Han pasado 23 años desde que Beatrix Kiddo, alias «La Novia», apareció por primera vez en la gran pantalla. El chándal amarillo inspirado en Bruce Lee, su capacidad de resistencia y su afán de venganza contra el grupo de asesinos que le traicionó, le convirtieron en un referente cinematográfico de principios de los 2000. Ahora ha vuelto a los cines españoles con el estreno de “Kill Bill: The Whole Bloody Affair”, la versión íntegra y definitiva del largometraje, tal y como Tarantino lo escribió. Sin cortes ni censura.
La cinta rinde homenaje al Spaghetti Western y al cine de artes marciales de los 70, y tiene una banda sonora impecable que enriquece el relato con temas como “Y tu mirá”, “Bang Bang” o “Don’t Let me be misunderstood”. Pero eso no es todo. El universo de Kill Bill tiene otro pilar visual fundamental: el estilismo que define a los personajes y construye la estética pop de Tarantino. Estas son las prendas más destacadas de la cinta:
El uniforme de Gogo Yubari, el estilo Western de Budd y el abrigo de Elle Driver
En Kill Bill, Tarantino aprovecha y celebra todas las películas que ha visto a lo largo de su vida, y el resultado es un conjunto de personajes con características y vestuarios distintos. Gogo Yubari Lleva un uniforme basado en la subcultura de las bandas femeninas Sukeban de 1960, mientras que Budd refleja el aspecto típico de Cowboy de las películas de Sergio Leone con vaqueros desgastados, botas cowboy y camisas de manga corta con estampados y colores claros.
No podemos hablar de estilismo sin mencionar a la antagonista, Elle Driver, quien demuestra su carácter arrogante y ambicioso a través de piezas de alta costura impolutas, con líneas rectas y que parecen hechas a medida para ella.
Driver, interpretada, por Daryl Hannah, lleva prendas minimalistas como trajes, blazers y gabardinas de colores neutros, pero su carácter llega a su máxima expresión con el abrigo blanco de Moschino que utiliza para hacerse pasar por enfermera mientras entona entona el famoso silbido de la película.
El traje Amarillo y las Onitsuka Tiger Mexico 66
Pocos conjuntos resisten al paso del tiempo como el chándal amarillo que Uma Thurman luce en este largometraje. Es un símbolo del cine de acción. Es la pieza que convierte a la asesina despiadada y experta en artes marciales en un personaje inconfundible, incluso para aquellos que no han visto la película.
El traje, inspirado en “Game of Death” de 1978, rompió con la estética de las protagonistas del cine de acción de la época, como Lara Croft o Catwoman. La propia diseñadora de vestuario, Katherine Mari Thomas, reveló a Vogue que se sentía orgullosa de haber sido pionera en la construcción de un personaje que no dependía tanto de la sexualidad.
«Ahora hay mucha androginia en la moda, pero hace veinte años no tanto», aseguró a la revista.
El amarillo también es un elemento clave en la película. Lo asociamos rápidamente a la novia, permite que la sangre resalte en las escenas de violencia y contrasta con los sobrios trajes de los “Crazy 88”.
Dos décadas después, las Onitsuka Tiger Mexico 66 están más de moda que nunca. Al principio, eran un símbolo de estatus: quienes las llevaban habían estado en Japón.
Con el tiempo ganaron popularidad y la firma llegó a facturar casi 434 millones de dólares durante la primera mitad de 2025. Sin embargo, conseguirlas para el rodaje a principios de los 2000 no fue sencillo. En ese momento estaban descatalogadas y el propio equipo de Tarantino tuvo que solicitar que las reeditaran para la película. La firma japonesa continúa reinventándose y su reciente colaboración con Versace dominó la Fashion Week de Milan de este año.
El kimono de O-Ren Ishii
“A las chicas caucásicas les gusta jugar con espadas de Samurai”. Esta es probablemente una de las mejores frases de la película y forma parte del gran asalto entre Beatrix Kiddo contra O-Ren Ishii en el jardín de nieve, donde el contraste de colores y conjuntos es evidente.
El kimono O-Ren Ishii, inspirado en “Lady Snowblood”, transmite la elegancia y frialdad de la líder del clan Yakuza, quien tuvo su primer encuentro con la muerte a los 9 años. En Japón el color blanco se asocia con el luto, así que el traje adelanta una muerte inevitable. Esta prenda tradicional fue confeccionada por la diseñadora Kumiko Ogawa para conseguir que cada detalle estuviera a la altura.
El estilo de Beatrix Kiddo
En la segunda parte de la obra, “la Novia” deja a un lado el traje amarillo y aparece con prendas más fluidas que revelan la próxima etapa de su vida, alejada de su faceta de asesina. La protagonista lleva una camiseta turística de la isla de Okinawa cuando visita a Hattori Hanzo y una blusa durante sus entrenamientos con Pai Mei.
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La chaqueta de cuero, los vaqueros de tiro bajo con cinturón, los tops minimalistas y el total look negro con las gafas de sol, demuestran la atemporalidad del vestuario de la película. Veinte años después, cada conjunto sigue siendo igual de representativo que en el día de su estreno.




