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¿Y si tu perro fuera tu director creativo?

Ni Salone del mobile, ni Casa Decor. A veces la inspiración puede venir desde sitios que menos imaginamos. El interiorismo no es solo decoración, es cómo sientes un espacio. Si tu perro pudiera diseñar tu casa… no pensaría en tendencias ni en Pinterest. Pensaría en sensaciones. La mía desde luego ya es dueña de todo mi espacio. 

Y ahí es donde cambia todo.

Algunas casas serían más limpias.
Otras más caóticas (la mía). 
Otras, simplemente, más interesantes.

¿Y si tu perro fuera tu director creativo?
@yuki_injo

El dálmata → Minimalismo con actitud

El dálmata no es un perro discreto. Es básicamente un patrón andante. Es contraste, es ritmo, pero siempre con un punto inesperado que rompe todo lo demás.

Su casa sería minimalista, sí.
Pero no fría. Casas donde no hay demasiadas cosas, pero las que hay están muy elegidas. Donde todo está milimétricamente controlado: la luz, la ropa, el fondo, el encuadre.

Vestíbulo de una vivienda diseñada por Atelier MKD

Blancos, negros, líneas limpias… y de repente algo que cambia el tono:
una pieza con color, un brillo metálico, un detalle que no debería estar ahí pero que funciona.

No hay exceso, pero tampoco rigidez. No hablamos de cubos blancos contemporáneos. El espacio está limpio, pero no vacío.

‘Wassily Chair’ – Mercel Breuer

 
 
 
 
 
 
 
 
→ Objeto diseño:

Si fuera un objeto de diseño sería una Wassily Chair. Estructura a la vista, líneas claras, sin adornos innecesarios. Funciona porque no intenta suavizar nada. Todo está donde tiene que estar.

Porque este tipo de minimalismo no va de quitar.
Va de saber qué dejar.

Buchanan Studio

 

El galgo afgano → Presencia ecléctica

Hay algo en el galgo afgano que hace que todo parezca más intencional.
No vamos a engañarnos, su melena tiene mucho que ver. Pero no es solo eso.

Tiene una presencia difícil de ignorar, como si todo a su alrededor se ordenara un poco mejor cuando está.

El interiorismo ecléctico funciona de una forma parecida. No sigue una única regla, sino una acumulación de decisiones que, sobre el papel, no tendrían por qué encajar… pero lo hacen.

Dormitorio de una vivienda diseñada por Casa Josephine

Es una mezcla muy medida.
A veces incluso excesiva, pero nunca del todo caótica.

Una butaca con carácter. Un cuadro que casi parece demasiado. Textiles que no deberían encajar… pero no sabes como, encajan.

‘Togo Sofa’ – Michel Ducaroy

 
 
→ Objeto diseño:

Para mí (como siempre, esto es subjetivo) podría ser perfectamente un Togo.

Tiene esa misma forma orgánica y baja, casi como si el sofá se hubiera estirado sobre el suelo. Las curvas suaves, el volumen relajado y esa sensación de movimiento recuerdan un poco a la forma en la que se mueve un galgo afgano: elegante, pero nunca rígido.

Incluso cuando está quieto, parece que fluye.

El Shiba Inu → Japandi cálido

Un perro japonés para un estilo japonés. Pero es que no lo puedo evitar. El shiba tiene esa energía de casa habitada, no parece hecho para exterior. Y no de casa perfecta, si no de casa agradable, de hogar

Tiene algo en los colores, ese naranja tostado, el blanco crema, la textura espesa del pelo, que me recuerda inmediatamente a ciertos interiores donde todo gira alrededor de la sensación de refugio.

Madera oscura.
Luz cálida.
Textiles gruesos.
Una manta caída en el sofá aunque nadie la esté usando.

El tipo de apartamento donde en invierno oscurece pronto y aun así da igual un poco.

Porque todo lo importante pasa dentro.

Ahí es donde el shiba encaja muy bien con esa mezcla entre diseño escandinavo y vida doméstica japonesa que hizo que medio internet quisiera quedarse más en casa después de 2020.

No tanto por estética minimalista,
sino por la idea de comodidad emocional.

Espacios pequeños que se sienten suficientes.
Rutinas lentas.
Objetos simples que envejecen bien.

El shiba tiene exactamente esa energía:
independiente, sí, pero muy de ritual.

Como si pudiera pasarse horas siempre en el mismo rincón de la casa donde entra el sol por la tarde.

‘Noguchi lamps’ – Isamu Noguchi
→ Objeto diseño:

Y aquí tal vez caigo en otro cliché, pero no puede ser otro que una lámpara Noguchi. No por su aspecto visual, si no porque comparte la misma lógica.

Luz suave.
Formas redondeadas.
Calidez sin esfuerzo.

No intenta convertirse en el centro de la habitación,
pero cambia completamente cómo se siente estar dentro.

A nivel objetivo, no existe una relación entre un perro y un  interior, es verdad.

Por suerte, el diseño rara vez funciona de forma completamente objetiva. ¿Qué es el diseño sino lo que percibimos? ¿Qué es el arte si no experimentación? 

Gran parte de lo que nos atrae de un espacio tiene que ver con asociaciones, recuerdos, intuiciones y pequeñas obsesiones difíciles de justificar. Exactamente igual que este artículo.

Así que no, probablemente un shiba no diseñaría una lámpara Noguchi y un dálmata jamás pediría una Wassily Chair.

Pero si alguna vez entras en una casa y piensas: «esto tiene energía de chihuahua», quizá no sea tan absurdo como parecía al principio.

 

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