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El artista Samuel Almansa aterriza en Seúl con la exposición ‘Lucky Charm’

La ciudad coreana acogerá una muestra con más de 15 obras del mallorquín que coronan su primer solo show internacional

Pintaba a mi lado cuando yo estudiaba. A veces en la sala de noche, otras en la habitación. Bajábamos al bazaar a por Monster o RedBull y las horas pasaban así.

Era una buena época: vivíamos en una residencia universitaria en Cuenca y ambos estudiábamos dos profesiones que hoy nos vuelven a juntar a nivel laboral: él Bellas Artes, y yo Periodismo. 

Que Samu fuera de Mallorca y yo de Galicia era algo que nos unía más. Además, éramos dos Leo. Él quizá un poco más. 

El artista Samuel Almansa aterriza en Seúl con la exposición ‘Lucky Charm’

 

Cada fin de semana que nuestro grupo de amigos se iban a sus casas (mucho más cercanas que las nuestras) nuestros planes se unían. Ahora, años después de ver a aquél chico mallorquín pintando coronas como Basquiat, acompañándole en la sala de pintura entre lienzos gigantes y su ropa manchadísima con trazos de color, y de algún encuentro en Palma años después, intercambiamos mensajes por Instagram: casi siempre son felicitándonos por motivos profesionales, pero ambos sabemos que no es solo eso, porque nos reconocemos antaño, cuando hablábamos de esa vocación de la que hoy, afortunadamente, ambos tenemos el privilegio de presumir.

El último mensaje que recibo de Samuel Almansa (permitidme que a partir de este punto le llame así) es su próxima exposición, nada menos que su primer solo show en Seúl.

Me encantaría volver a contaros su trayectoria, pero en Kluid ya hemos seguido su paso y es mucho mejor que seáis vosotros quienes la descubran.

Lo que sí me apetece es hablaros de esta muestra, que se inaugurará en la Gallery Stan este 19 de diciembre, y abrirá sus puertas hasta el 11 de enero de 2026. Si sois de los afortunados en pisar la ciudad, por favor, id.

Aunque tan solo sea por esto tan precioso que  me cuenta mi amigo (después no os arrepentiréis, porque va a ser un deleite para los sentidos): “Exponer solo en Corea era un sueño que hace dos años veía imposible.

Detrás de este proyecto hay muchísimo trabajo en silencio: horas que nadie veía, decisiones difíciles, inversión, y una entrega absoluta a la pintura. Para mí, inaugurar este show es un antes y un después”.

Un antes y un después, desde luego, va a ser. Lucky Charm es, hasta ahora, la exposición más importante de su vida. En los últimos dos años ha mostrado su trabajo en ciudades como Londres, Viena, Dubái, París, Malmö, Polonia y Corea, pero, como él mismo me cuenta, “nunca en una galería completa dedicada solo a mí. Este es mi tercer solo show, pero el primero a nivel internacional”.

Materialidad y suerte

Aquí va la historia de esta sinergia: El proyecto nació de una charla entre el artista e Inji Song, directora de la galería. La idea era clara: después de una época movida, Seúl pedía una exposición con luz propia, algo que despertara buenas vibras e imaginación.

De ahí apareció el tema de la suerte, un concepto muy presente en la cultura asiática que Samu retoma desde un enfoque actual y personal.

En vez de copiar la iconografía tradicional, Lucky Charm toma referencias como los bokjumeoni, los norigae o los haetae para cuestionar qué hace que un objeto se convierta en amuleto.

Las piezas transforman estas formas mediante el estilo característico del artista: figuras redondeadas, brillantes, con un toque casi cerámico que conecta tanto con la estética visual asiática como con esos objetos frágiles que recordamos de la infancia, guardados en vitrinas y estanterías familiares.

El proyecto reúne más de 15 obras en distintos formatos que se acercan a la idea de suerte entendida no como un golpe de azar, sino como algo que se trabaja.

Después de un largo proceso de investigación sobre cultura, color y símbolos —un año entero, entre pausas y retomadas— el artista llegó a una convicción: la suerte no llega sola, se construye.

Igual que una pintura, aparece a base de repetición, esfuerzo y constancia, aunque siempre con un margen para lo imprevisible. Bien lo sabe.

Así,la materialidad funciona como metáfora durante todo el recorrido. En palabras de la galería: “Las obras evocan la porcelana o la cerámica endurecida al fuego: resistente, brillante, aparentemente sólida, pero capaz de fracturarse con un gesto mínimo.

En Lucky Charm, esta dualidad se convierte en una clave conceptual: la fragilidad no es un defecto, sino la condición indispensable para que algo tenga valor.

Almansa utiliza esta tensión para hablar de la vida, del proceso creativo y de la manera en que buscamos significado en los objetos que nos rodean”.

Cada una plantea un código simbólico —el color, la forma, lo frágil, la tradición reinterpretada— que solo se completa cuando quien la observa o la posee proyecta su propia historia. La suerte, aquí, no se regala: se enciende. No está en la pieza en sí, sino en la relación que cada persona decide construir con ella.

Vaya, un currazo. Más currazo aún si pensamos en lo complicado que está su sector. Es sabido por todos, pero lo recalca él mismo: “Ser artista es una profesión preciosa y, a veces, durísima.

Avanzar no siempre es evidente, pero justamente por eso momentos como este tienen tanto valor. Lucky Charm, de alguna manera, también habla de eso: de la incertidumbre, de no saber nunca dónde estás, y de cómo la suerte se construye a través del trabajo y la insistencia”.

Dice Samuel que este es su sueño hecho realidad. Conociéndole, sé que no miente. Por eso, no duda en hablarme de lo bendecido que se encuentra ante esta Buena Nueva: “Estoy profundamente agradecido a mi familia y a Toxic Gallery, que lleva dos años apostando por mí incluso en mis momentos más difíciles y de crisis. No es fácil tener paciencia en un mundo inmediato, y eso dice muchísimo de cómo me tratan. Espero seguir creciendo a su lado siempre”. 

Claro que, tampoco olvida palabras a Inji Song, directora de Gallery Stan: “Hace más de un año empezamos a imaginar esta exposición. Corea atravesó un momento delicado que coincidió con uno mío, y tuvimos que parar. Pero todo se recondujo, el proyecto maduró, y ahora inauguramos en Seúl”. Dicen que toda tormenta trae sol. Y esta vez parece que su luz bañará Seúl. 

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