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Maison Margiela convirtió Barcelona en un recuerdo sensorial con su fragancia

Coincidiendo con la Diada de Sant Jordi, Maison Margiela Fragrances eligió Barcelona para presentar Afternoon Delight, la nueva incorporación a su colección Replica. Lo hizo a través de un pop-up inspirado en los cafés parisinos, ubicado en el número 286 de Carrer del Consell de Cent, que estuvo abierto del 23 al 26 de abril. Un espacio efímero que convirtió el perfume en algo que se vivió con los cinco sentidos. El horario varió según el día: miércoles 23, viernes 25 y sábado 26 de 10:00 a 20:00, y el jueves 24 de 10:00 a 17:00.

Maison Margiela convirtió Barcelona en un recuerdo sensorial con su fragancia

Desde fuera, llamó la atención por la estética cuidada y minimalista que caracterizaba a la maison, y también por la larga cola que se formaba en la entrada. A través de un código QR se podía acceder a un café y una madeleine gratis, un pequeño gesto que marcaba el inicio de la experiencia. Al cruzar la puerta, lo que parecía una simple presentación de fragancias se convirtió en un viaje sensorial. Luz suave, tonos blancos y un olor a café recién hecho. Todo estaba pensado al detalle para invitar a relajarse, quedarse un rato y conectar con el espacio.

Afternoon Delight, creada por el perfumista Carlos Benaïm, partía de una imagen muy concreta: ese momento de calma en una tarde tranquila, con una taza caliente entre las manos y el sabor dulce de una magdalena. Su fórmula combinaba vainilla, un acorde de repostería y notas amaderadas, evocando el fenómeno que describió Proust, donde un simple olor era capaz de despertar recuerdos que ni sabíamos que seguían ahí.

Y es que si algo definía a la colección Replica, lanzada en 2012, era esa capacidad de conectar con la memoria a través del olfato. Fragancias como Lazy Sunday Morning, Beach Walk o By the Fireplace no solo tenían un olor reconocible, también lograban transmitirte una sensación. Una historia. Afternoon Delight se sumó como ese momento de pausa dulce que todos habíamos sentido alguna vez, aunque no supiéramos ponerle palabras.

Durante esos cuatro días ofrecieron toda una experiencia que despertó todos nuestros sentidos. Además del recorrido libre por el espacio, se organizaron talleres olfativos en los que los asistentes pudieron conocer de cerca los ingredientes, las emociones y las ideas que había detrás de las fragancias más emblemáticas. Una forma de aprender, pero también de conectar con ese lenguaje tan íntimo como es el del perfume.

Maison Margiela llevaba años apostando por contar historias a través de la moda y del aroma. Con la línea Replica, nacida primero como colección de prendas, supieron reinterpretar escenas universales y convertirlas en algo personal. Entonces, Barcelona se transformó en un escenario donde recordar se convirtió en el verdadero lujo.

Afternoon Delight no buscaba la impresión a primera vista, pero logró penetrar en la memoria. Ese pop-up no solo presentó un perfume: construyó una atmósfera que habló de calma, de momentos cotidianos que se volvieron especiales. Un lugar donde el aroma, más que destacar, acompañó. Sin hacer ruido, pero dejando huella.

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