Dark Mode Light Mode
Los 7 básicos de UNIQLO que todo el mundo debería tener ahora mismo
Charles Jeffrey Loverboy: la marca que ha convertido un gorro en la pieza más deseada de la moda

Charles Jeffrey Loverboy: la marca que ha convertido un gorro en la pieza más deseada de la moda

El pasado 6 de julio, en el primer concierto de BTS en Londres dentro de su gira ARIRANG, Jimin salió al escenario del Tottenham Hotspur Stadium con una camiseta, unos vaqueros y un gorro de punto marrón y azul claro rematado por dos orejas puntiagudas y desproporcionadas. No era merchandising de la gira ni un accesorio cualquiera: era un Chunky Ears Beanie de Charles Jeffrey Loverboy. Se agotó en la web oficial de la marca antes de que terminara el concierto.

Ese tipo de reacción inmediata, casi automática, es la que ha convertido a Loverboy en la respuesta por defecto cuando alguien en la industria piensa en gorros. No es una firma de accesorios ni una marca especializada en punto. Es una casa de moda británica con nominación al Premio LVMH, pasarela en Paris Fashion Week y una identidad construida sobre el punk y la cultura queer londinense. Y aun así, lo primero que la gente reconoce de ella no es un abrigo ni un traje: es un gorro con orejas.

De una noche de club en Dalston a nominado al LVMH

Charles Jeffrey fundó Loverboy en 2015, pero no como una firma de moda al uso. Empezó como una noche de club en Dalston, en el este de Londres, un espacio pensado para la comunidad queer del barrio antes que para vender ropa. De ahí viene todo lo que define a la marca hoy: el punk, la teatralidad, la fluidez de género y una relación muy directa con su Escocia natal, hasta el punto de tener su propio tartán registrado como parte de la identidad visual de la casa.

Diez años después, Jeffrey sigue siendo uno de los pocos diseñadores independientes de Londres que ha sobrevivido —y crecido— sin depender de un grupo de lujo. Sus desfiles se han alejado deliberadamente del formato clásico de pasarela: la colección de otoño-invierno 2026, «Thistle», se presentó en Dover Street Market Paris como una especie de happening pintado a mano por el propio Jeffrey, con música en directo y un casting formado por amigos en lugar de modelos profesionales.

Cómo el gorro se comió a la marca

Dentro de ese universo tan cargado de referencias, el beanie ocupa un lugar curioso: nació como un accesorio más dentro de colecciones mucho más complejas, y ha acabado convirtiéndose en la pieza que sostiene el reconocimiento de marca fuera del circuito de moda. La propia Loverboy lo sabe. En su web, la colección de gorros no se llama «accesorios» ni «punto»: se llama Icons.

El diseño que lo empezó todo, el Chunky Ears Beanie, lleva el ADN de la casa condensado en un solo objeto: punto grueso, colores de contraste y esas orejas exageradas que rompen cualquier lógica funcional de un gorro de invierno. A partir de ahí la familia se ha ido ampliando —versiones de conejo, unicornio, dragón— pero todas comparten la misma idea: convertir algo tan básico como cubrirse la cabeza en una declaración de identidad.

Plataformas como SSENSE, que llevan la marca desde hace años, ya describen estos gorros como una pieza de culto que ha terminado por definir la estética de Loverboy tanto como sus prendas de tartán, si no más.

La validación que no viene de la calle, sino de la alta costura

Lo que distingue a Loverboy de un accesorio viral cualquiera es que su legitimidad no depende solo de las redes. La marca se mueve en la misma órbita que Vivienne Westwood, Maison Margiela o John Galliano: casas que entienden el vestir como teatro, no como uniforme. Que el gorro con orejas de un club nocturno de Dalston comparta conversación con esos nombres dice mucho de por qué ha aguantado una década sin caer en la lógica del accesorio de temporada.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Jin of BTS (@jin)

Esa doble vida —pieza de alta costura y objeto viral de K-pop— es exactamente lo que lo ha vuelto omnipresente en 2026. La comunidad idol lleva tiempo adoptando los gorros de Loverboy como parte de su vestuario informal, y cada aparición —de Jimin a cualquier otro idol fotografiado con uno puesto— reactiva el ciclo de agotamiento de stock casi instantáneo.

Por qué a España le toca prestarle atención ahora

En Reino Unido, Corea o Francia, decir «Loverboy» ya es casi sinónimo de decir «gorro». En España, la marca sigue siendo prácticamente un secreto fuera de un círculo muy reducido de compradores de moda de autor. Esa distancia es, precisamente, la oportunidad: llegar antes de que la marca deje de ser un descubrimiento y se convierta en otro nombre más que todo el mundo cita pero pocos vieron venir.

En otras noticias Siempre es buen momento para hablar del armario de FKA twigs

Previous Post

Los 7 básicos de UNIQLO que todo el mundo debería tener ahora mismo

Advertisement