Bueno, en esta ocasión Penélope Cruz no es precisamente la anfitriona, sino una de las invitadas que puede conseguir que una cena de vecinos termine convirtiéndose en una noche difícil de olvidar. Y es que hay planes que parecen inofensivos hasta que alguien decide sacar un tema de conversación un tanto incómodo.
Eso es precisamente lo que propone La Invitación, la nueva película de Olivia Wilde, una comedia que convierte una velada entre dos parejas en un auténtico juego de confesiones, deseos y situaciones inesperadas.
Penélope Cruz y ‘La Invitación’: una cena en la que puede pasar de todo
La historia sigue a Angela (Olivia Wilde) y Joe (Seth Rogen), un matrimonio que atraviesa una etapa de desgaste y cuya relación parece haberse instalado en una rutina difícil de romper. Sus vecinos de arriba, Pina (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), parecen vivir el amor de una manera muy diferente. Lo que comienza como una reunión aparentemente corriente pronto da paso a conversaciones sobre intimidad, confianza y los límites de las relaciones. Y, claro, no todo el mundo está preparado para escuchar según qué cosas.
Penélope Cruz, en su versión más desinhibida
Uno de los grandes atractivos de la película es volver a ver a Penélope Cruz en un registro cómico, juguetón y lleno de personalidad. Pina es una mujer directa, sensual y sin demasiados complejos a la hora de hablar de aquello que otras personas preferirían mantener en privado. La actriz comparte pantalla con Edward Norton, que interpreta a su pareja, formando un tándem que contrasta constantemente con el matrimonio de Olivia Wilde y Seth Rogen.

Pero hay un detalle del rodaje que merece especial atención: la transformación de Penélope para meterse en la piel de Pina. La actriz quiso llevar una peluca rubia porque necesitaba alejarse de su imagen habitual y encontrar otra personalidad. Olivia Wilde contó en una entrevista que, en cuanto se la puso, parecía haberse convertido en otra persona. Además, buena parte de la espontaneidad del personaje llegó gracias a las aportaciones de la propia actriz, que improvisó momentos como un baile que ni siquiera estaba previsto en el guion.
Y es que la química entre los cuatro intérpretes parece haber sido una de las claves del proyecto. Wilde apostó por trabajar con el reparto durante varias semanas antes del rodaje para desarrollar los personajes y adaptar algunas situaciones a sus propias personalidades. El resultado fue un proceso bastante abierto a la improvisación. Tanto que la directora recuerda especialmente una escena en la que Penélope besa a su personaje y ella, completamente sorprendida, mira directamente a cámara. Un momento tan inesperado que Seth Rogen lo comparó con una reacción de The Office.
De ‘Sentimental’ a Hollywood
Hay otra curiosidad detrás de La Invitación que merece la pena conocer: la película es una adaptación de Sentimental(2020), del director español Cesc Gay, que a su vez nació de su obra teatral Los vecinos de arriba. En la versión original, los personajes estaban interpretados por Javier Cámara, Griselda Siciliani, Belén Cuesta y Alberto San Juan.
Olivia Wilde recoge aquella historia y la traslada al contexto estadounidense, manteniendo su esencia: cuatro personajes, una única casa y una conversación que va subiendo de temperatura a medida que avanza la noche. La directora, a quien ya conocemos por Súper empollonas y No te preocupes, querida, vuelve a ponerse delante y detrás de las cámaras en una propuesta que mezcla comedia, drama y situaciones bastante incómodas.
Con 107 minutos de duración, La Invitación demuestra que no hacen falta grandes escenarios ni demasiados personajes para construir una historia que dé mucho juego. A veces basta con reunir a cuatro personas alrededor de una mesa y dejar que la conversación siga su curso.
La película llegó a los cines españoles el pasado 16 de octubre y es uno de esos planes que merece la pena compartir, aunque quizá después de verla te lo pienses dos veces antes de organizar una cena con tus vecinos.
En otras noticias Victor Kan x Timberland: El arquitecto en la sombra de Kith redefine las Euro Hiker GTX


