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Roma, la ciudad que no caduca

DIARIO DE VIAJE: ROMA, LA CIUDAD QUE NO CADUCA

Cualquier excusa es buena para visitar Roma, aunque solo sea por un instante. La ciudad eterna tiene en otoño igual o más vida que en verano, y los colores ocres le sientan de maravilla. Es octubre y el clima se presenta tan caprichoso como debe en esta época, con horas de gran calor sobre sus adoquines y brisas frescas cuando cae la tarde.

Roma es, sin duda, una ciudad para flaneurs (paseantes), donde cualquier esquina espera para sorprenderte con edificios monumentales, ruinas antiguas, fuentes barrocas e iglesias ricamente decoradas. El ritmo de la vida aquí es pausado, y el ir y venir de vehículos y turistas se muestra como un tiempo suspendido. No es de extrañar que esta ciudad sea el entorno perfecto para el desarrollo del arte.

En efecto, la ciudad eterna ha acogido a todo tipo de artistas e intelectuales a lo largo de la historia, desde los más célebres pintores y escultores hasta notables poetas románticos. Pero el arte en Roma pasa por todas sus vertientes. Se pueden encontrar artesanos realmente habilidosos en muchos ámbitos, desde el que te diseña un par de zapatos de piel a medida hasta el que restaura instrumentos musicales en Trastevere. Por cierto que éste último, con un pequeño taller en una calle escondida del barrio, tiene sentado en su puerta a un gato tan anciano que no se le puede ni tocar. El hombre me cuenta que tiene unos 100 años (en edad humana) y que pasa sus días sentado en la silla junto a su dueño observando a los transeúntes pasar. Y es que Roma es la ciudad que más ama y cuida a los felinos, y por todos lados hay colonias de mininos que campan a sus anchas sin inmutarse.

Aunque para los amantes de los gatos, Roma esconde un lugar realmente apetecible. Se encuentra cerca de Pirámide y se llama Romeow Cat Bistrot. Un restaurante vegano con un menú exquisito que cuenta con el plus de tener a los gatetes como compañeros de mesa. Así, mientras estás comiendo o tomando algo, ellos se acercan para jugar contigo o descansan tranquilamente en las muchas camas de las que disponen.  El lugar cuenta además con distintas exposiciones de artistas emergentes.

Pero la experiencia artística en Roma tiene que ir siempre acompañada de un buen café, y lo mejor es tomarlo en el Museo Atelier Canova Tadolini. Esta especie de bar- restaurante no es otra cosa que el antiguo taller del famoso escultor neoclásico Antonio Canova y de su discípulo. Este emplazamiento reconvertido y lleno de esculturas es el mejor lugar para hacer las delicias de los amantes del arte y disfrutar de un buen café en el día mundial del artista.