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Pedido bajo demanda: la cara opuesta del hiperconsumo

Desde hace varios años noviembre se ha convertido en el preámbulo de la euforia consumista navideña gracias a la gran acogida mundial de prácticas comerciales con acento americano. El Black Friday se erige como la gran fiesta de las compras, un evento que en 2019 llegó a generar una facturación cercana a los 1.600 millones de euros tan solo en España.

Pedido bajo demanda: la cara opuesta del hiperconsumo

Lo que para muchos se convierte en la oportunidad idónea para adquirir futuros regalos a menor precio, no deja de ser una práctica mercantil enfocada en maximizar las ventas impulsivas motivadas por los descuentos agresivos. 

Pero, ¿qué repercusión tendrá la crisis provocada por el Covid en las compras que hagamos durante este noviembre? ¿Hallaremos en las rebajas de las grandes marcas una buena ocasión para adquirir nuevos artículos? O por lo contrario, ¿optaremos por una modalidad de consumo más consciente?

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Cabe destacar que los negocios que pueden permitirse hacer ofertas tan atractivas durante esta fecha son aquellos que poseen un margen de beneficio considerable sobre sus productos durante el resto del año. Para marcas pequeñas que establezcan precios justos acordes con los costes de producción, será imposible competir con los gigantes que pueden asumir dicho descuento. 

Por otra parte, el excedente de stock de prendas que “caducan” en los próximos meses, también se convierte en una motivación para rebajar los precios de las grandes cadenas. Existencias que en firmas con un volumen de producción más reducido y con menor número de colecciones por temporada, no requieren de prácticas tan extremas para darles salida. 

Worker’s Nobility

En términos de moda, son cada vez más las marcas que están apostando por una producción basada en el pedido bajo demanda. Una solución sostenible que responde a las dificultades a las se enfrentan los pequeños negocios en la lucha por su supervivencia y que además promueve un consumo ético.

Neko Vintage Clothes

Cuando optamos por adquirir artículos procedentes de marcas que producen bajo demanda, estamos apoyando una fórmula que nos beneficia a todos:

  • Favorecemos la carrera de diseñadores emergentes que quieren lanzarse al mercado pero que no disponen de los recursos exigidos para producir múltiples unidades.
  • Avalamos un modelo de negocio que minimiza el riesgo de crear un excedente de producto con todo lo que ello conlleva. 

Producir un mayor volumen de prendas del que se va a vender, no solo se traducirá en un despilfarro de los recursos empleados para su creación, sino que incrementará las posibilidades de que dicha ropa se convierta de forma automática en material de desecho cuyo destino será el vertedero.

ALOHAS

  • Con la compra de prendas hechas bajo pedido, estamos poniendo en valor el trabajo de quien confecciona dichos artículos. Otorgamos el mérito que se merece a la labor artesanal, mucho más cuidada y minuciosa que la mecánica.
  • Nos invita a practicar un consumo más reflexivo y a dejar a un lado la compra compulsiva incitada por el precio, ya que con frecuencia debemos esperar un plazo razonable para recibir la prenda. Esto nos hace ser conscientes del trabajo existente tras la confección de nuestra ropa. 
  • Cuando realizamos un pedido bajo demanda, esa prenda se hace por y para nosotros, incrementando el nivel de exclusividad de nuestro armario. 

En definitiva, se trata de un modelo de negocio que antepone la calidad de los productos a su coste.

BIGA Avant Wear

Aún nos queda un largo camino que recorrer para que este tipo de iniciativas ganen popularidad entre el público. A pesar de que cada vez son más las grandes marcas que muestran indicios de concienciación medioambiental y social, el volumen de producción no suele tenerse en cuenta en su estrategia de sostenibilidad. De poco sirve que centren sus esfuerzos en emplear materiales que reduzcan el impacto climático de su actividad si no disminuyen el número de artículos que producen cada temporada. Aunque consigan restringir el consumo de agua por prenda, si continúan produciendo un volumen desmesurado, el impacto sigue siendo muy alto.

HEREU

París ha tomado la iniciativa de recomendar a sus ciudadanos que estas navidades descarten las compras de grandes multinacionales en pro del comercio local. Y es que está en nuestras manos la capacidad de apoyar a los pequeños negocios que se han visto tremendamente más afectados por el Covid que las grandes empresas.

Como consumidores tenemos un poder extraordinario para hacer activismo a través de nuestras decisiones de compra. El consumo consciente está a tu alcance.