Michael Kors compra Versace. Un acuerdo un tanto desafortunado para los seguidores de la firma italiana.

Michael Kors compra Versace. Un acuerdo un tanto desafortunado para los seguidores de la firma italiana.

 

Donatella Versace ha puesto precio a su corona. ¿Qué diría Gianni Versace si levantara de su tumba? Todo un imperio, epítome del estilo italiano, en manos del lujo a precio de mortales “made in USA”. ¡Boom! Ahí lo dejo (y suena la intro de Juego de Tronos).

Y es que la cosa va de destronar.

Porque no hay intención más intrínseca en este movimiento por parte de la marca americana, que la de desterrar a LVMH como grupo de lujo por excelencia. “Capri Holdings” – sí, el primer paso para cambiarte de acera es un poco de rebranding y un nombre más chic – se une a la actual tendencia de moda conglomerada, como ya lo hizo el gigante LVMH en los 90 con la adquisición de marcas como Dior, Loewe, Kenzo o Céline (ups discúlpame Hedi Slimane, la falta de costumbre, quería decir Celine…)

 

“Abrazar la diversidad” es como enmascara Donatella la razón que le ha llevado a ser víctima del conglomerado americano. Y es que el los 2000 millones de dólares del acuerdo de venta, supera al doble del de los ingresos actuales de la firma. Y por si fuera poco, el optimismo de John D. Idol anuncia un objetivo de 2 billones de dólares en los mismos. No sé vosotros, pero con tales cifras yo pierdo la noción de cantidad, o incluso del bien y el mal…

El nuevo grupo, que pretende expandirse en nuevos mercados, tiene prometedores planes para la firma, asegurando mantener intacta su identidad. Y símbolo de la misma es la propia Donatella, quien por ello continuará como directora creativa y, junto con Santo y Allegra, accionista de la nueva empresa.

Lo cual no es suficiente para calmar las inquietudes del fiel público de Versace, quienes se cuestionan la posibilidad de aunar el sencillo (tirando a clásico) estilo Kors con el sexy y arriesgado Versace.

Y aunque las comparaciones nunca han sido buenas, las de sus fieles seguidores en cuanto a los últimos acontecimientos, son cuanto menos creativas. Tales como “tu ex empezando a salir con alguien fea” o “la pérdida de otra gran pieza de la moda italiana”.

Sea como sea, solo nos queda confiar en las comedidas, a la vez que enternecedoras, palabras de la ahora directora creativa: “Mi pasión nunca ha sido más fuerte. Este es el momento perfecto para que nuestra compañía, quien pone la creatividad e innovación en el centro de todas sus acciones, crezca”. ¿Verdad o atrevimiento?

Si algo han dejado claro sus fans es que no desean que Versace, así como Jimmy Choo (anterior víctima de la nueva Capri Holdings), sean presa de los grandes almacenes americanos.

Por si acaso Donatella ha cerrado su desfile de la próxima temporada con un homenaje a su fallecido hermano. Y lo ha hecho recorriendo la pasarela acompañada de las top models de los 90 (Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Naomi Campbell, Carla Bruni y Helena Christensen), musas de Gianni en su etapa más gloriosa. Lo hacían enfundadas en vestidos de kilométricas aberturas que exclaman la identidad de la firma.

 

 

Suenan campanas de derrota.

Como quien decide tener una gloriosa caída en batalla para enmarcar el honor de su nombre, y quiere que se recuerde su glorioso pasado.

Si despido homónima marca, que sea por la puerta grande.