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“Que nadie te haga quererte menos” Candela Iváñez

El #8M y sus movilizaciones a lo largo y ancho del planeta nos sitúa a las mujeres como protagonistas del cambio en la lucha por todo aquello que no nos cansaremos de reivindicar aún más los 364 días restantes del año: conseguir la igualdad salarial y de oportunidades, la conciliación real, acabar con la violencia machista, con la sobrecarga de trabajo, con la precariedad laboral… y un largo etcétera.

Si el año pasado os trajimos Mujeres a tiempo completo, hoy llega una nueva entrega cargada de diversidad y rostros para poner voz a lo que nos sigue importando y por lo que luchamos cada día: vivir en una sociedad más justa, igualitaria y feminista. Y dejar de ser las otras. Nos sobran los motivos.

Quién eres, a qué te dedicas, qué te cuentas.

Me llamo Candela Iváñez. Me dedico al diseño de vestuario. Ahora mismo trabajo en el departamento de vestuario de la serie La Veneno, como auxiliar.

¿Qué desigualdad de género encuentras en tu profesión?

Pues me siento una privilegiada. En mi departamento la mayoría somos mujeres, y en el proyecto en el que me encuentro, está siendo un ejemplo de integración. En el que se ha exigido la paridad de puestos y la contratación en los equipos de personas trans. Es el primer proyecto en el que veo (de primera mano) a una mujer a cargo de la dirección de fotografía, a una mujer como sonidista jefe, así como mucho equipo técnico, producción, dirección… En otros proyectos he visto como el grueso de mujeres  pertenecíamos a los departamentos de vestuario y maquillaje. Y me alegra ver como las cosas pueden ser diferentes si así se plantean.

¿Cuál es tu lema o mensaje para este 8 de marzo?

Que nadie te haga quererte menos. Trabajarse una misma el cambio personal, hace que todo a tu alrededor cambie y aprenda. Cada vez lo veo más, nos apoyamos las unas a las otras y nos enriquecemos con nuestros puntos de vista. Me parece precioso ver a niñas que ya no ven normales cosas que yo de pequeña asumía, y que de mayor desaprendes.

¿Qué les dirías a l@s que opinan que el feminismo es una moda?

Que… ¡bendita moda! Me parece un comentario ignorante, una respuesta hacia algo que ni entiendes ni te has esforzado por entender. Otra cosa es que empresas se apropien de mensajes feministas para vender más, eso es un hecho. Y me genera sentimientos encontrados, pero también pienso que, si una camiseta de Zara que pone impreso en el pecho “FEMINISTA” sirve para que una niña, adolescente o mujer mayor teclee en su ordenador la palabra y lea un poquito, o le abra los ojos a la realidad, me alegra.

Una mujer que te inspire y por qué.

Me viene a la cabeza una profesora que tuve en el máster. Enseñaba Historia del Arte, y enfocó toda la asignatura desde un punto feminista que nos hizo ver las cosas desde otra perspectiva que nunca había visto en una clase de historia. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que los nombres de mujeres que estudiamos en clase de historia en el colegio se pueden contar con los dedos de las manos. Y nadie te explica por qué. La historia necesita ser contada de otra manera desde que somos pequeños, la educación en general.  Y esta profesora fue una inspiración.

Mi madre es profe de primaria, de los más peques. Ahí los niños se están formando, son esponjas y cuando me cuenta cómo enfoca las clases, los valores de igualdad y respeto que intenta transmitir, me hace estar súper orgullosa de ella.

Seguro que te suenan frases como ¿Tu pareja te ayuda? ¿Tienes pensado tener hijos? ¿Qué se siente siendo pareja de…? Una frase/pregunta con la que no te gusta que te aborden solo por ser mujer.

 

“Y no te da miedo…” ” Para ser mujer…”  “Estás con la regla?” Como si eso invalidara algo… Y no soporto escuchar a un hombre decir “no si yo ayudo a mi mujer en casa” No la ayudas! Es tu responsabilidad también!

Hubo una vez, y de estas nos han pasado y nos pasan a todas constantemente, que iba a cruzar un paso de cebra. Pasó un coche y gritó “guapaa”, a lo que yo con cara de asco contesté no muy educadamente. El hombre se quedó tan en shock, que paró el coche, retrocedió un poco y tras medio tartamudear, dijo entrecortado “pues feeeaa”. A mí me dio un ataque de risa, no porque me hiciera gracia la situación, que más bien lo contrario, si no de lo absurdo que pueden llegar a ser estas cosas. Ese derecho que sienten algunos hombres a dar una opinión de mi cuerpo, sin conocerme y sin que te haya preguntado. Me arde la sangre.

También he visto y vivido situaciones de abuso de poder o intimidación hacia una mujer, que por desgracia muchos ni si quiera son conscientes de que lo son. He vivido como compañeros de proyectos te silban o hacen comentarios fuera de lugar en medio de una jornada de trabajo. Y según como te pille tienes más o menos fuerzas para reaccionar. La verdad que hace mucho que no me pasa nada similar. trabajando. Pero recuerdo en uno de los primeros trabajos que tuve, situaciones en las que ahora o bien contestaría o me iría directa al responsable a informar de una actitud inapropiada en el trabajo, por lo que se tomaran las medidas necesarias. Pero cuando estás empezando, o ni si quiera sabes que tienes derecho a quejarte y que eso está mal o te callas por miedo, porque y si nadie vuelve a llamarme? Y sí creen que miento? Y mil “y si…” Por eso alucino cuando ahora, actrices, cantantes o cualquier mujer con cierto nombre y desde un lugar de seguridad denuncian o cuentan situaciones del pasado, como abusos, comentarios o x, aparezca el lúcido de turno cuestionando “por qué no lo dijo antes” En serio, por qué? Te hago una lista si quieres, no se, ya no es ni ser feminista es falta de empatía. Igual que he visto a gente poner en duda la veracidad de una acusación en cuestión del Instagram de esa chica. “Es que tiene fotos en bikini” “Es que enseña mucho” Señores si hoy en día nos juzgáramos a cada uno de nosotros por el feed de Instagram, pocos o ninguno pasábamos el examen…

Para contrarrestar la cultura machista, ¿nos recomiendas alguna película, canción, libro o pintura?

Documentales que me cambiaron la vida y la visión de la misma: “Embrace” de Taryn Brumfitt, “Miss Representation” y “The Masck you live in” ambos de Jennifer Siebel.

En cuanto a libros hay una obra de teatro que leí hace mucho que me sorprendió y que creo que refleja de maravilla cómo las mujeres han vivido años sometidas, y lo difícil que es primero verlo y después hacer algo con ello. Y cuantísimas quedan por salir de ahí. Es “Casa de muñecas” de Henrik Ibsen, de finales del s.XIX.

Y, por contra, algo bastante más actual y transgresor (aunque no debería serlo tanto), el libro ilustrado”Obscenidad” de Rokudenashiko, una artista japonesa que hizo un kayak con la forma de su vagina, a quien acabaron metiendo en la cárcel por haber infringido una ley japonesa relativa a la obscenidad, que obviamente solo afecta al genital femenino.

Películas: me encantó A little chaos de Kate Winslet, que cuenta la historia de una paisajista a la que se le encargó el diseño de uno de los jardines de Versalles. Hysteria, sobre cómo se inventó el vibrador, cuenta mucho más que eso. También Las sufragistas y, un clásico, Thelma y Lousie, que siempre entra bien verla. Por supuesto, la serie Sex Education, que ojalá nos la hubieran puesto a todos desde bien jóvenes.