Recuperar tejidos de hace 50 o incluso 100 años para convertirlos en prendas actuales —y pensadas para durar toda una vida— no depende de la tecnología ni de procesos industriales avanzados. En el caso de Mitsugu Sasaki, la clave está justo en lo contrario: volver a las técnicas tradicionales y al tiempo lento de la costura manual.
Ese es el punto de partida de SUPER BORO BORO COLLECTION, un proyecto que no busca crear ropa nueva, sino transformar ligeramente prendas que ya existen, cargadas de historia, uso y memoria.
Prendas de hace un siglo que se conservarán otros 100 años más
Según explica el propio diseñador japonés, las piezas se elaboran a partir de “ropa de trabajo usada alrededor de la década de 1950”, que combina con “telas japonesas mucho más antiguas, a menudo con más de 100 años de antigüedad, cálidas y ricas en historia”.
El resultado son prendas estructuralmente más resistentes y completamente únicas, imposibles de replicar de forma industrial.
El nombre de la colección proviene de boro, un término japonés que hace referencia a algo viejo, desgastado o en mal estado, con un significado originalmente negativo. Sasaki resignifica ese concepto y lo convierte en valor: el desgaste como prueba de vida.
La colección, concebida como un emprendimiento a largo plazo que comenzó en 2018, incluye piezas como un camisón antiguo de lino negro francés de 1920, recubierto con algodón negro japonés vintage cosido completamente a mano tras más de 40 horas de trabajo.
“Mi esperanza es que sigan usándose y valorándose incluso dentro de 100 años. No considero que esté creando ropa nueva, sino transformando ligeramente la que ya existe mediante la reutilización”, explica Sasaki.
El proceso: buscar, coser y escuchar la historia del tejido
Conocido en redes sociales como @vintagecustoman, Sasaki se encarga personalmente de buscar telas japonesas antiguas, kimonos y prendas de trabajo procedentes de Estados Unidos y Europa. Lo hace visitando mercados de antigüedades y coleccionistas, pieza a pieza.
Posteriormente, cose todo a mano utilizando sashiko, una técnica tradicional japonesa basada en puntadas rectas sobre el tejido, que él mismo ha aprendido de forma autodidacta.
“Trabajo casi exclusivamente con costura a mano. Evito deliberadamente el uso de máquinas de coser porque no me gusta el aspecto de las puntadas”, explica.
Para Sasaki, la máquina rompe algo esencial: la relación entre tiempo, cuerpo y objeto. Cuando una máquina cose de forma rápida y mecánica, es difícil que esa sensación de calidez o cuidado exista de la misma manera.
Exposición en Nueva York: cuando la ropa se convierte en archivo
En mayo, el diseñador inaugurará una exposición en la galería Ggrippo Art + Design de Nueva York, donde presentará tanto su trabajo textil como piezas de arte creadas a partir de los retales sobrantes del proceso.
Prendas de Francia, Alemania, España o Italia de hace 50 o 100 años se combinan con telas japonesas de una época similar y se cosen íntegramente a mano.
“Imagino que las personas que vivan en un futuro marcado por la inteligencia artificial avanzada podrían mirar estas obras y preguntarse: ‘¿Por qué se cosía la ropa a mano?’”, reflexiona Sasaki.
El origen de SUPER BORO BORO COLLECTION
El interés de Sasaki por la ropa vintage comenzó a los 14 años. Observando a los diseñadores que admiraba al final de sus desfiles, se dio cuenta de que la mayoría vestía de forma sencilla: vaqueros desgastados, prendas usadas, sin artificio.
“Me encantaba la moda, pero para mi propia ropa me bastaba con prendas vintage sencillas”, recuerda.
Más adelante, trabajando en una tienda de moda vintage, entendió que cada prenda contiene una historia.
Las manchas de un carpintero, las marcas de un pintor, la forma de un bolsillo deformado por una pitillera.
“Empecé a disfrutar no solo de la ropa en sí, sino también de las historias que hay detrás de cada prenda.”
Con 28 años abrió su propio negocio de piezas vintage internacionales. A los 33 comenzó a realizar reparaciones simples, hasta que decidió dar un paso más al observar cómo los tejidos boro japoneses se popularizaban en Estados Unidos como objetos de lujo.
“Me pregunté si sería posible combinarlos con ropa de trabajo vintage de todo el mundo, creando algo que pudiera existir como arte y como objeto duradero.”
Así nació SUPER BORO BORO COLLECTION: ropa que no borra el pasado, sino que lo cose al presente.
La idea de dar nueva vida a lo que ya existe no solo atraviesa la artesanía textil. En la moda contemporánea ocurre algo parecido con ciertas estéticas que no desaparecen, sino que se transforman.
Es lo que está pasando con el balletcore: ya no se reconoce a simple vista, pero sigue presente en la forma de vestir, de moverse y de habitar el cuerpo. Puedes profundizar en esa evolución en El balletcore ya no parece ballet (y por eso está en todas partes ahora).


