Dark Mode Light Mode
Penélope Cruz y 'La Invitación': una cena en la que puede pasar de todo
Entrevistamos a Geray Mena, el cerebro visual detrás de «Love triangle» de Angèle, Caroline Polachek & SebastiAn

Entrevistamos a Geray Mena, el cerebro visual detrás de «Love triangle» de Angèle, Caroline Polachek & SebastiAn

Geray representa lo que ahora llamaríamos un artista «integral», el top de lo que se conoce en términos genéricos como visual artist. Le entrevistamos tras dirigir uno de los videoclips más espectaculares del panorama musical reciente. Un temazo con una estética visual sorprendente que no sólo está escalando la cúspide sino que ha conseguido por méritos propios colarse en programas tan exclusivos como el Tonight Show de Jimmy Fallon.ç

Entrevistamos a Geray Mena, el cerebro visual detrás de «Love triangle» de Angèle, Caroline Polachek & SebastiAn

¿Quién es Geray Mena? ¿Cómo te definirías?

G. M. : “Según mi madre, mi nombre proviene de unas minas de diamantes de Brasil que se llaman minas Gerai´s. Supongo que ella imaginó que habría que pulir en lo posible todas las caras de ese metal precioso. De este modo, dependiendo del entorno, de la persona o de las circunstancias, puede aflorar una u otra. Soy, ante todo, una persona curiosa. Estudié Bellas Artes y he procurado abarcar las diferentes disciplinas, desde la pintura y el graffiti hasta la fotografía y el cine. Ahora, en breve, también voy a publicar un libro. Entonces sí que me considero una persona ávida de curiosidad que busca pulir en todo lo posible ese diamante”.

¿Quiénes eran tus referentes de pequeño? ¿Cómo descubriste que tu pasión era lo creativo para acabar en el ámbito de visual artist?

G. M. : “Mis referencias beben de personajes del cine, seres ficticios que no son reales. También me han influido muchos artistas de performance, como Chris Burden o Bas Jan Ader, que han hecho de su propia vida una obra de arte. Intento que mi trayectoria sea un camino con un relato diferenciador mediante la creación de imágenes — como poner mi nombre en una calle o recurrir a escenas cinematográficas — de modo que el conjunto resulte cuanto más poliédrico mejor.

Soy una persona muy inquieta e hiperactiva. Entre mis mayores referentes se encuentran pintores como Goya o cineastas de la talla de Buñuel. Me atrae no sólo su obra sino también su vida y el entorno en el que vivieron y que modeló su personalidad artística. Siempre me he sentido abducido por esa parte performativa del artista. Aunque me dedico a la construcción de imágenes, también me interesa el contexto, que la historia visual cuente quién eres y cómo te mueves e interactúas con el mundo. He vivido en diferentes países y eso me ha permitido nutrirme de ambientes múltiples y variados”. 

¿Estás viviendo en París?

G. M. : “Sí, ahora mismo me encuentro allí. Mi madre nació en París. Mi familia es francesa por parte de madre y española por parte de padre. En Madrid tengo una casa alejada del bullicio, me gusta estar un poco out. Vivo a caballo entre Madrid, París y Londres. La mayor parte de mi actividad profesional la desarrollo en esos sitios”.

¿Cómo ves la situación en cuanto a ser artista en España? Siempre que voy a algún lugar como Londres, por ejemplo, no dejo de visitar la National Gallery o la Tate. Si eres creativo en España te lo tienes que currar mucho y ganar, por así decirlo. ¿Cómo lo ves en otros países? ¿Es más fácil poder dedicarse al arte?

G. M. : “Los mejores artistas, o al menos mis favoritos, son españoles. Entonces no creo que sea falta de talento. Lo que te comentaba anteriormente, si viajas a países como Japón, Estados Unidos y dices Picasso, todo el mundo sabe quién es. Lo mismo pasa con Goya, y Buñuel todavía no ha sido superado. En cine tenemos gente como Carlos Vermut que es increíble o Albert Serra. En música igual. El Guincho, por ejemplo. Me gusta mucho. No hay escasez de talento y los artistas españoles destacan al más alto nivel. Sería muy naive teniendo en cuenta la economía y la política en España, compararse con países como Inglaterra, Francia, Alemania, donde la renta per cápita es mayor. No disponemos de los mismos medios, pero de esa necesidad nacen artistas increíbles. Mi relación con España es maravillosa. Me encanta mi país. Aunque considero que existe una fuga de talentos, de cerebros, por decirlo de alguna manera. Es una pena pero lo normal es que la gente tenga que salir fuera para poder brillar. Percibo que hay demasiado ruido y a mí me gusta evadirme, no me gusta ser trendy, estoy muy tranquilo con mis amigos y con mi vida. Soy un poco outsider porque eso me permite crear desde fuera algo que sea realmente genuino, necesito evitar la contaminación continuamente”.

¿Qué crees que te diferencia de otros visual artists? Siento que tu estética tiene una personalidad muy especial. No había visto nada parecido hasta ahora.

G. M. : “Creo que no hay nada nuevo bajo el sol. Recuerdo aquella charla mítica de Steve Jobs en Stanford. Mi percepción es que todo es una unión de puntos. Quizá mis referencias hayan sido demasiado random. He unido a Irving Penn con Goya, por ejemplo, o a Krzysztof Kieślowski con Abbas Kiarostami. Lo mismo ocurre con Chris Burden. Creo que todo ha surgido de esa yuxtaposición de referencias. También escuchaba mucho rap de pequeño y hacía graffiti. Al final se trata de una combinación de conceptos, la unión que vincula todo lo que ves con lo que vives o experimentas. Sinceramente, no sabría explicarlo. Siempre me he sentido un poco transgresor”. 

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar con BBTrickz? ¿Qué crees que hace que un artista se sienta cómodo trabajando contigo durante una sesión y pueda dar lo mejor de sí mismo? 

G. M. : “Hablé con Belize hace años por Instagram para ver si conseguíamos trabajar juntos. Ella me comentó que le encantaba mi movida. Yo también le dije que me gustaba mucho todo lo que estaba haciendo. Recuerdo que, en aquel momento, estaba dando clase en Suiza y vi que había sacado un EP. Lo escuché y me gustó mucho. La conexión que nos permitió empezar a trabajar juntos llegó a través de su mánager, Leo Daleo, que me propuso hacer algo con ellos. Fue un flechazo total. Somos todos half genius, half borderline (medio genios pero también un poco raros, diferentes). Conectamos muy rápido. Ya hemos hecho tres proyectos juntos. Uno de ellos todavía no se ha publicado como tal.

Para que un proyecto pueda estar a la altura, todas las  partes tienen que estar de acuerdo. Si hablamos de proyectos como el EP, “Le le” o un viaje a París, yo me sumo a lo que sea. Creo que también es algo que se tiene o no se tiene. No cabe duda que ha nacido con ese don por lo que toda colaboración con ella resulta increíble. 

En mi caso no tengo clientes, tengo amigos. También digo que no a muchos proyectos. Hay una frase de la artista británica Tracey Emin que se me ha quedado grabada: «Un no vale por diez síes». Estoy muy de acuerdo con eso. Es mejor decir que no si no lo sientes. Si no existe conexión o algo no me despierta curiosidad, entonces eso no es para mí”. 

¿Cuál es la diferencia de trabajar con marcas (Evade, Adidas, entre otras) y luego con artistas como tal? ¿Tienes más libertad en un campo que en otro?

G. M. : “Con Evade siempre ha sido increíble crear cosas juntos. He trabajado también por ejemplo con Palomo Spain y Paloma Wool en la primera portada de Amaia y en la de Quevedo, la segunda de Rels B. Son gente que me cae bien y con la que he conectado. Yo voy a ser el mismo siempre. Voy a hacer lo que me apetece. Si encaja con la movida genial y si no encaja vamos viendo. Normalmente, me adapto al imaginario y a la persona. Con Belize me apetece hacer una cosa y con Caroline Polachek me nace otra. Pero siempre soy fiel a lo que quiero sacar de un proyecto. Lo importante para mí es lo que puedo aportar, lo que siento que va a salir de mi”.

Durante nuestra conversación sobre la sesión fotográfica de BBTrickz hubo una reflexión de Geray que me pareció especialmente interesante y que me gustaría recuperar: 

“Normalmente intento ser impermeable, como me decía mi tía Emma Mena, una actriz que estuvo en Cannes. Me soltaba: «Tu fais comme un canard» (haces como un pato). Y yo le pregunté: «¿Qué es eso?». Entonces me explicó que, cuando llueve, el pato no se moja porque sus plumas son impermeables. Y yo aplico esa idea al arte, a la música y al cine. Procuro que no me lleguen cosas que no conecten conmigo o que no me interesan, porque entonces puede que acabe influyendo sobre ti todo ese ruido exterior. Prefiero mantenerme dentro de mi propia movida”. 

Siendo como eres una persona tan creativa e interesante, ¿por qué crees que no se habla más de ti? Me da rabia porque eres diferente y tienes muchísimo talento.

G. M. : “Yo siempre he dicho que quiero ser reconocido a los 50, ¿sabes? Me mola ir un poco en la sombra. Quiero hacer cine. Con eso estoy ahora. He hecho un cortometraje recientemente, pero no quiero marear a nadie, está chulísimo y me encanta. Es increíble, intento ir muy a mi bola con este proyecto. Imaginemos un bosque, si andas por el camino que otros han seguido no vas a proponer nada nuevo. En mi caso, sigo mi propio camino. Es más difícil, porque me voy arañando con ortigas, los mosquitos zumban en el oído, pero lo interesante es llegar a un sitio donde no haya transitado nadie antes. Ese anhelo por hacer algo diferente es lo que más me gusta de mi obra”.

Dirigiste “Love triangle” de Angéle feat Caroline Polachek & SebastiAn, el visualizer es increíble. 

G. M. : “Empezó desde el inicio como un visualizer y quisimos repetir los planos tres veces, de manera que se construyera una especie de triángulo amoroso. Buscábamos que mi trabajo fotográfico permaneciera como una imagen que se repite en la memoria, se te queda grabada en la retina y en la memoria visual”.

Me quedé alucinada porque todo lo que aparece en este visualizer está pensado al milímetro. Es una locura. Tu trabajo es increíble. Hay planos en los que se pueden apreciar tres elementos que siguen ese concepto del triángulo.

G. M. : “Sí, está todo súper pensado. Grabamos con tres cámaras Arri que hacían un triángulo rodeando a las artistas. Entonces, si te fijas, en algún momento se ve la cara de una y del otro lado se ve la cara de la otra. Estuvimos rodando simultáneamente todo el tiempo. Y lo grabamos en el estudio de mi familia en París. De los elementos que comentabas se encargaron Sara Miguel, Nadalina y Emma, mi tía. Eligieron los vasos de Baccarat, o jarrones, para que todo siguiese esa idea del triángulo. Me gusta construir imágenes, no quiero  improvisar. Necesito medir muy bien lo que estoy contando y cómo se va a ver”.

Se nota que hay un cerebro detrás de todo el visualizer. Está absolutamente pensado y medido.

G. M. : “Sí, totalmente. Es una construcción continua de imágenes. Cuando hablas, cuando escribes un libro o cuando haces un poema, escribes, borras y rectificas una y otra vez. No es una conversación casual, de ascensor por así decirlo. Es mi forma de construir las imágenes. Hay que entender que cada elemento suma o resta, de forma que tiene que estar todo muy calibrado, muy medido”.

¿Cómo surgió la oportunidad de dirigir este vídeo? ¿Cómo se construyó la relación con ambas artistas?

G. M. : “Todavía no conocía a Angèle. Había hecho un proyecto con Caroline en Barcelona, allá por 2021. Todo surgió a través de Caroline. Ella me propuso hacer el videoclip y Angèle, por su parte, es un ángel. Fue un placer trabajar con ella. Tiene las ideas tan claras que me recuerda mucho a la trayectoria de Amaia. Quiere dejar atrás esa imagen de chica francesa y bonita para hacer algo que la represente mejor. La experiencia fue increíble. Creo que, dentro del proyecto 360 de Instinct, que ha lanzado recientemente, aporta un prisma muy interesante. Siento que va a tener mucho éxito”.

Es cierto. En mi caso, la seguía de antes con el álbum de Brol y, viendo el concepto detrás de la portada del álbum, este vídeo tiene mucho sentido en su imaginario. 

Para crear este visualizer, ¿ellas te proporcionaron alguna referencia o se basa más en cosas que se te ocurrían a ti?

G. M. : “Honestamente fue un diálogo continuo con Caroline. Ella me habló mucho de la idea de Angèle y así pude desarrollar con ella un concepto visual donde se sintiera lo más representada posible. Yo creo que Caroline Polachek es una artista muy selectiva con aquello que enseña y lo que no, con quién colabora y con quién no. Es una mujer muy inteligente, carismática y yo tenía que estar a la altura. Mantuvimos un diálogo muy intenso y siempre teniendo en cuenta a Angèle. Cuando Angèle vio el concepto que habíamos desarrollado dijo: <<I love it>>. Estaba encantada y tiramos para delante con ello. Fue muy sencillo trabajar con ellas este desarrollo”.

Y, en cuanto al triángulo y a los elementos geométricos, ¿cómo trabajaste esa idea? ¿Buscabas que todo estuviera conectado y que el espectador pudiera percibir ese hilo conductor?

G. M. : “Sí. Sin ser demasiado obvio con todo el tema del triángulo. Pero, me gusta que te hayas dado cuenta. No es mi intención tratar al espectador de estúpido con cosas demasiado obvias. Es importante que lo entiendas pero también que haya diferentes capas detrás. Roland Barthes comentaba que <<la obra artística era como una cebolla. La primera capa que ves es la visual. Y después está el contexto socio-político>>. Aquí lo primero que ves son dos chicas guapas bailando y cantando. Después descubres la composición. A continuación, adviertes una sombra que pasa. Me fascinan las diferentes capas de lectura que se superponen dentro de una imagen, de un videoclip o de una película”.

Total. Me parece muy interesante la idea que comentas de la cebolla. Lo vimos una vez y nos lo tragamos. Pero, a partir de la segunda visualización, ya empiezas a analizar un poco más. Nos fijamos, por ejemplo, en que una chica estaba dada la vuelta y la otra no en algunos planos. Íbamos descubriendo todo paso a paso. Al final, mi hermana y yo nos tiramos dos horas analizándolo. Ya te digo, nos encantó la construcción y el concepto. 

G. M. : “Que guay. Aparte grabamos con tres Arri Alexa Classic que es algo bastante raro porque son cámaras del 2009. Son cámaras de cine muy pesadas y complicadas de manejar. ¿A quién se le ocurre hacer un visualizer con tres cámaras que pesan 10 kg cada una?. No es muy habitual. La iluminación se hizo con tungsteno, no con LED. Todo era un poco extraño. We are Partizan, los de la productora, fueron unos amores. Ellos han hecho muchos de los videoclips de Daft Punk también, aparte de los de Angèle. La productora alucinaba conmigo, pero les encantaba. Era algo nuevo. Un poco ida de olla, pero les molaba estar en el proceso. Si te fijas bien en el tono de la piel, ese efecto no se consigue con la LED. Eso es característico del cine de los 90 o de principios de los 2000. La imagen tiene una calidad y una calidez especial, no sé cómo explicarlo con palabras. Es muy visual, parece que las imágenes desprenden una especie de aura”.

Me llamó especialmente la atención la pared blanca, porque parece representar a esa tercera persona en discordia que completa el triángulo.

G. M. : “Sí, totalmente. La idea era que Caroline estuviera celebrando su cumpleaños. Invita a Angèle y, cuando la ve, siente una especie de fascinación, como un wow. Caroline está nerviosa y tiene un comportamiento inocente. Angèle, en cambio, se muestra empoderada, su presencia transmite mucha fuerza. Por eso se pinta los labios con ese Chanel rojo y la invita a bailar. Cuando están bailando, no hay referencia a ningún lugar en concreto. El espacio es abstracto, podría tratarse de mi casa o la tuya. Es un espacio cerrado que parece un estudio fotográfico. Pero está justificado porque en todas las casas existe una pared blanca”.

Claro, total. La imaginación da para mucho con esa pared blanca. Te puedes imaginar que están en esa fiesta o en cualquier otro lugar. También me gustó mucho la referencia a la Capilla Sixtina de Miguel Ángel a través del plano de las manos que intentan conectar. 

G. M. : “También me recuerda a la marca Nokia. Me encanta. Era como si Angèle quisiera llevársela a la cama. Le está diciendo «Ven conmigo». Sin embargo, nunca llegan a tocarse. Ese es precisamente el efecto que me interesaba conseguir, que no hubiera contacto físico, salvo en los planos de la cama. Quería crear esa tensión propia de un “love triangle”, con esos tres puntos que nunca llegan a tocarse. Anticipa un final inconcluso, donde no se sabe muy bien qué ocurre. Ella se quita el sostén, pero no sabemos qué pasa después. Lo interesante es la tensión visual que se genera.

 

De alguna manera, esta idea también está presente en la música. La producción de SebastiAn es una locura, es como: wow. Lo que ha hecho Angèle con Justice también me parece brutal. Es como: ¡que guay!”. 

¿También estaba pensado todo el estilismo? Angèle suele trabajar con una estética mucho más colorida y, de hecho, la paleta cromática de este álbum es muy reconocible, con presencia de verdes y rojos. Sin embargo, en el visualizer predominan los blancos y los tonos carne. ¿Fue una decisión consciente crear ese contraste?

G. M. : “Sí. Había una paleta de colores muy definida: azul medio, azul claro, gris, gris oscuro, color carne, marrón oscuro, beige, tonos de carne más oscuros y negro. Solo aparecen esos colores. En realidad, todo gira en torno al azul y el marrón. De nuevo, se trata de esa tensión entre lo cálido y lo frío. Lo cálido es la carne, esa parte más visceral de los cuerpos, el sexo, lo sensual y lo sexual. La parte fría transmite la sensación de que algo no funciona bien del todo,  quizá no vaya a pasar nada entre ellas. Se trata de una contraposición visual.

La elección estaba muy pensada. Helena Tejedor, la estilista de Angèle, hizo un trabajo increíble. E igualmente espectacular fue el de Tati Cotliar, a cargo del estilismo de Caroline. Conectamos muy bien desde el primer momento que nos encontramos en el set. Me decían: «He pensado en esto». Y yo respondía: «Es brutal». Teníamos esa sensación de haber encontrado la esencia perfecta del concepto y de lo que queríamos transmitir.

Es un visualizer que incide de forma reiterada en el concepto, ¿no? Por eso se muestra hasta varias veces el mismo plano. El objetivo es que «moleste». Y ahí volvemos a lo que te decía al principio. Por eso se trata de un concepto transgresor, porque al espectador le cuesta trabajo verlo. Pero, al mismo tiempo, se le invita a quedarse. Queremos que sienta deseos de quedarse”. 

Hablábamos sobre no saber cómo iba a ser su acogida. Actualmente cuenta con 561.000 visualizaciones. Una auténtica locura. La recompensa por un trabajo que encaja con la esencia de ambas artistas y que se ha convertido en todo un hit.

G. M. : “Me parece interesante también hablar sobre los créditos que hizo Max Lafolie. Max es muy amigo mío desde hace muchos años. Los dos pintamos graffiti y valoro mucho su obra. Ha creado la portada de Yung Lean y está haciendo todo lo de Paloma Wool. Me parece un tío de gran talento que se lo ha currado desde cero. Le invité a participar en el proyecto para hacer los créditos y lo resolvió de forma rápida, fácil y con gran estilo. Muy guay ese detalle”.

¿Cómo te las arreglas para idear cada plano en el visualizer? 

G. M. : “Lo dibujo todo. Preparé un storyboard completo a mano. Por ejemplo, me puse a dibujar la mano de Caroline con Angèle. Después dibujé las sillas. Y así sucesivamente. De esta forma todo queda estructurado en dibujos pequeños para poner un poco de orden: esto va por aquí y eso por allá”. 

¿Cuánto tardasteis en rodarlo?

G. M. : “Lo rodamos todo en un día y medio o así. El rodaje como tal apenas llevó un día. Tuve que agilizar un poco y acabamos tarde, pero conseguimos completarlo en ese tiempo. Fue increíble. También la magia  que desprendían Angèle y Caroline fue una locura. Si tienes  a las dos delante de una cámara, con esa presencia, es realmente sencillo. Las dos irradian auténtico carisma y son de verdad especiales. Me siento realmente afortunado de trabajar con personas que admiro como intérpretes y a quienes también les entusiasma lo que yo hago. De esta forma todo es más transparente, la ejecución es real y auténtica, esa comunión entre profesionales te permite escalar a otro nivel”.

Y para terminar, ¿cuál sería tu mayor sueño? 

G. M. : “Mi mayor sueño sería entender la muerte. Pero comprenderla al margen de la religión porque la mayoría de los artistas necesitamos crear cosas que nos faciliten permanecer en este mundo. Y entender por qué la muerte nos da miedo, aunque lo llamaría más curiosidad. Si, me gustaría entender por qué estamos aquí y cuál es nuestra verdadera misión. Quiero pensar que intento dar la respuesta a mi manera y que me encuentro en el camino correcto”. 

Siguiendo con esta reflexión, me menciona El último suspiro, de Buñuel. Terminamos hablando también de la reencarnación. Una conversación que ha dado mucho de sí y que me ha resultado especialmente interesante.

Finalizamos la entrevista y me recomienda ver el videoclip de Aisha, “Death in Vegas”. Ha sido una experiencia fascinante y reveladora hablar con él sobre su trayectoria personal y profesional así como el entusiasmo que transmite ante su trabajo en el visualizer de Angèle. Tampoco queremos olvidarnos del impresionante trabajo de la dirección de arte, a cargo de Sara Miguel, presente en cada detalle de este metraje, reforzando la idea del triángulo, los vasos, los objetos de la estantería… Todo está cuidadosamente pensado. Impresionante.

Geray tiene una personalidad marcada y arrolladora que se muestra a cada instante. Durante la entrevista hace pausas para fumar y, a intervalos, bebe un sorbo de licor de café de Galicia. No cabe duda que su carácter es el de un outsider, al igual que muchos de sus referentes artísticos. Es uno de los rasgos diferenciales de este espíritu creativo, un talento artístico que no reniega de sus raíces españolas, un auténtico renovador del arte visual en búsqueda constante de la excelencia en la ejecución. Geray es capaz de codearse con las intérpretes más internacionales del panorama musical a quienes ayuda con su imaginación visual a dar lo mejor de ellas mismas. Sin duda, nos encontramos ante uno de los grandes genios actuales en el ámbito artístico. 

En otras noticias Victor Kan x Timberland: El arquitecto en la sombra de Kith redefine las Euro Hiker GTX

Previous Post
Penélope Cruz y 'La Invitación'

Penélope Cruz y 'La Invitación': una cena en la que puede pasar de todo

Advertisement