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No vas a escalar, pero llevas zapatillas de escalada…

escalada escalada

El concepto de gorpcore las ha convertido en uno de los accesorios favoritos del street style, pero una marca coreana ha encontrado una forma bastante literal de separar a los que practican outdoor de los que solo quieren parecerlo.

Las zapatillas de trail, hiking y escalada han dejado de ser exclusivas para la montaña.

Hace unos años, llevar unas zapatillas de trail por la ciudad podía parecer una elección bastante extraña. Hoy es prácticamente lo contrario. Las zapatillas que antes estaban destinadas a correr por montaña, hacer senderismo o escalar se han convertido en un básico del armario urbano de cualquier moderno de la capital.

El fenómeno tiene nombre: gorpcore. La tendencia lleva varias temporadas incorporando al street style prendas y accesorios originalmente diseñados para actividades al aire libre. Chaquetas técnicas, pantalones cargo, forros polares, mochilas, prendas impermeables y, especialmente, zapatillas de trail forman ahora parte de looks que tienen poco que ver con subir una montaña.

Y las zapatillas se han convertido en uno de sus elementos más reconocibles. Modelos como las Salomon XT-6 han pasado del trail running a las calles y de ahí a editoriales de moda, colaboraciones y estilismos cada vez más alejados de su función original.


Hoka, On, Merrell o Asics también han encontrado en este cruce entre deporte, funcionalidad y moda una nueva oportunidad.

El nuevo lujo es parecer que vas a hacer deporte

La gracia está precisamente en la contradicción. Llevar unas zapatillas preparadas para recorrer una montaña mientras haces vida completamente urbana se ha convertido en parte del atractivo.

Unas Salomon con vaqueros. Unas Hoka con una falda. Una zapatilla de trail con pantalón de sastrería. Cuanto menos tenga que ver el resto del look con el deporte, más interesante resulta introducir una pieza técnica.

El gorpcore ha conseguido que la funcionalidad se convierta en estética.

Queremos la suela de montaña aunque vayamos por asfalto. Queremos tejidos impermeables aunque vivamos en una ciudad donde apenas llueve. Queremos parecer preparados para una ruta aunque nuestro plan del día sea ir a tomar un matcha.

Y aquí aparece una pregunta interesante: ¿qué ocurre cuando una marca que pertenece realmente a ese mundo decide poner límites al postureo?

Una tienda a la que no llegas andando

La respuesta llega desde Corea del Sur, donde Tansan Magnesium, una marca vinculada a la cultura de la escalada, acaba de abrir una tienda con una particularidad bastante difícil de ignorar: para llegar a la segunda planta existe una enorme roca que los visitantes pueden escalar.

La escalada es opcional, pero la idea detrás del espacio resulta bastante clara. La marca no quiere que la escalada sea simplemente una estética que aparece en sus prendas, sus campañas o su decoración. Quiere que forme parte de la experiencia de quien entra en la tienda.

La propuesta de la marca funciona casi como un filtro porque convierte el acto de entrar en la tienda en una representación física de aquello que vende.

La roca conecta la cafetería de la planta baja con el espacio comercial situado arriba. Quien quiera puede subirla y, durante unos minutos, dejar de ser simplemente un consumidor para convertirse en escalador.

Es una estrategia especialmente interesante en un momento en el que muchas marcas deportivas están viendo cómo su producto se separa de su función original. Tansan Magnesium consigue conectar producto y actividad. Su propio nombre ya nace de ahí. El magnesio es un elemento habitual en la escalada porque ayuda a mejorar el agarre de las manos, y la identidad de la firma gira alrededor de ese universo.

¿Postureo o nueva forma de vestir?

Tampoco se trata de demonizar el gorpcore. La moda siempre ha convertido prendas funcionales en objetos estéticos y, en este caso, además, existe una razón bastante sencilla para que las zapatillas técnicas funcionen tan bien en la calle: son cómodas, resistentes y están diseñadas para moverse.

El debate está más bien en la distancia que puede llegar a existir entre el producto y aquello que representa.

Porque quizá no haya ningún problema en llevar unas zapatillas de trail para ir a la universidad, trabajar o salir a cenar. El problema aparece cuando la montaña se convierte únicamente en un moodboard y la cultura outdoor queda reducida a una paleta de colores, una suela agresiva y unos cuantos bolsillos técnicos.

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