Sacha Baron Cohen ha rodado en secreto una secuela de «Ali G Indahouse» (la peli de 2003), más de dos décadas después de la original. El durag, las gafas amarillas y el chándal monotonal que definieron toda una estética de parodia hip-hop están, oficialmente, de vuelta.
La noticia, confirmada
Lo confirmó Variety, y luego lo recogió Deadline citando primero a The Insneider. No se sabe mucho al respecto, pero estos son los datos clave que hemos podido extraer hasta ahora. El rodaje se mantuvo completamente en secreto y ya ha finalizado la producción, siguiendo el mismo patrón que usó con Borat en 2006 y con la secuela de Borat en 2020.
- Según el periodista Dan Sneider, Cohen fue visto rodando en Oxfordshire en julio y septiembre del año pasado, y también viajó a EE.UU. para parte del rodaje.
- Por ahora no hay detalles sobre el argumento, si vuelve al formato de cámara oculta/entrevistas o si será una continuación directa de la primera, ni si regresan personajes como Julie (Kellie Bright) o Ricky C (Martin Freeman).
- No hay fecha de estreno confirmada ni comunicado oficial de Cohen todavía.
El secretismo, marca de la casa
Curiosamente, hace unas semanas, promocionando su peli «Ladies First», el propio Cohen había restado importancia a los rumores sobre el regreso del personaje. Todo era parte de la estrategia para mantenerlo en secreto, igual que hizo con Borat: cero anuncios, cero filtraciones, y una producción entera terminada antes de que nadie se enterase de que existía.
Por qué esto también es una noticia de moda
Lo que hace especialmente interesante este regreso, más allá de la trama, es lo que representa a nivel estético. Ali G nació en 2002 como parodia del «wannabe gangster» suburbano: chándal extra oversize, gafas tintadas, cadenas imposibles, sneakers blancas impolutas. Era, literalmente, un chiste sobre la apropiación del streetwear.
Veinte años después, esos mismos códigos —el monotonal, las gafas de color, el volumen exagerado— han vuelto a las calles y a las pasarelas sin una pizca de ironía, empujados por el revival Y2K que lleva un tiempo dominando la moda.
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Lo que viene: de parodia a pasarela
Hay algo más en todo esto que la propia trama de la película. Ali G no era solo una voz y un acento, era un uniforme entero: chándal monotonal extra oversize, gafas tintadas, cadenas imposibles, sneakers blancas impolutas. Un look pensado en 2002 como parodia del «wannabe gangster» suburbano.
Veinte años después, ese mismo código estético —el monotonal, las gafas de color, el volumen exagerado— ha vuelto a las calles y a las pasarelas sin una pizca de ironía, de la mano del revival Y2K. Lo que nació para reírse de una tendencia, ahora la marca.
Nos apetece meternos a fondo en esa paradoja: cómo el «disfraz de broma» de Ali G predijo, sin querer, la moda de 2026. ¿Os gustaría que le dediquemos un artículo entero a analizar el estilo de Ali G y su regreso a las tendencias actuales? Contadnos en comentarios.
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