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Sorpresa! Beyoncé conquista el Louvre y desafía al arte occidental en su nuevo vídeo con Jay-Z

Bajo la incesante y penetrante mirada de la Mona Lisa, la pareja Jay Z y Beyoncé declara su reconciliación con un debut como dúo artístico. Y eso que dicen que las relaciones no te las lleves al trabajo… Pero como sharing is caring, la pareja ha decidido compartir hasta nombre y acreditar conjuntamente el nuevo álbum “Everything is Love” bajo el pseudónimo “The Carters”.

 

 

El plan para los domingueros de resaca post-Sonar ayer estaba servido. El lanzamiento del álbum, del que solo se rumoreaba, fue anunciado por sorpresa en Londres tras uno de los conciertos de la gira que el dúo está llevando a cabo. El público que clamaba por otra última canción fue divinamente compensado.

 

Pero la cosa no acaba ahí, porque ayer también se detonó una bomba en el museo del Louvre (chúpate esa, Metropolitan de Nueva York): una explosión de arte donde se entremezclan lo clásico y lo contemporáneo en una impactante escenografía que eclipsa los pasillos de la pinacoteca históricamente más relevante. Hablamos del vídeo de “Apeshit”, el single del nuevo álbum de aproximadamente 40 minutos divididos en 9 temas.

Una superproducción que, entre monumentos de figuras divinas, nos recuerdan la deidad de esta pareja musical que, como todo lo que hacen, no se limita a una bonita puesta en escena, sino que va mucho más allá y se atreve con las reivindicaciones.

 

Encontramos abundantes paralelismos cuya intención es otorgar el mismo peso al empoderamiento de la gente de color que a estas obras de arte del Louvre que, para bien o para mal, hospeda la historia de una dominación occidental y de explotación colonialista, como la de Napoleón en Egipto. Y es que con imágenes tan reveladoras, las palabras sobran.

 

Jay Z la letra y su mujer la fiesta visual, ambos logran desafiar al arte occidental, y el secreto está en el contraste. Los bailarines se convierten en esculturas y sólo hacen falta unos armónicos movimientos para declararle a Napoleón que su coronación puede esperar. El clásico monólogo de cantante queda atrás y se escribe un diálogo donde conversan artistas –pintores y cantantes—intercalando imágenes del museo con imágenes de ensalzamiento del Black Power. Se obvia así la escasez de retratos de gente de color en el museo donde, en este sentido, hacen referencia a esclavitud y servidumbre. Pero la culminación es la fugaz presentación del cuadro de Marie-Guillemine Benoist, en el que se retrata una mujer negra con el seno al descubierto en celebración de la abolición de la esclavitud. Y sabemos que no es por azar de los hechos que Queen B. aparezca con el mismo tocado…

 

 

 

Como era de esperar, la moda juega un papel vital en el contexto de la narrativa. Ricky Saiz, diseñador de la marca Supreme, juega su gran papel. Versace también pelea por el protagonismo con su tocado de influencia afrodescendiente. Y una Beyoncé en capas de tela blanca, alza sus alas para desterrar a la Victoria Alada de Samotracia como mero objeto decorativo.

 

 En la escena final yerguen marido y mujer en atuendos setenteros de colores púrpura y aguamarina, robándole protagonismo a la mismísima Gioconda en un paralelismo que pretende equiparar su influencia con la de la cultura negra.

 

 

 

Solo de esta dinámica pareja, que ya venía mostrando también interés personal por el arte, especialmente afroamericana, podíamos esperar semejante release. Me pregunto de cuánto dinero estaremos hablando por alquilar el museo… No habrá declaraciones al respecto, pero si algo intuimos es que tuvieron que rodar en horario nocturno.

 El futuro icónico vídeo se dejó intuir entre fotos de Instagram, como la que fue colgada por Queen Bey el sábado y cuya viralidad (recibió 200.000 “me gusta” en 20 minutos) volvió a dejar claro quién es la reina que rompe internet.

Pues bien, solo nos queda compadecer a los artistas que estén haciendo lanzamientos a la sombra de esta noticia y hacer un minuto de silencio por el arte occidental. Eso sí, las visitas al Louvre y sobretodo los selfies dentro de él están al alza, y las madres de los millennials están viendo la luz…

Le auguramos exitazo a la feliz pareja que se atreve a mezclar lo personal con lo laboral. Y tranquila, Bey, ya sabemos que “nunca nos dejarás dispararle a tu faraón”.