De todos los fines posibles que puede contener la música (innovativo, terapéutico, monetario…), Carlos Ares elige la felicidad. Esta emoción la asocia con el privilegio que experimenta todos los días de poder vivir de esta industria desde hace 13 años, cuando comenzó a trabajar como compositor y productor. También con la libertad, porque durante esta década y algo lo ha movido sobre todo su deseo de llegar cada vez a un público mayor, más que el de explotar económicamente sus creaciones.
Carlos Ares: «El gran enemigo de la música actual es la ansiedad colectiva»
De esta forma hace frente a la necesidad de inmediatez presente en la sociedad, y en prácticamente todas las formas de arte. «Tener que transformar la música en dinero, pervierte al artista y a su arte». Después de colaborar y nutrirse creativamente de artistas como Marc Seguí, Paula Cendejas o Luna Ki, dio el gran salto a la interpretación con Peregrino, su primer LP lanzado a principios de 2024, donde convivieron elementos del pop, el neofolk y la electrónica. En este trabajo compuso y produjo por primera vez todas sus canciones, y ahora, solo un año más tarde, vuelve a hacerlo con su nuevo disco La Boca del Lobo (BMG), un viaje personal y artístico donde habla de miedo, de amor y de la importancia de escoger un camino propio en la vida.
El suyo es el de la música desde que con tres años empezó a tocar el piano y que ahora con 28 sigue viviendo con la misma naturalidad y pasión. Por ello tiene a sus espaldas múltiples conciertos en festivales alrededor del país, una banda de músicos multinstrumentistas, y el reconocimiento de agotar las entradas en sus giras de salas.
¿Tu deseo de ser cantante llegó después de empezar a producir y componer, o siempre tuviste esa espinita?
En mis inicios hubo un primer intento fallido. Luego aproveché mis habilidades de productor y compositor para involucrarme en proyectos de otros artistas, y esto estimuló mucho mi creatividad. Simultáneamente fui escribiendo nuevas canciones para mí, ya que nunca había perdido el interés de ser intérprete.
¿Es ser original el fin último de la música? ¿Cuál es el enemigo de la música actual?
Más bien es uno de los grandes méritos de nuestro trabajo. Y uno de los fines últimos es ser feliz. No necesariamente tiene por qué ser la originalidad lo que busques, quizás cantar versiones sea tu pasión. El gran enemigo de la música actual puede que sea la ansiedad colectiva, de la que tristemente padece hoy la sociedad.
Has dicho en una entrevista que tienes suerte porque tu música no es la que te da de comer, si no tu trabajo como productor y compositor. ¿Se trabaja o se crea mejor de esta forma? ¿Tener que transformar la música en dinero hace que pierda su esencia lúdica?
Tenía la suerte de crear mis canciones como intérprete de la manera más libre posible, ya que no dependía de ellas para vivir. El objetivo para mí era vivir de la música, así que estaba feliz de hacerlo creando tanto para otros como para mí. Se crea mejor desde la libertad, siempre.
¿Cómo experimentas en la música?
En mi caso, intento hacer cosas con las que yo mismo me sorprenda. Utilizar instrumentos o herramientas de formas atípicas. Buscar nuevas voces dentro de mi propia voz. Muchas veces se trata de asumir riesgos, y buscar dónde está la línea entre lo ‘ridículo’ y lo original.
¿Existe el buen gusto en la música? ¿O ninguna forma de arte admite una verdad absoluta?
Elijo la segunda opción.
¿Cuál es el mayor desafío para los cantantes en la industria actual? ¿Cuál ha sido el tuyo?
Ser libres en su creatividad. Por lo que decíamos antes, el dinero es necesario para vivir, y resulta complicado vivir de la música. En mi caso, tardé mucho en entender los significados de ‘éxito’.
Tu nuevo disco, La boca del lobo, refleja las sombras (o la realidad) de un artista viviendo su sueño. ¿Cuáles son tus sombras? ¿Necesitaste abrazarlas antes de integrarlas en tu proceso creativo?
Lidio con el ego, supongo que como todo el mundo. Hace que me preocupe en exceso por ciertas cosas, y eso te limita a la hora de crear. Es mi mayor sombra.
¿Cuáles son los elementos principales del disco?
Si hablamos de producción, me gusta encontrar el equilibrio entre la vanguardia y lo clásico, las programaciones más electrónicas y los sonidos orgánicos. Fusionar ambos mundos me permite ser versátil y llegar a nuevos lugares cada vez.
Componer desde la tristeza o las emociones negativas en general es lo habitual para muchos artistas de diversas índoles. ¿Es posible, o rentable, crear desde la felicidad?
Claro. Yo tengo mis problemas, mis días oscuros, como todo el mundo. Pero soy una persona bastante vital, y por lo general, alegre. Trabajo desde todo tipo de sentimientos. Las temáticas de mis canciones, cuando trato asuntos complicados o tristes casi siempre busco darles algo esperanzador. No me gusta romantizar la depresión ni para nada pienso que la única manera de llegar a lugares emocionantes sea desde la tragedia.
¿Por qué esta inmersión en el formato del directo?
Porque es lo que más me estimula. Es complicado describir lo que se siente, todo pasa muy rápido, solo sé que me hace feliz.
La boca del lobo, el single que abre el disco, presenta el amor desde la visión romántica del que prefiere arriesgarse y sufrir antes que quedarse con la duda. ¿Pretende además disminuir el estigma a mostrarnos vulnerables en el amor?
Bueno, es más bien un deseo que yo tengo por ser atrevido en el amor. He ido cogiéndole miedo, siento una gran responsabilidad, exagerada seguramente, cada vez que me enamoro. Desearía hacerlo sin tanta ‘comedura de tarro’, que todo fuera más ligero y sencillo.
¿Qué evolución ves en este disco con respecto al anterior?
Ha pasado poco tiempo entre uno y otro. Creo que el arte evoluciona a medida que evoluciona la persona. Aún así mi evolución como persona ha sido notable, en el disco trato temáticas, reflexiones, que tienen que ver con el momento actual de mi vida. Sentir que me estoy exponiendo cada vez más, a medida que publico trabajos, y seguir trabajando en ellos a pesar de no estar del todo seguro de si es lo que quiero hacer, en realidad… Por la parte musical, he buscado nuevos sonidos, nuevas texturas, dentro de una identidad que ya había empezado a labrar con Peregrino.





