Qué es un sugar daddy y por qué no quieres uno

 

Qué es un sugar daddy y porqué no quieres uno

 

Muchos ya sabréis de lo que hablo otros pensareis ¿un padre de azúcar? Pues casi, no es azúcar lo que poseen exactamente. Y lo de padre sí, es porque podrían ser vuestros progenitores. En otras palabras, un sugar daddy es una persona de avanzada edad que sale con adolescentes y a cambio ellos reciben dinero. El típico señor de 80 años que tiene una novia guapísima y jovencísima. No dudamos de su amor pero estamos seguros que quizá la cuenta bancaria de éste tenga un poco que ver.

 

Pero no son solo hombres, las mujeres tampoco se quedan atrás, además de sugar daddies tenemos las sugar mommies que es básicamente lo mismo solo que es una señora y no un señor.

 

 

Si buscamos el término en el Urban Dictionary, el diccionario de la calle, encontramos que un Sugar Daddy es un novio que viene con beneficios financieros. Los benefactores de azúcar pueden ayudar a cubrir la matrícula, las facturas y, a menudo, disfrutan otorgando obsequios a sus parejas. Sugar Daddies existen en tres niveles. El Splenda Daddy está en el punto más bajo. Él promete duchar a su compañero con efectivo y regalos, pero a menudo está limitado por sus ingresos. Luego está Sugar Daddy, que tiene una cantidad presupuestada de fondos de azúcar que asigna a su socio azucarero semanalmente o mensualmente. El último es un Honey Daddy que es la crema de la cosecha. Sus ingresos no tienen límites, y puede apoyar fácilmente a múltiples socios azucareros.

 

¿Y cómo se llama a los jóvenes que tienen un sugar daddy/mommy? Pues sugar baby, así tal cual. Son mantenidos por una persona normalmente mayor y con pasta para empezar a vivir a cambio de prebendas para alcanzar metas y un nivel de vida más elevado a través de sus encantos. Es decir, los abuelitos buscan compañía y los jóvenes buscan cubrir todos sus caprichos sin tener que trabajar.

 

 

Suena bien: viajes pagados, vuelos en primera clase, hoteles de lujo, sesiones spa, ropa de marcas de lujo… ¿Pero hasta qué punto estás dispuesto a llegar? Quizá estás páginas online para encontrar a este tipo de personas están tan de moda porque la sociedad de hoy en día carece de valores y determinación. Si eres sugar baby para poder pagarte los estudios también puedes financiar tus estudios con trabajos “normales”.

 

 

Está claro que a nadie le mola levantarse todos los días para currar y cumplir tus sueños pero el que algo quiere algo le cuesta. Así que ¿por qué no empiezas a trabajar en ello? Imagina la satisfacción de no necesitar a nadie para conseguir todo eso que tanto deseas. Imagina convertirte en tu propio sugar daddy.