Si estás por Madrid y aún te estás tomando cafés de máquina con sabor a traición… amigo, estás viviendo en la sombra. Dale un sorbo a la vida real y aterriza en Umami Specialty Coffee, el sitio donde el café es religión, el ambiente es puro flow y la tostada de aguacate se sirve con más actitud que un freestyle de Bnet.
Umami Specialty Coffee “El café que sabe a gloria y el cheesecake que te hace llorar (de felicidad)”
En serio, esto no es una cafetería, es un mood. Umami tiene dos templos en la capital: Calle de la Alameda 1 y Calle de Moratín 39, ambos a un tiro de piedra del Museo del Prado. Pero tranqui, aquí no vas a ver cuadros —vas a vivir uno. Desde que cruzas la puerta, el olor a café te da un bofetón cariñoso y la estética te abraza como un lo-fi beat en domingo de resaca.
Azulejos blancos, vibes chill, paredes llenas de mensajes garabateados por la peña… Esto es más Instagrammable que tu ex en Bali.
No solo café: aquí se come con ganas
¿Vienes con hambre? Te vas con la panza y el alma llenas.
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La Cheesecake de Choco blanco y pistacho es su must, esto no es un postre, es una declaración de intenciones. Cremoso, dulce, y peligroso para tu autocontrol, con el primer bocado estarás deseando que sea infinita y no se acabe-
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Avocado toast con hummus y huevo a la plancha: el clásico millennial elevado a la Champions League.
Y sí, hay opciones para todos los gustos, incluyendo plant-based, gluten free.
Lo mejor de todo es que Umami no solo sirve café: crea comunidad. Puedes venir solo con tu portátil a trabajar en su espacio para portátiles, con tu crush a desayunar lento, o con tu grupo de colegas a resetear la semana. Además, está tan bien situado que puedes pegarte una buena sesión de arte en el Prado y luego aterrizar aquí a recuperar fe en la humanidad (y en el café)
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En resumen: si no has ido a Umami, no has desayunado en Madrid
Cafés que flipas, comida de otro planeta y un rollito que mezcla lo cool con lo acogedor. Umami Specialty Coffee no es una moda, es un estilo de vida bien servido en taza de cerámica.
Ah y que ni se te ocurra, irte sin probar sus famosos Moñigotes.

¿Te pasas o qué?





