El verano es esa época del año en la que, por una razón u otra, nos permitimos hacer cosas que durante el resto del año quizá no haríamos. Atreverse, improvisar, probar algo nuevo, dejarse llevar. Quizá por eso algunos veranos terminan siendo mucho más importantes de lo que parecían cuando empezaron. Porque, a veces, lo más temporal es precisamente lo que termina quedándose para siempre.
Tony, la nueva biopic sobre Anthony Bourdain, producida por A24 y dirigida por Matt Johnson, es un poco eso: un pequeño zoom in en el verano de un joven Anthony mientras daba sus primeros pasos en la cocina y todavía estudiaba para convertirse en escritor.
La película, anunciada hace ya dos años, llega ahora a algunas salas seleccionadas antes de su estreno más amplio en Estados Unidos el 21 de agosto.


Antes de que existiera el mito de Anthony Bourdain
El cocinero estadounidense siempre destacó por su particular visión de la vida, una mirada en la que la cocina, los viajes, la cultura y la curiosidad por lo desconocido terminaban encontrándose. Criado en un entorno completamente ajeno a la cocina, pero rodeado de arte y cultura, Bourdain ingresó en Vassar College y pasó parte de aquella etapa trabajando en restaurantes de Provincetown.
Es precisamente ahí donde Tony sitúa su mirada: en un Bourdain de 19 años, interpretado por Dominic Sessa, todavía lejos del personaje que acabaría convirtiéndose en icono. A su lado aparece Chef, personaje creado por los guionistas juntando a varios cocineros que marcaron al Bourdain adolescente, interpretado por Antonio Banderas, una figura de mentor dentro de la película.
La historia transcurre en Provincetown, donde aquel verano del 1975 el joven Bourdain empieza a descubrir que la cocina puede ser algo más que un trabajo. Entre las largas jornadas, los personajes que aparecen en su camino y ese particular caos que parece acompañar a cualquier cocina, Tony retrata a un joven que todavía está intentando encontrar su lugar mientras la vida empieza, casi sin avisar, a abrirle una puerta que no estaba en sus planes.
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Algo que quizá nos ayuda a humanizar a Bourdain es que siempre se mostró transparente, dejando ver sus contradicciones, su complejidad y esa particular manera de mirar el mundo con un desapego casi envidiable. Sus palabras parecían viajar directamente desde él hasta quien las escuchaba, sin demasiados filtros de por medio.
Durante años tuvimos la oportunidad de conocer a un Bourdain maduro, experimentado y con mucha trayectoria a sus espaldas. En Tony, en cambio, aparece una versión mucho más naïf: un joven con ganas de descubrir, de entender y, sobre todo, de averiguar hacia dónde lo lleva la vida.
Porque, aunque muchas veces creamos tener un plan perfectamente trazado, la vida también tiene esa extraña capacidad de llevarnos al lugar más inesperado. Y quizá sea precisamente ahí, en ese punto random del camino, donde nos damos permiso para escuchar nuestra propia voz y dejarnos guiar por aquello que sentimos en el pecho. Eso que podemos llamar pasión, intuición o, quién sabe, quizá ambas cosas.
Más allá de Tony
Poco a poco se irán conociendo las fechas de estreno de Tony en los distintos países, así que hay tiempo para acercarnos un poco más a la vida del hombre que hay detrás de la película.
Una de las mejores formas de hacerlo es a través de sus propios libros. En Confesiones de un chef, Bourdain abre las puertas de las cocinas en las que se formó y repasa, con su particular sentido del humor y una honestidad poco habitual, buena parte de su recorrido profesional.
También está Roadrunner: A Film About Anthony Bourdain (2021), el documental dirigido por Morgan Neville que permite mirar detrás de cámaras y acercarse a un Bourdain más íntimo: desde sus primeros pasos como cocinero hasta convertirse en una de las figuras culturales más reconocibles de su generación.
Y, por supuesto, siempre podemos volver a Parts Unknown, la serie que convirtió viajar, comer y conocer otras culturas en una misma forma de mirar el mundo.
Es innegable que, desde que empezó a construirse el mito hasta su muerte en 2018, Bourdain fue mucho más que un cocinero. Escritor, viajero, narrador, presentador y, sobre todo, un observador incansable.
Bourdain es el recordatorio de que no existe un único camino en esta vida, de que siempre hay tiempo para experimentarlo todo y que quizá el verano y la playa sean las puertas perfectas para detenernos, escuchar y dejarnos llevar por eso que nos dicta el corazón, un poco como las olas del mar.

