¿Ostenta Miranda Makaroff el título a mejor instagramer patria?

 

 

Que qué nos gusta de ella? Las fotografías y escenarios que ya quisieran algunas editoriales de moda, seguro. El estilo auténtico y orquestrado, también.

Los ángulos de cámaras que maneja, el gusto por lo auténtico, los colores que nos llenan de vida. La misma que debería traer un manual Makaroff para saber mofarse en los momentos oportunos, tirar de ironía o de creatividad según se tercie y reivindicar de la forma más original lo que uno mejor sabe hacer, censuras y advertencias aparte.

Símbolo de capricho y rebeldía,  Miranda Makaroff sigue presumiendo a sus 34 años de ser diferente a l@s demás. Y razón no le falta, porque su faceta creadora y visionaria no acaba tras dj, diseñadora, bloggera e influencer. Teniendo en cuenta que algunos de estos calificativos los considera hoy día el mayor de los insultos, ella se aferra a su forma de expresión y a sus tatuajes –amados y odiados- como señas identificativas.

Instagram es nuestro antidepresivo para las tardes de aburrimiento. Tan pronto la vemos apoyando el evento de la firma italiana The House of Peroni como presentando una surrealista colección cápsula para vestir personas y no cuerpos. Otras crea un consultorio sexual bajo el nombre de Marina Makaroff con fuerte acento porteño o flota en su Sexyhibition dentro de una gigantesca vagina (era instalación) o posando desnuda cual diosa griega. Todo en ella son lugares, conceptos y retoques de fantasía y tecnicolor que no encontraremos en ninguna guía este verano.

Miranda es arriesgada, libre y soñadora. Es look, provocación y actitud hasta los huesos. Y por eso tiene ordas de seguidores y conecta tan bien con su público. ¿Con qué nos seguirá sorprendiendo? Si su vida parece estar algodonada de mucho amor, alegría y artisteo, a la hora de ponerse ante las cámaras y sacar adelante el trabajo, seguro que no es oro todo lo que reluce. Al final resulta que va a ser una más entre el común de las mortales. Aunque no a todas nos queden tan ideales sus combinaciones. A su amiga Úrsula Corberó, sí.

¿Tendrá caducidad el fenómeno Makaroff? Obviemos el riesgo.