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La calle también desfila, el mejor Street Style de Milan Fashion Week, día 1.

La calle también desfila, el mejor Street Style de Milan Fashion Week, día 1.

Si las pasarelas marcan el rumbo, las calles de Milán son donde las tendencias empiezan a cobrar vida. Durante el segundo día de Milan Fashion Week SS27, el street style volvió a demostrar que la moda no termina cuando se apagan los focos del desfile. Al contrario: ahí es cuando empieza la verdadera conversación.

La calle también desfila, el mejor Street Style de Milan Fashion Week, día 1.

El miércoles 23 de septiembre fue uno de los días más intensos de esta edición de Milan Fashion Week. Luisa Beccaria abrió la jornada, seguida por Jil Sander, Antonio Marras y Fendi, mientras que Vivetta, Missoni, MM6 Maison Margiela y Etro completaron el calendario.

Entre desfile y desfile, las calles alrededor de los venues se convirtieron en una pasarela improvisada. Invitados, estilistas, modelos, compradores y creativos reinterpretaron —con mayor o menor literalidad— algunos de los códigos que acabábamos de ver sobre la pasarela.

Y ahí es donde empieza lo interesante.

 

Uno de los grandes focos del día fue Jil Sander, donde Simone Bellotti continúa explorando la identidad minimalista de la casa desde una perspectiva más táctil y menos rígida. La colección SS27 juega con superficies arrugadas, proporciones alteradas y una sastrería que se aleja de la perfección tradicional.

En la calle, esa misma idea aparece traducida en looks aparentemente sencillos pero construidos alrededor de la silueta: prendas limpias, volúmenes amplios, capas y una atención especial a los accesorios. El nuevo minimalismo no consiste necesariamente en llevar menos. Consiste en hacer que cada elemento tenga algo que decir.

Si hubo un código difícil de ignorar durante esta jornada fue la transparencia.

En Fendi, Maria Grazia Chiuri presentó una colección centrada en el cuerpo femenino, combinando sastrería, prendas transparentes y una sensualidad mucho más directa. La propuesta también jugó con proporciones y con la tensión entre prendas estructuradas y elementos más ligeros.

En el street style, esta tendencia aparece de una manera menos literal: tejidos translúcidos, capas que dejan ver lo que hay debajo, tops ajustados, vestidos ligeros y prendas que convierten el cuerpo en parte de la construcción del look. La transparencia ya no necesita necesariamente enseñar piel. A veces basta con sugerirla. El otro gran contraste apareció en Vivetta.

La diseñadora llevó la colección hacia una fantasía acuática, con referencias al universo de la piscina y el verano: tejidos brillantes, transparencias, prendas inspiradas en el swimwear, siluetas fluidas y una paleta que viajaba entre azules acuáticos, rojo y violeta. Una fantasía mucho más despreocupada que también parece haber encontrado su reflejo en las calles de Milán.

Porque una de las cosas que más llama la atención en el street style de esta edición es precisamente esa sensación de no querer vestir según la estación. Sandalias cuando debería hacer frío. Prendas ligeras combinadas con chaquetas. Piel mezclada con tejidos transparentes. Looks que parecen pertenecer a diferentes momentos del año y que, juntos, construyen algo nuevo.

Después de varias temporadas dominadas por neutros, tonos tierra y una estética deliberadamente silenciosa, Milán empieza a recuperar el color. No necesariamente a través del total look. El color aparece como una interrupción: un bolso, unos zapatos, unas gafas, una camisa, un estampado o una pieza inesperada que rompe un conjunto mucho más sobrio.

Missoni continúa siendo uno de los grandes referentes en este terreno, mientras que las apariciones de tonos intensos en los alrededores de los desfiles confirman que el color vuelve a funcionar como herramienta de expresión individual.

La clave está en no llevarlo todo a juego.

Quizá esa sea la conclusión más interesante de este segundo día de Milan Fashion Week.

Las tendencias ya no viajan únicamente de la pasarela a la tienda. Viajan de la pasarela a Instagram, de Instagram a la calle y de la calle de nuevo a la pasarela. Por eso el street style sigue siendo una herramienta tan importante para entender una Fashion Week. No se trata solamente de descubrir quién estaba sentado en primera fila o qué diseñador vestía cada invitado. Se trata de observar qué códigos empiezan a repetirse cuando nadie está obligado a seguir el guion de una colección.

En las calles de Milán hemos visto minimalismo con textura, transparencias, sensualidad, color, referencias al verano, accesorios protagonistas y una cierta voluntad de jugar.

Y quizá ese sea el verdadero mood de esta Milan Fashion Week:

 

Fotos por Myriam Ariana

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