Pau Simon reconoce estar viviendo un buen momento profesional y aunque su carrera está empezando, ya ha conseguido despertar el interés de la industria y del público. Paso a paso va creciendo, sin prisas y aprendiendo de cada proyecto para seguir consolidando una carrera propia sin perder el foco.
Hemos hablado con él sobre sus aprendizajes como actor y su trayectoria. Desde ‘El refugio atómico’ y el síndrome del impostor; la presión de adaptar una novela exitosa como ‘Perfectos mentirosos’; ‘Días de agosto’, una película más pequeña e independiente’ y el próximo rodaje de ‘Cuando solo quedemos nosotros’.
Pau Simon: “Intento constantemente seguir el camino y aceptar que no siempre voy a ir recto. Está bien a veces estar cansado, verlo un poco oscuro o sentirte perdido, pero luego recordarte dónde estás y quién te rodea”
¿Qué dirías que es lo mejor y lo peor de ser actor?
Pau Simon: Creo que no sabría si decirte que hay algo mejor o peor. Sí que lo mejor es tener la suerte de trabajar. Esto sin lugar a duda, sabiendo que es muy difícil entrar en la rueda y luego mantenerte y seguir consiguiendo trabajo. Esto ya es lo primero que uno agradece.
Y lo que te diría peor, pero que es parte de este aprendizaje, es entender que esto no es un trabajo normal. Que hay periodos que puedes trabajar muchísimo y agradecerlo y de repente no estar trabajando y no saber cuándo vas a volver a trabajar. Y tener que aprender a tener mucha paciencia y saber administrarte bien económicamente. Y a no compararte también con tus compañeros porque puedes estar trabajando sin parar y luego no y otros compañeros sí. Mantener la calma y fluir sobre todo.
Porque ahora mismo, ¿en qué momento profesional dirías que te encuentras?
P.S.: Yo siento que estoy en una situación muy afortunada. Que es trabajar, poder mantenerme sin tener que estar haciendo otra cosa que no sea ser actor. Conseguir pruebas y tener con mi agencia un plan de futuro. Para mí eso es una situación muy buena y de privilegiados. Siento que estoy en un buen punto.
¿Y cuando te preparas un papel tienes la misma manera de trabajar o depende mucho de cada personaje?
P.S.: Para mí la interpretación es aprendizaje constante. No es que cada personaje pida de un trabajo distinto, sino que en cada proyecto yo aprendo unas cosas que para el siguiente las hago distintas. Entonces esta preparación se va modificando a medida que yo voy entendiendo cuál es mi proceso. Y qué es lo que me funciona más. Por ejemplo, lo último que hice que es ‘Perfectos Mentirosos’, ahí trabajé al personaje Adrik de cierta forma que ahora para el siguiente, que es ‘Cuando solo quedemos nosotros’, lo voy a hacer de otra forma. Pero no porque sean distintos los personajes, sino porque he aprendido otras cosas.
Haciendo un poco recorrido de tu carrera… En ‘El refugio atómico’, tu persoanje Max tiene muchas capas, ¿qué fue lo primero que entendiste para ponerte a trabajar en él?
P.S.: Lo entendí porque justo cuando me dieron el papel yo sentí un enorme síndrome del impostor. Yo no había hecho nada, no tenía redes, no era nadie. No tenía ningún tipo de experiencia. Y claro, me dieron el papel y yo pensaba “ostras, con la cantidad de gente que puede abordar este papel, gente conocida… me quieren de cierta forma a mí”. Yo pensé que había gente que había trabajado mucho más que yo. Pero Jesús Colmenar, el director, me dijo que lo que buscaba era un alma concreta. Y con eso empecé a entender que eso es un poco como “no juzgues a un libro por su portada”. Y empezar a entender esa esencia, esa energía, que de cierta forma es difícil de describir, pero simplemente se siente.
Y ahí entendí que lo que tenía que empezar a abordar era como algo más abstracto. Algo que hacía que si yo entendía cómo se sentía siendo Max o siendo el personaje en ese mundo concreto, podría empezar a entenderlo y a afrontar ese personaje.
Antes has hablado de los aprendizajes en los rodajes y quería preguntarte por el aprendizaje de este proyecto que fue el primero y para una gran plataforma como Netflix. ¿Qué aprendiste que te llevaste a otros proyectos?
P.S.: Paciencia. La paciencia la aprendo en cada proyecto. Constantemente te sales de uno y piensas que ya estás, pero pasas al otro y no, necesitas mucha paciencia. Y esto lo aprendí de mis compañeros, sobre todo de todos esos actores que ya llevan muchísimos años: Joaquín Furriel, Carlos Santos, Natalia Verbeke…
El reservarte la energía y la concentración para la escena. Porque lo que me pasaba es que de repente entré por primera vez en un proyecto enorme, con unos sets enormes, mucha gente y yo estaba que no paraba (risas). Tenía mucha energía y estaba muy feliz moviéndome de un sitio para otro en el set porque me encantaba ver cómo se rodaban las escenas.
Y claro, luego llega tu escena y necesitas estar muy concentrado y cuando llegaba ahí no lo estaba y tenía que meterme en frío. Entonces para mí era como mantener una calma a lo largo del día para que sea más fácil entrar y salir cuando me lo pidieran. Entre escena y escena y entre tomas también, porque entre tomas pueden pasar dos minutos o cincuenta.
Acabas de rodar ‘Perfectos mentirosos’. Al ser una adaptación de una novela de Wattpad muy exitosa, ¿cómo ha sido todo el proceso?
P.S.: Bien, con algo de respeto al inicio, porque yo no conocía la novela y me di cuenta de que tiene un montón de seguidores y seguidoras, gente muy leal a los hermanos Cash (protagonistas) y a Alex Mírez (autora). Hay gente que quiere muchísimo esos libros y que lo único que desean es que se haga de la forma más fiel y más respetuosa posible. Entonces entras con respeto e intentas hacerlo todo de la mejor forma posible.
Pero enseguida intenté desvincularme de esa idea, porque a mí me contratan para hacer ese personaje. Al final es mi trabajo y yo tengo que hacer de Adrik, que es un personaje de un guion para una película de Prime Video. Me olvidé de todo ese mundo y me centré en el rodaje, que es lo importante y mi trabajo.
¿Y lo has notado diferente frente a otros rodajes?
P.S.: Lo único que he podido notar distinto es que hay ciertas cosas que al final el guion es una adaptación de los libros. Hay momentos y escenas en los que hay un cierto control, una supervisión para que todo, en cierta forma, siga teniendo esa esencia de los libros. En ‘El refugio atómico’, por ejemplo, era más libre albedrío porque todo el mundo hacía “lo que quería” en el sentido de que era la primera cosa que se hacía sobre eso y no había un antepasado ni un libro ni nada escrito antes. Pero aquí sí que es verdad que querían que no se perdiera eso, porque eso era muy importante para Prime.

Ahora continúas con adaptaciones y con Prime Vídeo en ‘Cuando solo quedemos nosotros’ que no sé si habrás empezado ya el rodaje y qué puedes contarnos.
P.S.: Empezamos en un mes y ahora estamos con pruebas de maquillaje y peluquería y empezando a descubrir a los personajes y ver cómo trabajamos con el equipo. Lo único que ya tengo un par de capítulos y me gustan mucho.
¿Lo conocías o tampoco?
P.S.: No, y al leer los guiones me está gustando muchísimo. Después de leer los guiones nos han ido comentando quién más va a participar en el proyecto. Y también estoy emocionado de estar en un proyecto así. Yo creo que, salga lo que salga, va a ser un equipo de gente que lo va a hacer con mucho amor y mucha dedicación. Así que se va a cuidar mucho este proyecto.
Tu próximo estreno será ‘Días de agosto’ el 14 de agosto, que cambia completamente de género de lo mencionado antes. ¿Qué fue lo que más te atrajo del proyecto?
P.S.: Creo que trabajar la relación padre-hijo. No sé, a lo mejor soy yo que no estoy muy acostumbrado a ver este tipo de historias padre-hijo en el cine. Evidentemente hay, pero no es algo que vea muy habitualmente.
Y al final, para mí, afrontar un personaje significa que tengo que entender cosas de mi vida y entenderme para meterme en su piel. Y a la vez, las dinámicas como, por ejemplo, la relación con su padre también es algo que yo he tenido que indagar como para poder entenderle, entenderme a mí, entender la relación con mi padre… Es algo que a veces tenemos un poco aparcado, que no nos fijamos y cuando uno se mete a ver qué hay ahí, es interesante y es bonito, es un proceso.
La verdad que me gustaría que todo el mundo pudiera hacerlo, independientemente de ser actor o no, poder echar un ojo a las relaciones familiares. Por ejemplo, en este caso con los padres, y saber ver cómo funciona y entenderla y abrazarla.
¿Y el rodaje qué tal fue? Al ser una película más pequeña e independiente.
P.S.: Mucho más tranquila, la verdad. Tenía ganas de también entrar en una producción más pequeñita, más indie. El hecho de ir a Gran Canaria también fue un regalazo y convivir con un equipo de gente que también es de ahí es guay, porque al final aprendes de otras formas de hacer las cosas, cosas culturales de ahí. Es chulo poder estar en un sitio fuera de tu burbuja.
Y la verdad es que me lo pasé muy bien, aprendí muchísimo. Es otra forma completamente distinta de trabajar comparada con, por ejemplo, lo que hacíamos en Vancouver. Otro tipo de cine, otro tipo de dirección con Chema de la Peña, pero muy afortunado, tanto de eso como de los compañeros. El hecho de ser pocos también fue muy guay, porque al final compartes más tus anécdotas, tus experiencias, tus dudas a diario y se queda de forma más familiar. Hicimos un buen grupito con Roberto (Álamo), Maggie (Civantos) y Berta (Galo).
Justo antes has comentado que antes de ‘El refugio atómico’ no tenías redes sociales y me viene bien porque quería hablar precisamente de esto. Porque es verdad que hoy en día, sobre todo más en tu generación, más jóvenes, parece que tienes que estar presente ahí, ¿cómo convives tú con ello, cómo lo gestionas?
P.S.: Es un tema muy complicado. Las estoy empezando a abrazar cada vez más. Al inicio no sabía cómo enseñar quién soy en mis redes, porque no quiero enseñarlo todo, pero no quiero que tengan una idea equivocada… No me siento obligado porque esto no es mi trabajo. Pero de repente una marca está interesada y mientras no estás trabajando también te sirve para mantenerte ahí. También me ayuda y está bien. Es encontrar el equilibrio.
Para mí se están convirtiendo cada vez más en una herramienta de trabajo, pero desde el juego en algunos momentos, no ponerle demasiado peso, pero cada vez se está transformando más en eso. Tampoco quiero que invada mi vida y no quiero estar constantemente ahí metido, porque si no me distraigo de mi objetivo, que es crecer como actor y vivir un poco la vida fuera del teléfono.
Ahí también entra un poco el tema de las críticas, que obviamente si cierras y desconectas puedes evitarlo, pero por ejemplo con el caso de ‘Perfectos mentirosos’ en el momento de salir el casting por ejemplo supongo que te llegarían más mensajes que con otros proyectos.
P.S.: Sí, sin duda, cuando anunciaron el cast, hubo mucho comentario. Creo que esto cada vez pasa más en cualquier producción. No voy a llegar nunca a lo que esa fan quiere de Adrik Cash, cómo ella quiere que se vea. Me da pena que la gente no sea consciente, por no ser lo que a ellos les gustaría. Creo que sería interesante que la gente se parara un momento antes de comentar esas cosas. Pero bueno, eso ya es el trabajo de cada uno. En mi caso, estoy tranquilo porque en seguida me olvido y a mí me han contratado para hacer ese personaje. Voy a seguir poniendo toda mi energía y mis ganas de hacer un buen trabajo y eso es lo que hicimos. Ha sido una experiencia increíble y con eso es con lo que me quedo. Lo demás, intento gestionarlo de la forma más fácil que es pasar completamente, no mirar nada. Y si miro algo, en general, no me afecta demasiado.
Y si dentro de diez años miras atrás, ¿qué es lo que tendría que haber pasado para sentir como que realmente has cumplido tus objetivos?
P.S.: Yo creo que en todo momento hacer lo que siento que es correcto, seguir trabajando para mí y con el objetivo de crecer y de ser mejor actor y mejor persona. Vivir muchísimo para que esa experiencia también sea de ayuda para mis próximos trabajos, pero sobre todo hacerlo con amor. Si en algún momento deja de haber ese amor y pasa a ser una obligación o una mala situación, estar sufriendo por algo que debería hacerte feliz. Estar empezando a cambiar para adaptarte a los demás y no hacer lo que realmente quieres. Si eso no pasa, yo creo que de eso estaría orgulloso.
¿Ahora dirías que vas por buen camino?
P.S.: Sí, y hay momentos de todo. Algo que durante toda mi vida había sido un sueño, ahora está siendo una rutina. Y cuando pasas esa rutina, a veces te olvidas de que antes había sido un sueño. Pero luego me paro a pensarlo y me siento muy agradecido de estar aquí.
Hay momentos de desviación, que a lo mejor estoy más concentrado en cosas que no tienen tanto que ver con la interpretación, pero que a la vez me aportan aprendizajes distintos. Es como una montaña rusa. Intento constantemente seguir el camino y aceptar que no siempre voy a ir recto. Que está bien a veces estar cansado, está bien a veces verlo un poco oscuro, está bien a veces sentirte perdido, pero luego recordarte dónde estás, quién te rodea y seguir preguntándote si esto es lo que quiero, si es que sí, reconducir todo y seguir. Pero creo que esto es el proceso, ya no de un actor, sino en general de cualquier persona en la vida.
Ya para cerrar, si el público solo pudiera quedarse con una idea sobre quién eres, ¿cuál te gustaría que fuera?
P.S.: Es tan frágil la opinión de la gente que tiene de ti… prefiero que ellos se hagan la idea y que me pongan donde me tengan que poner. Definirte en una palabra, en 20 o en 80 es complicado.
A mí me parece bonito decir que sigo siendo Pau, el niño de cinco años que se lo pasa bien con sus amigos, que disfruta de las pequeñas cosas y que simplemente está viviendo. Y eso conlleva aceptarme en cualquier rango. En ser alguien que en algunas cosas es muy bueno, en otras no tanto. Alguien que a momentos es positivo, alguien que a momentos es negativo y que simplemente se acepta siendo humano.
También puedes descubrir a Candela Arestegui, una actriz con una trayectoria en constante crecimiento y nuevos proyectos que consolidan su presencia en la industria audiovisual.
