La obra del artista australiano William Mackinnon inaugura Bowman Hal, la nueva galería del centro de arte y cultura contemporánea SOLO CSV, ubicado en la Cuesta de San Vicente.
SOLO inaugura su galería Bowman Hal con una muestra del artista australiano William Mackinnon
El espacio, que abrirá sus puertas al público el 6 de junio, representa un nuevo paso dentro de las iniciativas del proyecto SOLO. Su programación anual incluirá propuestas de artis- tas tanto nacionales como internacionales. La exposición inaugural, Snakes and Ladders, reúne una serie de obras de Mackinnon en las que aborda emociones universales mediante escenas cotidianas y elementos simbólicos. Su trabajo combina técnicas tradicionales con materiales como pegamentos industriales, orgánicos y purpurina, generando una amplia variedad de texturas.
En el marco de su propuesta expositiva, Bowman Hal establecerá colaboraciones con instituciones y galerías de diversas partes del mundo. La primera de ellas tendrá lugar en septiembre junto a la galería francesa Almine Rech y presentará obra del artista norteameri- cano Aaron Johnson.
“Formamos parte del proyecto SOLO, lo que nos ofrece una infraestructura especial para que los artistas puedan investigar, producir y exponer su obra. La galería es un espacio vivo, abierto al diálogo y comprometido con el arte como motor de pensamiento”, señala Mun-Jung Chang, directora de Bowman Hal. Como parte del proyecto SOLO, la galería acompañará a los artistas de su programación con distintos recursos que les faciliten sus procesos de creación, investigación, conservación o comunicación, entre otros.
WILLIAM MACKINNON
La muestra inaugural, Snakes and Ladders, podrá visitarse entre el 6 de junio y el 12 de julio. Mackinnon presenta un recorrido visual desde lo cotidiano hacia lo introspectivo, mediante paisajes desiertos, caminos nocturnos y escenarios donde la luz y la materia componen una narrativa abierta a múltiples interpretaciones.
Inspirada en el juego de mesa del mismo nombre, la exposición establece un paralelismo entre el tablero y la experiencia vital: un trayecto incierto, marcado por el azar, el éxito y la adversidad. “Para mí, pintar es una forma de estar en el mundo, de digerir el hecho de ser humano”, afirma el artista.
Las obras —como Camino 4, Casita, Snakes and Ladders III o The Party is Over — integran objetos y símbolos cotidianos, como señales de tráfico, piscinas o contenedores de basu- ra, resignificados como hitos emocionales. En The Silent Scream, por ejemplo, un surfista camina con su tabla rota: “Sigue avanzando. No está roto, pero su vulnerabilidad ha sido expuesta”, explica Mackinnon.
Uno de los aspectos distintivos de su trabajo es el proceso técnico. Cada pintura es resul- tado de un desarrollo material que incluye acrílico, óleo, esmalte para coches, yesos, arena o purpurinas. El artista recurre a técnicas como el goteo, el lijado o el uso de esponjas, creando superficies que invitan a una lectura tanto visual como táctil. “Cuando enfrento un problema en una pintura, me obliga a explorar territorios desconocidos. Sin obstáculos, no hay resultados sorprendentes”, señala.
Nacido en Melbourne en 1978, William Mackinnon trabaja entre Ibiza, Londres y Australia. Su obra ha sido expuesta en instituciones como la National Gallery of Victoria o el Royal College of Art, y forma parte de colecciones como Artbank Sydney, el Parlamento de Can- berra y la Colección SOLO.

