“… mucho color, mucha vida” Sanz i Vila  x Kluid Magazine

 

“De pequeño solo pintaba animales. Era lo único que me interesaba.” Me lo cuenta Pau Sanz i Vilael ilustrador de los tres colores. Y pienso que, por aquel entonces, ya empezaba a ser artista.

 

 

 

Las limitaciones son esenciales para el arte. Lo son para este joven de veintiséis años que, en su día, decidió restringir su paleta de colores al rosa, el azul y el amarillo. Una armonía amable, según la psicología del color, que a pesar de ser un corsé se adecúa tan bien al cuerpo del ilustrador, que en sus manos se convierte en pura expresión. Se trata de una manera de entender la libertad, que Sanz i Vila lleva a todas las facetas de su vida y queda reflejada en sus obras. “Me siento libre para crear mis propias cadenas. No creo en la libertad porque todos tenemos unas limitaciones, pero siento que tengo justo la libertad que necesito”, me responde cuando le pregunto si él se piensa libre.

 

Contesta a nuestras preguntas desde su estudio en Alicante. Excepto por una temporada en Madrid, la trayectoria de Sanz i Vila siempre se ha mantenido cerca del mediterráneo. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández en 2013, y el primer estudio lo abrió en Dénia, el pueblo que lo vio nacer. Son los paisajes que se cuelan inevitablemente en los trazos negros de sus dibujos.

 

“El paisaje siempre me ha interesado mucho, aunque en ocasiones es una temática infravalorada en el arte. Ha sido muy importante en el pasado, pero en la actualidad se entiende más como una temática de clases de pintura o pasatiempos para personas mayores. A mí me interesa mucho porque le veo tanto interés como al retrato o incluso más. Los paisajes son inmóviles y cambiantes al mismo tiempo, con el clima, con la luz. En un mismo día un paisaje puede ofrecer cientos de caras diferentes. Por ejemplo, la montaña que se ve desde mi estudio en el libro ‘Un buen día para desaparecer’ y donde empieza toda la historia”, explica Sanz i Vila.

 

 

‘Un buen día para desaparecer’, su última publicación, es un libro ilustrado donde, por primera vez, él está en el centro del relato. “Es el más personal porque yo soy el protagonista, aunque es un yo en parte ficticio y en parte real. La obra en su conjunto es bastante metafórica. Puede que muestre un poco más mi preocupación por el mundo, por la actualidad y por un futuro que veo oscuro”.

 

Pau Sanz i Vila, que en otras ocasiones se había interesado por otros temas como “las diferentes formas de entender el amor” (‘Los novios de Gael’ 2016, ‘Eterno amor adolescente’, 2015 y ‘Triamor’, 2014), se acerca ahora a cuestiones como la extinción de las especies, el sentido del arte y el carácter del ser humano. Hace público un interés por la naturaleza que le viene de lejos; desde aquellos animales que ya dibujaba siendo un niño.

 

La paleta de intereses de Sanz i Vila es rica y tiene personalidad. “Me interesan mucho los nativos americanos y me hubiese gustado vivir ese momento previo al cambio. También me gusta mucho investigar sobre los primeros pasos del ser humano, especialmente arte prehistórico, objetos. Aunque son épocas distintas creo que tienen mucho en común”, confiesa el artista. Las ilustraciones que él hace también son hijas de nuestro tiempo: 

“En la actualidad los que estamos trabajando en la ilustración estamos viviendo una España muy rara, muy moderna por una parte, pero muy gris por otra. De muchos contrastes. Una crisis no solo económica, sino en todos los aspectos. Creo que en general todos estamos actuando como un equilibrio de la balanza dando mucho color, mucha vida. Siempre en la historia los peores momentos dan las mejores obras, supongo que de este saldrán muchas buenas”, opina.          

    

Su propuesta y su lenguaje tricolor funcionan. Han conseguido conectar con el público. Sanz i Vila pertenece a una generación de ilustradores a los que hemos conocido gracias a Instagram. Aunque reconoce que tiene inconvenientes:

“Las redes sociales muchas veces obligan a exigir a los artistas más de lo necesario. Por ejemplo, se puede comparar una obra de Keith Haring con varios años de distancia, o de Warhol o de otros artistas que no han vivido con esa presión y se mantienen con estilos sólidos, muy fieles a pesar del tiempo. Salvando las distancias con esos artistas, claro. En el caso de las redes sociales parece que siempre hay que hacer algo nuevo para no aburrir. Y tienes dos preocupaciones, la tuya propia, tu propia evolución interna y la imagen que proyectas cada día en las redes sociales. Y hay que encontrar el equilibro.”

Y por ahora, lo encuentra. No lo demuestran solo su trazo negro y el juego de los tres colores. El arte, la expresión, la figura y la marca de Pau Sanz i Vila son coherentes. Por su parte, él ve el conjunto de su obra como “una propuesta con un discurso detrás que habla sobre el color, las limitaciones y la perseverancia”. Aunque admite que a veces es reivindicativo. Otras, estético. Otras, catártico. Y a estas alturas, aún tenemos ganas de saber más.       

 

 

 

#CUESTIONARIOKLUID Como sabes, en Kluid hablamos de música, moda, gastronomía y como no de ilustración ¿nos recomendarías uno de cada?                       

Pau Sanz i Vila: En moda recomiendo a Hosoi; en música me gustan muchos, pero si tengo que decir uno hoy diría El último vecino. Y en gastronomía no voy a decir un restaurante, sino una persona: Álvaro Vargas, que muestra cada día en Instagram ideas de platos veganos con una pinta buenísima y muy variados. Yo no soy vegano, pero me los comería todos.