Mood mantón de Manila: del folclore al fashion statement
Ni de Manila ni solo para señoras en la feria. Este print atemporal vuelve con fuerza (una vez más) para recordarnos que lo castizo también puede ser cool.
Foto: Cortesía de Room 717.
No hay prenda más (mal) entendida que el mantón de Manila. Ni es de Manila ni fue made in Spain, pero pocas piezas representan tan bien esa mezcla vibrante entre tradición, mestizaje y drama visual. El mantón llegó a España desde Filipinas —vía China— y acabó bordado en nuestra memoria colectiva a base de flamenco, iconografía y noches largas de feria.
Durante décadas, ha sido sinónimo de lo castizo, lo folclórico o lo “demasiado”. Para algunos, algo digno de museo etnográfico. Para otros (entre quienes nos incluimos), una prenda casi mística, que aparece y desaparece del imaginario de la moda como si fuera una especie de hechizo textil que nunca se extingue del todo.
Porque no, el mantón de Manila no es una “tendencia” como tal. Está más allá del fast fashion o los ciclos de Pinterest. Jean Paul Gaultier, Dior, Dolce & Gabbana o Johanna Ortiz lo han reinterpretado con su sello, y cada vez que lo hacen, el efecto es el mismo: nos rendimos. Y justo cuando parece que volvemos a olvidarlo, vuelve. Como el crush con el que no acabas de terminar.
En 2025, post-ferias de Sevilla y Jerez, su influencia vuelve a colarse en los armarios con fuerza. No hablamos solo del mantón como prenda literal (aunque ojalá), sino de su estética, bordados florales, colores intensos, y esa aura de exceso contenido. Lo vimos en la famosa falda homónima de Room 717, pero también lo encontramos ya en colecciones de Mango o Zara. Las calles hablan, y el mantón responde.
¿La clave? Este tipo de estampado no caduca. Tiene algo de ceremonia, de permanencia, que lo convierte en fondo de armario incluso cuando se presenta en versiones low-key: una falda midi, un vestido con vuelo o una camisa fluida con bordado floral y flecos. Perfecto para quienes aún no se atreven con el mantón original o prefieren algo más fácil de combinar (y de pagar).
Si tienes un evento este verano —llámese boda, bautizo o cualquier ritual social donde no quieres pasar desapercibida—, piensa en clave mantón: una prenda que, más que seguir modas, las inspira. Un símbolo visual que conecta con nuestras raíces sin dejar de mirar al presente.
Porque sí, hay prints que vuelven. Pero este nunca se fue.
MANGO. Colección Capsule.
Room 717. Falda modelo “La Jupe”. De izquierda a derecha. La Jupe St Honoré y La Jupe Nomeolvides.
De izquierda a derecha: Ze García. Falda mantón de manila. Y, ZARA. Falda bordados flecos.
De izquierda a derecha: Johanna Ortiz: Floral Elements Dress. Y, Miphai: Vestido Candela negro.
LARENNA. De izquierda a derecha: Top Poderío y Vestido Cantaora.










