No todo lo que define una edición de la London Fashion Week ocurre en las pasarelas más fotografiadas. A veces el verdadero termómetro está en los márgenes.
En los diseñadores que trabajan desde la artesanía, el relato o la intervención conceptual. Esta temporada, Londres no parece obsesionada con una sola tendencia.
Más bien está articulando una conversación: identidad, herencia, comunidad y construcción de mundo propio, todo ello bajo el apoyo a diferentes diseñadores que marcarán un antes y un después.
Estos seis nombres que no puedes perderte esta LFW 2026
Después de 5 años sin cubrir una Fashion Week, Kluid está presente en Londres para traerte lo más destacado de la semana de la moda londinense, pero no solo lo que pasa en el front row de las marcas que todos conocemos.
Este año queremos dar visibilidad a algunos diseñadores emergentes New Gen de los que estamos enamorados por su creatividad y por proponer algo diferente a lo que vienen mostrando las grandes marcas en la semana de la moda londinense.
Clothsurgeon
Cuando Clothsurgeon abrió en 2022 la primera tienda de streetwear bespoke en Savile Row, no fue un gesto provocador. Fue una declaración estructural.
La marca, dirigida por Rav Matharu, no mezcla sastrería clásica y cultura urbana como si fueran universos paralelos. Los fusiona desde la técnica. Patronaje tradicional, construcción meticulosa y acabados de atelier aplicados a códigos que nacen del street.
En una ciudad históricamente asociada a la precisión sartorial, Clothsurgeon demuestra que el lujo londinense ya no se define por rigidez, sino por adaptación. Savile Row no es un museo: es un laboratorio.
Eudon Choi
Formado inicialmente en Seúl y graduado en el Royal College of Art, Eudon Choi representa otra de las líneas que sostienen el pulso de Londres: la del minimalismo estructural. Su trabajo no busca el impacto inmediato. Afina proporciones. Ajusta líneas. Equilibra masculino y femenino sin dramatismo.
En una semana donde la saturación visual es constante, su propuesta funciona como pausa. Hay algo profundamente contemporáneo en esa calma: prendas pensadas para integrarse en el armario real, no para vivir únicamente en la pasarela. Su fuerza no está en la estridencia, sino en la coherencia.
YAKU
YAKU no presenta colecciones. Construye capítulos. Enraizado en el afrofuturismo y el world-building, su trabajo se articula como narrativa serial. Cada temporada es parte de un relato mayor, donde los personajes, los espacios y la puesta en escena importan tanto como las prendas. Actores en lugar de modelos. Escenografías inmersivas. Performance como lenguaje principal.
En un contexto donde muchas marcas simplifican el desfile a un escaparate rápido para redes sociales, YAKU apuesta por lo contrario: tiempo, historia y experiencia. Londres siempre ha sido terreno fértil para la experimentación, pero aquí la moda se convierte directamente en ficción expandida.
LABRUM London
Fundada por Foday Dumbuya en 2014, LABRUM articula un diálogo entre África Occidental y tradición británica que va más allá de la estética.
No se trata de incorporar referencias culturales como ornamento. Se trata de trabajar la memoria migratoria como estructura. La sastrería clásica británica se cruza con códigos de la diáspora para hablar de pertenencia, desplazamiento y orgullo.
En un momento donde la identidad vuelve a ocupar el centro del debate global, LABRUM no ilustra esa conversación: la encarna. Su presencia constante en la semana londinense confirma que la ciudad sigue siendo uno de los pocos lugares donde moda y discurso político pueden convivir sin perder sofisticación.
Clara Chu
Clara Chu trabaja desde el accesorio, pero su impacto es conceptual. Mopas, tostadoras o cepillos de dientes transformados en piezas llevables. Objetos cotidianos desplazados hacia el territorio de la moda. Su práctica no es una ironía superficial, sino una reflexión sobre consumo, residuo y cultura pop.
En una Fashion Week donde la sostenibilidad aparece en casi todos los discursos, Clara Chu introduce una pregunta más incómoda: ¿qué consideramos valioso y por qué? Al convertir lo descartable en pieza central, obliga a replantear jerarquías estéticas y económicas.
Nicholas Daley
Nicholas Daley ha construido una práctica donde herencia, música y comunidad no son referencias externas, sino cimientos. Con raíces jamaicanas y escocesas, su trabajo explora identidad y patrimonio a través de textiles artesanales y colaboraciones orgánicas con músicos y colectivos culturales. La moda, en su caso, funciona como plataforma de conexión.
En una industria cada vez más acelerada y fragmentada, Daley recuerda algo esencial: el desfile no es solo espectáculo, es reunión. Su universo demuestra que Londres mantiene intacta una cualidad histórica: la capacidad de integrar cultura, calle y alta artesanía en una misma narrativa.
Esta edición de la London Fashion Week no parece estar definida por una única silueta dominante o un color específico. Desde la reinterpretación de Savile Row hasta el afrofuturismo performativo, pasando por la diáspora, la artesanía comunitaria y la intervención conceptual del objeto cotidiano,
Mientras otras capitales compiten por volumen y viralidad, aquí el discurso sigue siendo central. Y si algo queda claro al recorrer estos nombres, es que la ciudad no está buscando repetir fórmulas. Está construyendo futuro desde la memoria.
Hoy la conversación gira en torno a comunidad, relato y herencia. Pero no siempre fue así. A principios de los 2000, el estatus también se llevaba en la mano. Recordamos ese momento en: Cuando Prada y Dior decidieron que el teléfono también era parte del look.





