetado y admirado por mi manera de sintetizar la realidad.

Por mi estilo, creo que tendría más continuidad en un periódico o una revista. Me encantaría que todas las semanas me llegasen noticias o artículos para ilustrar. Leer, digerir el contenido y transformar el mensaje en una ilustración. Sería la hostia.

Además, este último año he profundizado más en el tema de la crítica social. Suele coincidir cuando estoy en un parón creativo; basta con ver las noticias diez minutos y ya tienes material de donde tirar. 

Al final lo que yo hago también es lectura visual.

Por supuesto, con alguna editorial que se interesase en mí para ilustrar un libro. O bien será autoeditado, pero tarde o temprano sacaré mi propio libro de ilustraciones. Ya tengo el título pensado.

¿Dónde te ves de aquí a unos años?

Me veo trabajando en algo donde se valore la creatividad y el ingenio, que son mis fuertes. Creativo de publicidad, guionista, cómico… Obviamente me gustaría trabajar como ilustrador freelance o en un medio de los que he mencionado antes. Pero soy realista y una de dos: o lo veo muy difícil o confío muy poco en mí. 

Dejaré la ilustración el día que no tenga algo que contar, nunca.

Un libro, artista o canción (o las tres) que quieras recomendar a nuestros Kluiders.

Un libro: cualquiera que te haga pensar en algo distinto a lo que estás leyendo.

Un artista: Javier Jaén.

Una canción: poeta encadenado.