Siguiendo a la cordura perdimos el norte.

Nosotros, tan cuerdos, tan estables, caminando a paso muy lento. Sin desviarnos, hasta que… ¿qué era aquello en medio del camino? Una pared. Un bloque de hormigón armado de nuestros miedos. Nuestra debilidad hecha edificio, un muro, que nos impedía seguir avanzando. Al otro lado, la verdad, la cordura, los sueños que nos quedaban por cumplir. ¿O quizás eran los sueños que otros nos habían dado? ¿Eran nuestros o prestados? No había otra salida que escalar. Manos y piernas clavándose en piedra, hiriéndose, huyendo, sangrando. Fue entonces. Fue ahí cuando nos volvimos locos. De pronto, como de un hechizo. Y saltamos, esquivamos el muro, perdimos el norte. Y seguimos corriendo, ahora desnudos de miedos. Sin barreras, sin ataduras, sin camisas ni sujetador.

Texto x @constelacionesypoesia
Foto x @assiahalcazar