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La guía no turística de Lanzarote

La guía no turística de Lanzarote La guía no turística de Lanzarote

Hay una Lanzarote de carreteras llenas de coches de alquiler, excursiones organizadas y colas para hacerse la misma foto frente al mismo volcán.

Y luego está la otra. La de las casas blancas que aparecen entre campos de lava, los bares donde todavía se come pescado sin necesidad de una carta en cinco idiomas, las tiendas que mezclan artesanía, diseño y surf y las playas donde el plan consiste, básicamente, en no tener ninguno.

La guía no turística de Lanzarote

Una selección de lugares para entender la isla más allá de sus volcanes y sus postales.

Esta es una pequeña guía para recorrer Lanzarote sin demasiadas instrucciones. Para dormir bien, comer mejor, comprar algo que no parezca un souvenir y, sobre todo, entender que la isla tiene bastante más que ofrecer cuando dejas de perseguir sus lugares más fotografiados. Nosotros entendimos que fluir era la mejor opción, y hay cosas, como todo el legado de Cesar Manrique, que tienes que conocer, pero sobretodo, dejarte llevar por la isla, es la mejor opción.

Por aquí la ruta en Google Maps

 

Si buscas donde dormir, Hotel Los Lirios es tu sitio.

Hotel Los Lirios, En Tías, escondido detrás de una fachada blanca y un jardín que parece haber estado ahí mucho antes de que llegásemos nosotros, Los Lirios es de esos hoteles que funcionan precisamente porque no parecen un hotel.

Es una “casa terrera”, edificación popular de tipo agrícola anteriormente vinculada a campos de cultivo y actividad ganadera. Los materiales empleados son muy básicos, piedra del lugar, madera y cal, pero muy efectivos para aislar de la humedad y del calor, además de ser totalmente biodegradables. Este tipo de edificios están perfectamente integrados en el paisaje y el entorno de Lanzarote, es más, en conjunto con el paisaje natural conforman la propia identidad visual de la isla..

 

De la construcción original se conserva intacta la estructura principal, muros, patio central, forjados de madera, algunos pavimentos de piedra, la era y muchos elementos singulares tales como la destiladera en el patio principal, la pila de piedra volcánica, hornacinas, alacenas y huecos de ventanas. Todo esto realza el valor histórico del conjunto y nos conecta con la forma tradicional de vida en Lanzarote. Además tienen un gusto por el arte bastante interesante, y queríamos todas de sus obras expuestas por el hotel.

Las distintas intervenciones efectuadas a lo largo de los años a efectos de su restauración, conservación y finalmente adaptación a hotel, han sido totalmente respetuosas con la integridad del edificio original.

Tiene piscina, jardín, desayuno, que sinceramente, hacía mucho mucho mucho tiempo, que no disfrutábamos tanto la experiencia de un desayuno de viaje,y además  ese tipo de silencio que empieza a convertirse en artículo de lujo. No hace falta mucho más, si tu idea es venir a relajarte, este es tu sitio.

Si eres runner, te aconsejamos que te lleves tus zapas, y corras sobre las llanuras del volcán, desde el hotel hasta conil, y de verdad que es una experiencia inolvidable, eso sí, prepara las piernas porque hay alguna que otra cuesta.

LATITUD FUEGO

Si buscas algo diferente en la isla, Latitud Fuego® Haría concept store es tu sitio. Nosotros lo encontramos de casualidad, y nos enamoramos de ellos. Fuimos buscando la casa de Cesar Manrique, tras visitar el mercado de Haria, y nos topamos con ellos.

En Haría, Latitud Fuego entiende Lanzarote desde otro lugar: moda, surf, artesanía y diseño, pero sin convertir la isla en un estampado de souvenir. La concept store nace de una conexión muy directa con el paisaje volcánico, el océano y la cultura surf de la isla, y apuesta por una selección de prendas y objetos vinculados a una filosofía de diseño consciente trabajando con artistas canarios, que hacen que todo lo que gira en base a ellos, sea único y especial.

Latitud Fuego® nació en 2023 como un proyecto personal de dos entusiastas creativos. Desde el principio han ido  mantenido los más altos estándares de calidad y procesos de producción justos, trabajando entre Portugal y las Islas Canarias. Utilizan algodón orgánico, tintas a base de agua, materiales reciclados y bolsas compostables para preservar sus prendas.

Desde Lanzarote, donde establecieron su sede y estudio creativo, diseñan todos los productos de Latitud Fuego® y ayudan a otras marcas a crecer. La ropa fue solo el punto de partida. También han creado productos artesanales, planificado talleres, construidos narrativas y creado soluciones de marca para otras empresas. Lo que más les gusta es formar equipo con personas con talento.

Es uno de esos lugares donde merece la pena entrar aunque no tengas intención de comprar nada. Porque probablemente acabarás comprando algo.

 

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Y porque, en una isla donde gran parte del comercio gira inevitablemente alrededor del turismo, encontrar proyectos con una identidad propia siempre merece una parada. Ademas, depende de los días, cuentan con Noi Coffe, que le suma más riqueza a la experiencia.

 Arrieta bar el Pisquito

Arrieta es uno de esos pueblos que todavía consiguen que Lanzarote parezca Lanzarote. Aquí no hace falta demasiada decoración ni conceptos gastronómicos imposibles. Hace falta pescado fresco, una mesa cerca del mar y tiempo. El Pisquito, en la calle La Noria, es precisamente eso: cocina canaria y pescado fresco con vistas al Atlántico.

Un lugar para sentarse a comer y entender una regla bastante sencilla de esta guía: cuando un sitio lleva años haciendo lo mismo y sigue lleno de gente que sabe lo que está pidiendo, probablemente no necesitas buscar mucho más.

Famara

Famara es probablemente el lugar de esta lista que menos necesita presentación. Sí, ya la conoce todo el mundo. De la lista, es la más conocida, pero nos pareció espectacular esta playa, y sobretodo nos quedamos con ganas de conocer el pueblo.

Pero también es verdad que hay lugares que dejan de ser interesantes cuando se hacen populares y otros que simplemente consiguen sobrevivir a su propia fama. Famara pertenece a los segundos. El macizo de Famara cae sobre el Atlántico creando uno de los paisajes más reconocibles del norte de Lanzarote. El pueblo mantiene esa mezcla de surf, casas bajas, calles de arena y vida lenta que hace que uno tenga la sensación de haber aterrizado en otro sitio.

La clave está en no ir únicamente a la playa. Pasa el día. Come. Camina de punta a punta de la playa, Báñate si el viento lo permite. Y, sobre todo, quédate hasta última hora porque cuando el sol empieza a bajar detrás de los riscos y la playa se queda casi vacía, entiendes por qué Famara sigue siendo uno de los lugares más magnéticos de la isla.

Hay una mezcla de colores que te enamora.

Playa montaña  Bermeja.

La playa Montaña bermeja es una playa virgen de arena volcánica negra y de grava situada al oeste de Lanzarote, destaca por su hipnotizante entorno desértico, un volcán rojizo de 160 metros y su mágico Charco Verde.

La playa de la Montaña Bermeja, no es tan sorprendente que el Charco Verde, pero tiene mucho encanto.  Nosotros como buenos turistas visitamos ambos, primero el Charco y después,  de camino a los hervideros (otra parada recomendable y siempre presente en las listas de must to do), vimos que había una playa que se llamaba así. Decidimos hacer una parada en el camino. Es diferente, tiene su encanto,  es similar al otro charco pero en esta ocasión te encuentra rodeado por un volcán rojo a un lado y una playa de arena negra al otro, donde además puedes darte un chapuzón y ponerle la guinda a la experiencia.

Algo gratamente destacable de las playas aquí es su absoluta falta de masificación, lo que siempre va hacer que el baño sea infinitamente más agradable.

 

Mirador del Rojo

 

Desde la santa a solo 10 minutos, si te pones en modo explorador y no demasiado precavido ya que la carretera no es la más cómoda (hacen rallys, lo que a su vez eleva la experiencia) encontrarás el Mirador del Rojo, un lugar espectacular.  Sin darte cuenta, estás en la cola del volcán donde podrás apreciar todos los tonos del mismo, colores rojizos, marrones, verdosos… que se fusionan gracias a la erosión de la tierra y el viento que moldean el paisaje de una forma única.

Si no lo tenías en el radar, debes ir a verlo porque a nosotros nos sorprendió.

Comer en algún teleclub de la isla( Nosotros te recomendados el Teleclub de Tao.)

Los teleclubs fueron centros comunitarios promovidos durante el franquismo en España, en zonas rurales, surgieron a mediados de los años 60 con el objetivo de atender la escasez de teles en casas de particulares y la limitada cobertura televisiva en el medio rural, y para disminuir la brecha cultural entre centros urbanos y zonas rurales. Aunque su objetivo inicial fue facilitar el acceso a un televisor en un entorno social, terminaron convirtiéndose en centros de socialización, progreso, integración y diálogo comunitario.

En Lanzarote los teleclubs han encontrado una segunda vida como espacios de restauración familiar y gastronomía local; actualmente sobreviven alrededor de 50 teleclubs, especialmente en pueblos pequeños. Funcionan como locales de hostelería familiar gestionados mediante concesión municipal y combinan cocina canaria con actividad cultural y social. Algunos de los platos canarios típicos ofrecidos en los teleclubs de Lanzarote son la carne guisada de cabra, el caldo de millo, quesos fritos y los churros de pescado.

Nosotros recomendamos el Teleclub de Tao, ya que fue en el primero que comimos, y la experiencia fue muy buena. Uno de los camareros se sentó en nuestra mesa, para contarnos lo que tenían en la carta, todo cantado a voz, sin ver ni los precios, pero sinceramente nos fiamos de el y la verdad, es que es lo mejor que pudimos hacer.

Comimos el caldo de millo,, un salpicón de pulpo espectacular, y acabamos con un guiso de cabra maravilloso. Imaginad lo bien que comimos, que decidimos probar el clásico baraquito de las islas Canarias.

Desde nuestra experiencia, no puedes perderte dejarte caer por aquí y seguir haciendo camino.

 

Lanzarote funciona mejor cuando bajas el ritmo. Cuando en lugar de marcar diez lugares en Google Maps eliges tres y dejas que el resto ocurra por el camino.

Una comida que se alarga. Una carretera secundaria. Una playa a la que llegaste por casualidad. Una tienda en la que entraste para mirar y acabaste saliendo con una bolsa. Un bar donde nadie parece tener demasiada prisa. Quizá esa sea la verdadera guía para no turistas: dejar de intentar visitar Lanzarote y empezar a estar en Lanzarote.

 

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