Candela Arestegui pertenece a una nueva generación de jóvenes actrices que combina talento, naturalidad y una mirada propia sobre esta profesión tan compleja. Con una trayectoria en constante crecimiento y nuevos proyectos que consolidan su presencia en la industria audiovisual, la actriz nos habla sobre cómo es crecer dentro de una familia de artistas, la importancia de formarse como actriz, los desafíos de su carrera y sus próximos proyectos.
En esta entrevista, Candela Arestegui se muestra cercana, reflexiva, agradecida y apasionada por un oficio que vive con la misma intensidad con la que se enfrenta a cada personaje.
Candela Arestegui: “Estoy en un momento en el que todo lo que he ido sembrando está teniendo sus frutos”
Quiero empezar preguntándote qué es lo que más te apasiona de esta profesión.
Candela Arestegui: Para mí esta profesión es un poco la vida porque mi familia se dedica a esto también. Mis padres tienen una productora de teatro y se han dedicado a esto toda la vida, entonces yo no entiendo la vida de otra manera. Yo de pequeña no me iba de campamento, me iba de bolos con mis padres.
Todo me apasiona de esta profesión, la forma de poder expresarme de formas diferentes y desde personas diferentes. Salir un poco de mí y explorar otras historias y que me acentúa mucho la empatía a mí esta profesión. Ya soy muy empática, pero me hace poder ponerme en la piel de otros personajes y empatizar mucho más.
Claro, entonces en ese sentido, ¿siempre has tenido claro que ibas a dedicarte a esto o en algún momento ha habido otras opciones, otras cosas?
C. A.: No recuerdo pensar otra cosa. Yo desde que tengo tres años también bailo, entonces es como que siempre he estado encima del escenario. Y luego para mí ir todas las tardes al teatro con mis padres y estar en los camerinos, ver cómo mi madre se maquillaba, se preparaba… Yo usaba sus tacones, me sabía las funciones de teatro, todos los personajes, y los iba diciendo. No tengo recuerdo de otra cosa.
Pese a que llevas mucho tiempo en activo, aún así sigues formándote siempre, ¿cómo de importante te parece que es esto?
C. A.: Me parece primordial. Además, es una profesión que es muy fácil que te confundas cuando tienes el talento innato, porque hay mucha gente que lo tiene. De hecho, la mezcla perfecta es tener el talento y formar mucho ese talento. Trabajarlo. Para mí la preparación es primordial. Es verdad que es una profesión que no te pueden enseñar lo que luego es el trabajo, pero si tú estás muy formada y muy segura de tu trabajo, de tu talento y de tu formación, tú a los lugares de trabajo llegas con una seguridad que te va a hacer disfrutarlo mucho más y estar mucho más tranquila. Cuanta más preparación tengas, más segura llegas a esos sitios en los que vas a seguir aprendiendo, porque vas a tener que aprender el trabajo real, que eso no se puede enseñar en las escuelas.
Te iba a preguntar cuál es el mejor consejo que te han dado para afrontar un poco estos altibajos de la profesión y esta carrera de fondo, pero claro, igual en tu casa te han dicho siempre cosas o te han sabido aconsejar o guiar un poco.
C. A.: Es verdad que tengo la suerte de tener otra formación en casa, diferente a la formación actoral. No es tanto lo que me hayan dicho, sino cosas que yo he ido viendo desde que soy pequeña de lo que realmente es esta profesión, de los momentos buenos y de los momentos malos. Porque yo tengo unos padres que llevan dedicándose a esto toda la vida, pero no son ni muy mediáticos, ni muy famosos y hemos vivido momentos malos. Ellos eran siempre que, si de verdad queríamos dedicarnos a esto, mucha formación y ya está.
Realmente no nos han dicho nunca nada. Hay más consejos como, por ejemplo, a la hora de grabar un self-tape o preparar para una prueba y tal. Todos somos coach y nos ayudamos los unos a los otros.
Y ahora sí, centrándonos más en el presente, si pudieras definir un poco el momento profesional en el que te encuentras ahora, ¿cómo sería?
C. A.: Siento que estoy en un momento en el que todo lo que he ido sembrando años atrás parece que está teniendo sus frutos. Desde que empecé a trabajar en 2020 sigo aprendiendo que tienes que empezar de nuevo siempre. Después de cada proyecto estás empezando de nuevo, o sea, no puedes dar nada por hecho. Que es algo que bueno, que también me gusta, porque te hace no acomodarte en ningún lugar, o por lo menos mis vivencias hasta ahora. Estoy en un momento en el que estoy muy agradecida de los proyectos que he hecho, porque los amo todos. Creo que no todo el mundo puede decir eso, porque hay proyectos que se hacen por otro tipo de cosas. Pero yo los que he hecho siento que son regalos absolutos hacia mi persona y hacia mí como actriz. Estoy muy agradecida y valorando eso y expectante a ver qué va a pasar.
Pero vamos, que estoy muy tranquila y muy contenta con lo que he hecho. Si me tuviera que morir o no volver a trabajar de esto nunca más, estoy feliz, de verdad. Y eso es muy importante.
Y con todos estos trabajos que has hecho, cuando a ti te llegan los guiones, ¿qué es en lo primero en lo que te fijas, trabajas siempre de la misma manera?
C. A.: Bueno, a mí me llega la separata y es verdad que siempre hay personajes que de repente conectan en cierta forma contigo de una forma más, no sé, como un flechazo. Y otros que sin más. Pero yo sí que suelo trabajar casi siempre de la misma manera.
Lo que pasa es que luego cada personaje, como viene de un mundo diferente, al final tienes que hacer reajustes distintos. Pero a mí lo que más me gusta es eso, que me enamore un poco el personaje y que sienta que, no sé, que sea un reto para mí también. No lo sé, la verdad que no suelo juzgarlos. A mí me gusta leer muchas veces las separatas, leer mucho la descripción del personaje. Aunque venga una frase, me gusta leerla muchas veces porque siento que cada vez que la leo voy descubriendo cosas nuevas y que me hace meterme un poco más adentro del personaje.
Podemos decir que formas ya parte de una generación de nuevas actrices, que estás llegando con bastante fuerza. ¿Tú sientes desde dentro que la industria está cambiando un poco también en la forma de escribir los personajes femeninos?
C. A.: Yo creo que sí, así lo siento. Además, a mí me gusta mucho ver todo lo que se hace en España, me encanta verlo y siento que sí. Y también lo que siento es que aparte de eso, de guionistas que se están imponiendo y directoras que se están imponiendo. Creo que también hay guionistas hombres que están poniendo mucho el foco en eso, en intentar hacer personajes femeninos con otro peso.
Siento que también las actrices estamos tomando fuerza y estamos decidiendo un poco también sobre los propios personajes. Hay una parte desde las actrices que sí que nos estamos atreviendo a opinar sobre esos personajes. Intentar, dentro de lo que se pueda, darles una mirada más femenina desde el lado femenino real y desde el lado de las mujeres reales. Entonces creo que sí que está cambiando.
¿Tú sí que lo has vivido en algún personaje, ya no solo por la mirada femenina, sino porque hayas podido aportar algo?
C. A.: Yo he trabajado más con directores hombres que con mujeres, pero es que he tenido la suerte de que se me ha escuchado y todo lo que he propuesto del personaje se me ha comprado y se me ha dicho que lo hiciera. A mí me gusta mucho eso porque a veces se nos olvida que los actores y las actrices somos creadores también y que podemos opinar.

Centrándonos en tus proyectos, participaste en ‘Los Años Nuevos’ y has repetido con Sorogoyen en ‘El ser querido’ ¿cómo es rodar bajo su mirada?
C. A.: Es increíble, o sea, yo lo amo. Es verdad que en ‘Los Años Nuevos’ a mí no me dirigió él porque justo el capítulo en el que yo participo lo dirigía Sandra Romero, que es una directora muy guay también. Pero en los castings de ‘El Ser Querido’, que fueron con él, ya me dijo, “me ha encantado lo que has hecho en ‘Los Años Nuevos’ y tal”. A él como que le había gustado un montón y me dijo, “es que me encantaría trabajar contigo otra vez porque me ha gustado un montón”. Conecté muy bien con él desde los castings y estoy deseando volver a trabajar con él con un personaje un poquito más grande para poder pegarme el viaje con él, ¿sabes?
Porque ‘El Ser Querido’ ha sido una experiencia increíble para todo el equipo. Y eso, pues poder ver cómo dirigía a Bardem, cómo dirigía a Victoria Luengo y ver… Ha sido increíble. Y él es una persona… O sea, roza el ser un alienígena porque a mí no me parece ni medio normal la capacidad que tiene de llegar a un set y de tener la calma que tiene y organizar todo tan eficazmente, con una facilidad que no es nada fácil, pero él lo hace como todo súper fácil y tiene una sensibilidad un poco de otro planeta.
Uno de tus últimos trabajos ha sido el personaje de Milena en ‘Salvador’, ¿qué ha supuesto para ti este trabajo?
C. A.: A mí este trabajo me ha cambiado la vida, literalmente. Ha incluido por ejemplo un cambio de look, que yo soy muy insegura con el físico, como somos mucha gente. Yo me escondía mucho detrás de mi pelo, que tenía un melenón y aquí he tenido que rapármelo.
Y es verdad que me ha cambiado la vida porque me he empezado a ver a mí desde otro lugar, cosa que me ha ayudado mucho a mí como persona. Y luego el personaje, pues ya lo he dicho en otras entrevistas, para mí que la profesión me empiece a conocer un poquillo con un personaje tan diferente a mí, es un regalo. Es algo complicado que no suele pasar tan joven. Y que yo me haya presentado un poco con este personaje que es todo lo contrario a mí y que requiere de un trabajo actoral muy elaborado, para mí ha sido un regalo en todos los sentidos. Y ha sido de verdad como el reto más fuerte al que me he enfrentado y me ha cambiado. Me ha cambiado incluso la manera de estar en un set. He aprendido muchísimo de poner límites, de proponer. El viaje de ‘Salvador’ ha sido increíble, creo que, para todo el equipo, pero para mí es que ha sido fuerte.
Tienes pendientes varios estrenos cuéntanos.
C. A.: Tengo ‘El ser querido’ que todavía no se ha estrenado’, y ‘El Círculo del Asesino’, que aquí tengo un personaje pequeñito, pero es bastante guay en la trama. Y me gustó mucho hacerlo porque lo hice también entre amigos, muy guay.
Además de cine y series has hecho también teatro, ¿dónde te sientes tú más cómoda?
C. A.: Pues volviendo a lo que hemos hablado al principio, claro, yo el teatro es mi casa. Entonces a mí el teatro me encanta, pero estoy encontrando algo muy guay en la ficción. Me gusta mucho llegar al set de rodaje, estoy muy cómoda. Y es que para mí son dos cosas bastante diferentes, tanto cómo estás como actriz en esos lugares y todo lo que les rodea. Son procesos completamente diferentes. Pero es que para mí el teatro es mi casa.

Aunque ya has dicho que has vivido en este mundo profesional desde siempre y lo has tenido muy presente en casa, si pudieras viajar en el tiempo y hablar con esa Candela que decidió apuntarse a esa primera clase de interpretación, ¿qué le dirías? ¿se parece esto un poco a lo que tú te imaginabas y a lo que querías?
C. A.: Sí, se parece mucho. De hecho, cuando empiezas en esta profesión y ya empiezas a ir a castings, a entrar un poco en lo laboral, son muchos noes la mayoría de veces. Entonces, por muchos sueños que tú tengas, llega un momento que te cuestionas muchas cosas y dices “m¿lo voy a conseguir, no lo voy a conseguir?” Entonces, me agradezco mucho a mí, a mí yo pequeña, la cabezonería que he tenido y el haber querido siempre seguir formándome, aprendiendo mucho de mí misma, porque lo he conseguido yo solita, ¿sabes? Donde estoy, que considero que soy una privilegiada, lo he conseguido yo sola y lo voy a seguir consiguiendo hasta donde se pueda, porque tampoco me quiero poner expectativas. O sea, yo tengo mis sueños muy grandes, pero yo no me pongo expectativas.
Ojalá pasaran algunas cosas, pero si no pasas, lo que ya me ha pasado es increíble. Entonces, agradezco mucho haberme centrado, haber sido cabezona, haberme formado, haber leído un montón de cosas, haber escuchado a un montón de compañeros, de entrevistas… Me lo agradezco. Fíjate, nunca me lo había agradecido, pero me lo agradezco. A veces hay dudas y te machacas, pero llevo 20 años en esto, por algo será. Y es verdad que digo: “aquí seguimos”.
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