En el centro de un barrio de Madrid se encuentra The Corridor Gallery, un pasillo un tanto inusual que alberga más que llegar a las estancias de una casa: un espacio expositivo. Hablamos con Albert Marcos, Mar Sempere y Sandra Angstadt sobre esta iniciativa y su primer capítulo: Iconic y Airport series.

Hablamos con Albert Marcos, Mar Sempere y Sandra Angstadt sobre esta iniciativa y su primer capítulo: Iconic y Airport series.

Albert Marcos: Sandra, dada que nuestra relación no era muy estrecha, hemos coincidido trabajando y alguna otra vez, ¿cómo te sentiste cuando te propuse hacer una exposición en un sitio tan poco común?

Sandra Angstadt: Lo primero que pensé cuando me propusiste esto fue, ¿qué divertido, no? Al final lo vi como una oportunidad de descontextualizar la obra artística del círculo de las galerías, que a veces puede resultar un poco encorsetado y hostil, y de convertir el acto expositivo en un juego. El hecho de llevarlo al hogar me hizo querer participar en ello porque comulga bastante en quién soy yo como persona. Aquí os lanzo una pregunta yo a los dos, ¿Cómo surge The Corridor Gallery? O sea, llegáis por primera vez a la casa, ves el pasillo, tenéis la idea, y ¿qué hacéis con ello?

Mar Sempere: Recuerdo que Albert estaba buscando piso y cuando vio este lo primero que me dijo fue: “tiene un pasillo donde podría hacer una exposición”. A mí me pareció muy interesante porque nunca había visto algo parecido. A su vez, al ser muy externa a todo el mundo de la fotografía pensaba en la complicación que podía tener, ya que nunca habíamos hecho nada así.

A: Para mi fue simple. Estaba buscando piso y el piso me gustaba, aunque tenía el inconveniente del pasillo, esto me ofreció la oportunidad de darme crédito a mi mismo como artista y a la vez dar un paso más en esto del arte contemplativo. Quiero decir, en los últimos meses me ha surgido interés tanto por el fotolibro como por el concepto de exposición, al no estar posicionado como artista, ¿por qué no en vez de buscar cómo entrar en ese círculo traerlo directamente a mí? Así que respondiendo a tu pregunta de qué hacer con un pasillo tan curioso, simplemente te sale. Sandra, quiero preguntarte, ¿cómo te imaginabas que era el pasillo cuando te lo propuse?

S: Lo suficientemente largo como para que los dos pudiéramos exponer (risas).

A: ¿Y qué tan real fue esa imagen una vez viste el pasillo?

S: Hombre, cuando abriste la puerta pensé, “es insultantemente largo. ¿Qué obra arquitectónica es esta?” De hecho te pregunté por los metros de la casa, dando por hecho que te lo vendían como algo muy grande porque sumaban todos esos metros, pero claro, realmente no son habitables. 

A: Exacto, no es habitable (risas).

S: Te lanzo yo ahora una pregunta en torno a tu obra. ¿Qué tal ha sido la experiencia de dar forma a un proyecto, ya con un propósito y unas fechas? El hecho de que se convierta en algo tangible y el acto de exponer por primera vez.

A: Pues diré que cuanto menos interesante. Primero porque la mayoría de los que acudieron sabían que era una primera vez. También se trata de la primera vez que yo genuinamente me encuentro con una tesis artística. Tras haber estado hablando sobre conos durante 2 años, el hecho de que se pueda materializar este proyecto en una exposición y de tener que hacer este trabajo real, de darle un orden y encontrar esa justificación es muy interesante. Te das cuenta de que puedes extraer muchísimas más cosas de algo cuando lo observas y cuando lo trabajas, más que si simplemente capturas basándote en lo que es compositivamente atractivo y bonito.

M: Yo tengo una pregunta para Sandra. Era la primera vez que tú exponías también. Dime un punto positivo y uno negativo de exponer en un pasillo.

S: ¡Uff! A ver, el punto positivo creo que es que sí o sí te tienes que detener a ver la obra, porque está ahí. Las distancias y el espacio hacen que repares en detalles que quizás si fuera una sala más amplia caerías en algunas distracciones. A su vez esto puede ser también el punto negativo, abrumarse por ese espacio y no poder tomar distancia de esa obra y estar casi de algún modo atrapado por ella. También creo que es un poco la gracia de este formato.

M: Claro, y, ¿cómo imaginabas que iba a ser tu primera exposición?

S: Nunca imaginé mi primera exposición. Al final que esto haya pasado es algo que mi mente nunca se había planteado porque había mucha falta de validación hacia mi misma como fotógrafa. Al final, nunca me había imaginado exponiendo. Qué curioso, hasta ahora no me había percatado de ello.

A: En el capítulo 1 de The Corridor Gallery, todos los invitados/espectadores son gente cercana de los tres, cómo sientes que es más fácil exponer algo tuyo delante de gente conocida o desconocida, quiero decir, ¿cómo te afecta a ti eso a la hora de contar tu obra y expresarte?

S: Creo que es bastante interesante que hubiese espectadores de diferentes círculos porque al final eso te ofrece la posibilidad de cambiar un poco tu narrativa. La gente que te conoce sabe un poco de tu bagaje, tu historia y no tienes que hacer hincapié en ciertos detalles. Por otro lado cuando le contaba a tus invitados mi obra también tenía que contarles un poco quién soy, considero que eso te ofrece una posibilidad de casi inventártelo, no tanto inventártelo pero si decir: “puedo ser quién quiera porque esta gente no me conoce de nada”. Al final les das una verdad y entiendes que eres fotógrafa y que esa gente ha venido a este espacio porque les interesa lo que está haciendo su amigo y por ende lo que estás haciendo tú. También el hecho de que fueran vuestra gente de confianza me daba tranquilidad y la confianza casi incluso para tener ya un vínculo con ellos aunque en un principio fueran totalmente desconocidos. Te lanzo la misma pregunta de vuelta a ti.

A: Yo puedo decir que casi se me hizo más fácil hablarle a gente desconocida, un poco por lo mismo que comentas tú de ser desconocido para ellos, como que…¿cómo se dice?

S: Al no conocerte no hay un juicio ni una idea preconcebida. Eres un desconocido y eres artista y es como, he venido a ver una exposición de un tipo super guay que habla sobre conos,¿sabes?

A: Exacto. Justo es lo mismo que decías tú, en el sentido de que como no saben de donde vienes, de qué haces y demás, no juzgan tu obra en base a tu persona y tu recorrido personal, sino en base a lo que están viendo y están escuchando en ese momento. Por ejemplo, entre mis invitados se encontraban personas que cada vez que habían oido hablar de los conos me habían mirado con cara de “este chaval está loco.” En cambio, la gente que no me conocía en ese sentido tenía otra predisposición, era como “Vale esto es lo que hay, vamos a entender por qué está aquí y que nos quiere transmitir con ello.” Creo que se me da mejor hablarle a gente desconocida.

S: Mar, yo tengo una pregunta para ti, ¿cómo viviste tú la experiencia dado que eras organizadora y a la vez espectadora? Qué piensas de ello al haber estado en los dos lados.

M: Yo en realidad tus fotos no las había visto nunca, las de Albert sí que las tenía algo más controladas, aunque tampoco mucho.

S: Confianza ciega, ¿eh?

M: Claro, claro. No, pero yo tenia fe en ambos. La verdad que aprendí mucho del proceso y lo disfruté mucho. Tampoco os voy a mentir, también pensé que podía ser un desastre, no sabia si iba a despertar ese interés que queríamos conseguir en cuanto a las fotos. Pero me di cuenta de que sí, les interesaba el contenido y no solo porque fueran amigos. Además las dinámicas que se generaron entre gente desconocida fueron muy guays, comenzaban hablando de la obra pero después surgían todo tipo de conversaciones. Y como espectadora creo que el concepto se entendió bien, tanto el de la galería como el de vuestras obras. Para mí un buen artista también es el que comunica y aprende a comunicar, así que en ese sentido vosotros lo hicisteis muy bien. Yo os quiero preguntar, pero supercorto, ¿por qué Airport series y por qué Iconic? En 50 palabras.

A: ¿Al título o al proyecto?

M: Al proyecto, pero muy corto.

S: Yo lo tengo bastante claro en mi caso y es porque Albert me puso un deadline el cual yo sabia que si me metía a darle forma a un proyecto que no tuviera ya empezado no iba a llegar a tiempo. Airport series ya lo tenía medio montado y llevaba en curso desde 2017, tenía prácticamente hasta el statement hecho. Entonces era como rescatar ese proyecto que se quedó en el tintero y nunca vio la luz, terminar de darle forma y que por fin se materializara.

A: Hay cierto punto de enseñarle mis fotos a Sandra y el hecho de que ella concibiera esta serie como proyecto que me sirvió como golpecito en la espalda. Reiterar que podía ser un proyecto. Además, el hecho de que fuera la primera vez que me topaba con una tesis sobre la cual lanzar una serie de fotos hizo que fuera este primer proyecto el que quería utilizar para la primera exposición. No se si tenéis más preguntas, yo tengo una de cierre. Has expuesto por primera vez, en un pasillo de una casa, ¿cuál sería tu sitio ideal para exponer fuera de lo que es el circuito habitual de galerías? Es decir, entendiendo el paradigma de sitios extraños o no populares donde se expone arte, ¿dónde te gustaría llevar esta serie?

S: ¡Justo ayer pensé en esto! Es en el rocódromo de mi barrio. Tiene un espacio muy grande que utilizan para hacer eventos y para albergar proyectos diferentes al mundo deportivo. Tengo una última pregunta para los dos. ¿Tenéis ya idea de cuál va a ser el capítulo 2 de The Corridor Gallery, o aún no ha llegado? 

A: Estamos trabajando en ello (risas). Aún estamos digiriendo el capítulo 1 y terminando de entender qué es y que puede llegar a ser The Corridor Gallery. Es un proyecto que ha empezado como algo muy pequeño y a medida que hemos ido trabajando y desarrollando la idea hemos visto cómo la gente se ha quedado con ganas de más. Habrá capítulo, aún estamos construyendo la idea para trazarlo lo más bonito posible.

Os dejamos algunas fotos de la exposición y la obra de Albert y Sandra.