Hay bandas que tocan música, y hay otras que te tocan a ti. Las Sea Angels, cuatro chicas de Parede, Lisboa, tienen esa energía que no se finge. Su misión está clara: pasarlo bien, hacer vibrar al público y convertir cada concierto en una fiesta íntima. Y sí, lo consiguen.

Las conocí en su territorio, en su zona segura, concretamente en el Sociedade Musical União Paredense (SMUP), o sea, en casa. Desde el primer minuto supe que este grupo no iba a ser una girl band más, pues entre ellas hay una familiaridad, literal (Zinha y Pilar son hermanas, y Constança y Madalena también), que las lleva a trabajar con esa unión de quién se conoce bien y comparte intereses. “Ensayamos una vez… ayer”, me sueltan entre risas justo antes de tocar. Pero se entienden tanto entre ellas, que no les hace falta más. “Ya nos conocemos tanto, que con una mirada ya sabemos lo que la otra quiere”, dice Madalena. Y eso se nota en el escenario: complicidad pura, de la que te hace sonreír aunque no sepas bien el portugués.

Desde siempre, literalmente
Sea Angels no nació de un casting ni de una clase de música. Nació de la vida. “Nos conocemos desde siempre. Literalmente desde siempre. Nuestras familias ya eran amigas”, me cuenta Zinha. “Tocábamos en casa, en las fiestas, por diversión… con 10, 12 años empezamos con los instrumentos”. Eran niñas tocando canciones de Justin Bieber o Disney, pero escuchando por influencia familiar rock. Unas comenzaron a dar clases de guitarra, otras de piano. Lo de cantar lo hacen todas. Todo fue creciendo de forma natural, como ellas.
En 2018, llegó su primer concierto oficial: el Skateboarding Day en São João do Estoril. A partir de ahí, continuaron. “Nunca imaginamos que llegaría tan lejos. Era solo una broma, una diversión… y de repente empezó a rodar, rodar, rodar”, dice Pilar, todavía un poco incrédula.
Parede: su casa, su musa
Parede no es solo el lugar donde viven, es casi un sexto miembro de la banda. Este pueblo costero portugués, situado muy cerquita de Estoril, es donde se gestó todo. “Todo lo que aprendimos está en nuestra música”, explican. De hecho, su canción Próxima paragem: Parede nace de ese lugar que les da origen. Como el sonido del tren que les avisa cuando están llegando a casa. “Es como una carta de amor a este lugar que nadie conoce, pero que es nuestro nido”, señalan.
Aunque ahora algunas viven fuera —Contança es médica, Zinha es abogada, Pilar diseñadora de interiores, y Madalena ingeniera enológica—, Parede sigue siendo el punto de encuentro, su lugar común. “Volver aquí siempre es volver a empezar”.

De la adolescencia al activismo, y de ahí al amor propio
Su música ha crecido con ellas. “Hay canciones que empezamos hace 8 o 10 años”, dicen. “Las hemos ido adaptando, madurando”. Algunas nacen de historias reales, otras de emociones intensas. “Tenemos canciones sobre feminismo, como Fuck You, que viene de experiencias reales, de cuando empezamos a darnos cuenta del machismo que nos rodea”, confiesan.
También hay espacio para el corazón. “Yo soy súper romántica”, dice una de ellas riendo. “Tenemos canciones de amor, de los primeros ‘heartbreaks’, y también una de amor propio, que se llama Your Love”. Y aunque cada una tiene sus gustos musicales distintos, hay dos referentes claros: Led Zeppelin y una banda poco conocida llamada R5, que marcaron su adolescencia.
Algo que me gusta de ellas es que todavía cuentan con una humildad ingenua. “No somos nadie”, dice Contança con humildad. Pero lo cierto es que sí lo son. Me contaron que en un concierto se acercaron tres niñas de 12 años que no podían dejar de mirarlas. Cuando las vi actuar después tampoco pude hacerlo yo, pues su adrenalina, de verdad que contagia. “Nosotras les decíamos a las niñas: ‘¡Meninas, podem tudo!’”, cuentan, señalando que aún se sienten como si fueran una de ellas.
Ser una banda femenina en un mundo todavía masculinizado es algo que viven con naturalidad, pero también con propósito. “Queremos que las niñas pequeñas vean que también pueden hacer esto, que pueden formar bandas, hacer rock, decir lo que piensan”.

Y ahora, ¿qué?
Aunque su primer single nació en 2020, el gran objetivo durante mucho tiempo fue lanzar su primer álbum, y por fin está en la calle desde marzo. “Estamos todavía viviendo ese momento, a ver qué pasa, qué reacciones hay…”, cuentan. Lo que viene ahora es moverse: más entrevistas, más conciertos, más visibilidad.
Primero, conquistar Portugal. Luego, cruzar a España. “Queremos abrirnos a la Península Ibérica. Yo vivo ahora en España, así que tiene sentido”, dice Pilar, que reside, nada menos que en la ociosa Ibiza. Su próximo sueño: festivales, ciudades más grandes, tocar donde siempre soñaron. Y sí, Europa. ¿Por qué no?
Yo no las conocía antes de mudarme a Parede, pero una amiga me envió el cartel y pensamos que ir a verlas sería un buen comienzo en el pueblo. Teníamos razón. Basta sentarse junto a ellas para vaticinar que les depara un futuro prometedor. Basta con bailarlas para querer moverse, una y otra vez. Basta, también, con ese momento en el que Zinha toma protagonismo en la canción de Your Love y la piel se pone de gallina. El pogo de Salchicheiro. Ver a Pilar dándolo todo en la mesa del DJ. OFC: seguiremos sus pasos.